jueves, 16 de junio de 2016

El síndrome posmoderno hermenéutico de Nabucodonosor

Por J.A. Torres Q.

La mala interpretación bíblica puede ser el resultado de una falta de hermenéutica sana, sin embargo  y aun considerando las diferencias interpretativas clásicas que existen en evangelicalismo (al menos las que se pueden considerar “diferencias” a-herética)  existe una hermenéutica antojadiza que lejos de fallar por falta de prolijidad exegética, lo hace  concretamente  en contra y negación del sentido objetivo del texto y el significado llano que el autor quiso darle a determinado pasaje escritural.



        La hermenéutica de Nabucodonosor es en este sentido, la radiografía de esta clase de interpretación que encontramos en muchos adherentes en el día de hoy que superponiendo la “cultural” sobre el principio a-cultural, nos presentan nuevos paradigmas de interpretación; en muchos casos esto no sólo ocurre por una interpretación antojadiza de la Escritