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sábado, 30 de mayo de 2020

La eiségesis necesarista de la “Teología del Pacto”: Zacarías 9:11


Por J.A. Torres Q.




Terminando de leer dos obras reformadas relativas a los pactos divinos en busca del fundamento bíblico real de la Teología del Pacto para nuestra serie sobre  "Mateo 24, una interpretación consistente" en donde también  evaluaremos la Teología del Pacto (TP). Hasta ahora, —ya terminando— ningún fundamento, solo lo mismo una y otra vez, deducciones. Por supuesto, el caso de Zacarías 9:11 y la interpretación  de A.W. Pink deja ver algo más que es común a la hora de defender la TP, algo que ya es una cuestión necesarista en la hermenéutica del pacto, esto es: la necesaria tergiversación de versículos para poner en ellos una idea que no dice el autor bíblico para sustentar la deducción de todo el entramado artificial que sostiene la TP por medio de una eiségesis necesarita. Ahora bien, ¿a qué nos referimos con   eiségesis necesarita?

La “eiségesis” es aquel error de interpretar un texto introduciendo ideas  pre-subjetivas. “Necesarista”, tiene  relación a aquello que es más que necesario, sino que, como dice el dicho —la necesidad tiene  cara de hereje— se requiere para mantener cierto estatus. En este caso, la eiségesis de la Teología del Pacto es una cuestión común, porque es algo "urgente" para que el esquema pueda mantenerse. En este caso, el esquema es mucho más relevante que la rigurosidad de una correcta exégesis. Dicho en otras palabras, si el teólogo pactual requiere hacer decir al texto algo que no dice, no solo este proseguirá adelante con dicha eiségesis, sino que además, “utilizará” dicho versículo para mantener la estructura pactual. Este es el caso de A.W. Pink con Zacarías 9:11 como veremos a continuación, algo característico  en los teólogos del pacto. 

¿Cuál es el ejemplo entonces? Antes de indicarle el ejemplo, me llama curiosamente la atención el llamado de los editores, quienes dicen:

“…escribimos desde la convicción, y no quisiéramos que siquiera antes de haber empezado aquellos que no compartan la posición escatológica del autor se vean inducidos a desechar esta obra o pensar que no hay nada aquí para ellos. Por el contrario, esperamos gustosamente y de todo corazón que puedan someter a prueba sus creencias, con la única intención de abrazar lo que la Sola Escritura, una vez expuesta, demuestre.” (pág. 6).

Suponiendo que gustosamente accedemos de todo corazón a someter nuestras creencias a lo que la “Sola Escritura” nos muestra por medio de  A.W. Pink  ¿qué haces cuando te encuentras  con la siguiente “exégesis” de Pink:

«En respuesta al cumplimiento de Cristo a todos las condiciones, el Padre le dice: “y en cuanto a ti, por la sangre de mi pacto contigo, he librado a tus cautivos (aquellos que le fueron dados desde antes de la fundación del mundo, pero que en Adán incurrieron en condenación), de la cisterna en la que no hay agua” (Zac. 9:11).» (pág. 20).

            Por supuesto,  —pienso— qué raro, he leído Zacarías pero al parecer no dice lo que este autor señala aquí.  ¿Qué dice Zacarías entonces? Nota con atención: “Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva;  yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.” (Zac. 9:11 RV60).  ¿A ver? —diría cualquier lector atento— Pink dice varias cosas que no dice Zacarías. Primero,  veamos algunas cosas del contexto. Zacarías está escribiendo en el contexto del regreso (posexílico [520-518 a.C.]). No habían vuelto  todos los judíos a Jerusalén, solo los del primer regreso, por lo que aún quedaban muchos en Babilonia. Segundo, el capítulo 9 de Zacarías revela varias profecías relativas a la restauración futura de Israel, pero también, acerca de su regreso a su tierra como es propio en el mensaje de los profetas por medio de la perspectiva escatológica o escorzos proféticos. Así, el versículo 9 tuvo un cumplimiento cabal  en la primera venida de Cristo, tal cual el profeta lo predijo, así, vino: “…justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno…” (Zac. 9:9 cf. [Mt. 21:4-5]). Así, la segunda parte de esta profecía: su segunda venida, vendrá para traer paz a las naciones, tiempo en que Él reinará —dicen los profetas—  de mar a mar, cuestión que se repite una y otra vez en el AT (Isa. 2:3-4; 9:6→7) como también, en los salmos  (Sal. 22:1-26→27-31).  Ahora, ¿qué dice Zacarías en 11:9? ¿Se refiere a Cristo como dice Pink? Vamos por parte en la  siguiente  exégesis.

Primero, “y tú” (Zac. 9:11a), es una referencia clara a Israel como puede verificar el lector en el mismo contexto; además,  como es propio de los profetas hebreos y el pensamiento espiral,   la expresión  “y tú”   (גַּם־אַ֣תְּ)   es transicional y  a la vez, contextual, de allí que LBLA como NVI traduzcan  “en cuanto a ti” como una alusión a Israel que, como señalamos en el  contexto directo el profeta alude como   “hija de Sión” (9:9), “prisioneros” (9:12), “los restauraré” (9:12), “Judá” (13), “tus hijos, oh Sión” (13) y “jóvenes y doncellas” (17).  

Segundo, dice Zacarías: “Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva…” (Zac. 9:11a RV60). Esta frase recuerda el pacto de Dios con ellos concertado en Génesis 12  confirmado en el Sinaí (Éxo. 24:8), lo cual indica el profeta que  es solo por esta razón que YHVH los “salvará”, de allí que Zacarías use la segunda persona singular (בְרִֽיתְךָ) de berit (pacto), así:   “…por la sangre de tú pacto”, y no como dice Pink, “…la sangre de mi* pacto” como erradamente traduce NVI. Aunque "teológicamente" no es incorrecto señalar que este pacto es de Dios, Zacarías —o más bien, el Espíritu Santo— quiere subrayar  por medio de la sinécdoque “tú” pacto, la relevancia de que Israel aun en exilio, sigue siendo el pueblo de Dios.   

         Tercero, el “y tú” (καὶ σὺLXX)  se distingue del y su” mesiánico del verso 10, quien sin duda será finalmente quien destruirá los “arcos de guerra” en contra de Israel (cf. Zac. 12:1-14) y traerá paz a las naciones cuando venga en “aquel día” (Zac. 9:16→14:1-16*ss). Mientras tanto, —dice el profeta— y, de acuerdo al pacto concertado por Dios con ellos sacará al resto de los que están en la cisternas sin agua cómo eran común en aquellos días (Gén. 37:24; Jer. 38:6), una alusión a la miseria de los judíos exiliados aún en Babilonia.   

Cuarto, literalmente Zacarías habla —teniendo a Dios como sujeto— que Él va a “salvar”RV60 a aquellos “presos” (δέσμιοςLXX [Gén. 39:20]), aquellos que aún estaban en exilio, lit.: “[los] liberaré”. Ahora,  hay que observar con más detención lo que Zacarías dice aquí. Primero, el acto salvífico al que se refiere Zacarías no tiene que ver con lo que dice Pink, (“aquellos que le fueron dados desde antes de la fundación del mundo, pero que en Adán incurrieron en condenación”) que lisa y llanamente es una  imposición anacrónica al texto del concepto paulino soteriológico (Efe. 1:3ss), cuando en términos locutivos e ilocutivos Zacarías se está refiriendo al rescate histórico, para lo cual el profeta usa el perfecto enfático (piel) del verbo  shalaj (שָׁלַח). Sin embargo, aquí hay algo más, algo raro en el texto hebreo, pues, shalaj traducido por “serás salva”RV60 o como una acto perfectivo como traduce LBLA “he librado”, significa realmente  “arrojar”, “enviar lejos” o “despachar”, que es el significado mayoritario; y sí, también tiene  la idea liberar, pero este, aunque está presente en la idea es un significado secundario. 

¿Por qué entonces los traductores eligieron el verbo “salvar”, o liberar”? Note nuevamente como Pink es dirigido en su “eiségesis”   por sus propias ideas —y quiere convencer al lector— de que esto es una alusión soteriológica en términos paulinos (Efe. 1:3ss). Específicamente,  shalaj (שָׁלַח) sí, puede ser traducido por   “salvar” o liberar” que es la consecuencia concreta del verbo. Esto, porque —como ya aludimos— Zacarías usa el piel perfecto del verbo  shalaj  que de hecho, puede ser traducido como un acto acabado como lo vuelca LBLA (“he librado”) y también, por supuesto, como una perspectiva futura en vista de lo que es propio en los profetas: el uso del perfecto en heterosis verbal (acciones acabadas: los liberó) aun cuando esto no es así aún literalmente, como un elemento retórico de certeza futura (“p.ej.: “Pero yo [ya] he puesto mi Rey en Sion” [Sal. 2:6]). Pero, aparte de todo lo anterior, y en vista que es un verbo enfático (piel) aquí adquiere y tiene el significado de “dejar ir”, y, por supuesto: ¿quién finalmente dejó ir a Israel en el cautiverio? Circunstancialmente fueron los babilonios, pero, teológicamente fue Dios, lo cual la versión JER traduce mucho mejor: “En cuanto a ti, por la sangre de tu alianza, yo soltaré a tus cautivos de la fosa en la que no hay agua.”

Dicho en otras palabras: Teológicamente fue Dios quien esparció a Israel, pero también fue el que los alejó (rescató) del cautiverio; y para ello Dios movió los hilos de la historia despertando a Ciro (un rey pagano [Esd. 1:1-4]) y de hecho, también a Artajerjes (otro rey pagano [Neh. 2:1-8] cf. Pro. 21:1)  para que Su pueblo volviera a la tierra en donde el mismo los esparció como castigo (Jer. 25:11).  Todo esto, no es una cuestión que solo Zacarías quiere manifestar aisladamente,   Miqueas usando este mismo verbo señala que Dios como sujeto (hifil) de las acciones no solo los volverá a recoger en el futuro, sino que también hará algo increíble con ellos, algo que es propio solo del Dios verdadero: se compadecerá nuevamente de Su pueblo y además,  pisoteará sus culpas, pero además, hará algo que los enemigos de Israel no pueden concebir, en palabras de Miqueas: ¡Tú arrojarás [shalaj] al fondo del mar todos nuestros pecados!”  (Miq.  7:19 JER).  ¿Cuándo, en qué contexto histórico? Deje que el texto conteste esta pregunta, lea con atención Miqueas 7:11-20.

Quinto y final: ¿Qué señala el contexto directo de Zacarías 9:11? Siguiendo la “rigurosidad” exegética  de Pink, ¿se trata de la iglesia? Versículo 12: Dios sigue confirmando lo anterior, y llama a los expatriados a volver prometiéndoles restauración; tal cumplimiento histórico no es otra cosa que el prototipo de la restauración futura (segunda venida cf. Zac. 12-14) del mesías para con ellos (9:10). Versículo 13: Dios dice que ha hecho a Judá fuerte (“te he entesado”) como un arco a punto de herir a sus enemigos, una alusión profética escatológica de su futura restauración, de hecho, es una declaración que Joel  ilustra evocando lo que Israel dirá en aquel día: ¡Somos fuertes en nuestro Dios! (Jl. 3:11) cuando además, en “aquel día” añade Zacarías,  YHVH defienda al morador de Jerusalén (Zac. 12:8).

         La imagen que Zacarías presenta con este versículo y en su contexto, nada tiene que ver con la idea de A.W. Pink, sino, con  un asunto que es propio de los profetas: juicio y restauración, que aquí es visto de manera telescópica y como un prototipo de la futura restauración de Israel en “aquel día” (una alusión común en el AT para el día de YHVH, la segunda venida) en que Dios mismo los salvará (Zac. 9:16), y hará grandes cosas con ellos que el coro polifónico de los profetas nos cantan y reiteran una y otra vez sucederá cuando Él los salve “aquel día” (Zac. 9:11), pues:

1.      Será el “día” en que לַיהוָ֥ה צְבָא֖וֹת “YHVH de los Ejércitos” garantizará la salvación de Su pueblo (vs. 14-16). El día en que YHVH mismo defenderá a Judá (Zac. 12:7) y al morador de Jerusalén (Zac. 12:8; Jl. 3:15-16).

2.      El día en que YHVH será visto —dice Zacarías— y en el que Su gloria y poder  harán la diferencia entre el inmenso poder de Su pueblo ante las naciones enemigas (Zac. 12:9; 14:1-2, 12)

3.      El día en que las naciones que sitiaren en odio a Jerusalén lamerán el polvo (Miq. 7:17), día en que estas naciones se avergonzarán de sus iniquidades cuando Dios derrame su enojo y todo el ardor de su ira sobre ellos (Miq. 7:16; Sof. 3:8; Jl. 3:9-14)

4.      El día que Dios pondrá a Jerusalén por copa que hará temblar a las naciones (Zac. 12:2) circunstancia en que dirán de Judá: ¡tienen fuerza en  לַיהוָ֥ה צְבָא֖וֹת “YHVH de los Ejércitos”! (Zac. 12:5)

5.      El día en que las naciones sabrán que Dios santificó a Israel y que Él vive en medio de ellos para siempre (Eze. 37:25-28)

6.      El día en que YHVH rugirá desde Sion y ellos “conocerán” que YHVH es Su Dios que habita en Sion y nunca más Jerusalén será pisoteada por extraños (Jl. 3:17; Sof. 3:16-17)

7.      El día en que Jerusalén será habitada con seguridad porque el mismo Dios habitará en medio de ellos (Zac. 12:16-21; Jl. 3:18-21; Ab. 1:21)

8.      El día en que Dios reunirá al remanente de Israel  y los exaltará entre todos los pueblos de la tierra (Sof. 3:13-15; 18-20)

9.      El día en que ellos mismos se darán cuenta de su mayor pecado, y  preguntarán: “¿…qué herida son estas en tus manos?” (Zac. 13:6)

10.  De hecho, el día en que mirarán al Dios-Hijo (12:10b) y al fin llorarán amargamente debido a su nuevo corazón (Jer. 31:31ss)

11.  El en el que Dios mismo transformará la casa de David y los moradores de Jerusalén (Zac. 12:10) y los salvará definitivamente de sus corazones de piedra (Jl. 2:30-32)


12.  El día en que la casa de Israel revivirá definitivamente porque Dios mismo pondrá Su espíritu en ellos para administrar la tierra y el reino como nunca lo han hecho (Eze. 37:1-14)

13.  El día en que serán pastoreados por el Rey de Reyes quien regirá desde Sion (Sal. 2:6) a las naciones con vara de hierro (Sal. 2:9; 23:27-31; 72: 7-11; 17-20; 89:26-27; Eze. 37:24; Apo. 12:5; 19:15)

14.  El día en que no solo ellos, sino también todas las naciones serán restauradas y adorarán  al Rey de Reyes a quien Dios dio “toda autoridad en el cielo y en la tierra” (Sal. 86:9-10; 27; 96:1, 7, 10-13; 97:1; 98:2; 110:1-7; Zac. 14:16-19)

15.  El día en que Dios mismo se va a encargar de restaurarlos a su tierra (Eze. 36:28; 37:11-14; 21-22) y nunca más serán arrancados de allí (Amo. 9:13-15)

16.  El día en que al fin  el nuevo pacto que concertó con la casa de Israel y con la casa de Judá será completamente cumplido en ellos (Jer. 31:31) y nunca más serán divididos en dos reinos (Eze. 37:21-22)

17.  El  día en que Jehová mismo dará Su  ley en sus mentes  y las escribirá en sus corazones  (Jer. 31:33) y nunca  más se contaminarán con los ídolos en que tropezaron siempre  (Eze. 37:23)  

18.  El día en que nadie de ellos enseñará a su prójimo,  ni ninguno a su hermano   porque todos   conocerán a YHVH desde un corazón nuevo,  y esto, desde el más pequeño hasta el más grande (Jer. 31:34s)

19.  El día en que Dios mismo asegura: “…perdonaré la maldad de ellos,  y no me acordaré más de su pecado.” (Jer.  31:34c; cf. Jl. 2:18)

20.  El día en que Dios volverá a tener misericordia de ellos y Él mismo sepultará todas sus iniquidades y las echará al fondo del mar (Miq. 7:18-20)


Ahora bien, ¿qué otra cosa  nos comunica Zacarías aquí  acerca de YHVH y Su pueblo? Hay una cosa más que Dios quiere que el todo mundo sepa. Una cosa más que el lector atemporal de estas profecías debe saber muy bien, algo más que usted debe saber, esto es: que en vista no solo de la restauración histórica temporal de Israel, sino esencialmente futura que Dios llevará a cabo por medio de nuestro Señor, sí, nuestro Señor Jesucristo (Zac. 9:9-10; Isa. 4:2-6) todos por fin tendremos un consenso escatológico referente a Israel, aún, los que negaron esta verdad que hoy está abiertas ante nuestros ojos en Su Palabra y que muchos no pueden ver debido al engaño  que Pablo denuncia en romanos en contra del pueblo elegido, sí, y que denomina con todas sus letras simplemente, soberbia (Rom. 11:20).   

            Note con atención por favor, Dios dice: sí, yo los esparcí (Zac. 10:9), de hecho, yo mismo  los arrojé a lugares lejanos, pero, los volví a Su tierra,  los saqué de aquellos posos sin agua (Zac. 9:11), pero no es todo lo que haré,  los salvaré en “aquel día” (Zac. 9:16), pero lo haré definitivamente. ¿Qué hará Dios con Su pueblo en aquel  día  (segunda venida) entonces? Note con mucha atención las últimas líneas aquí, en especial,  si usted cree en la teología del reemplazo; lea con atención lo que nuestro Dios hará aquel día con Su pueblo, cuestión que A.W. Pink estoy seguro ya comprendió:  

“Porque yo fortaleceré la casa de Judá,  y guardaré la casa de José,  y los haré volver;  porque de ellos tendré piedad,  y serán como si no los hubiera desechado;  porque yo soy Jehová su Dios,  y los oiré.” (Zac.  10:6) 

¿Leyó bien? “…y serán como si no los hubiera desechado…

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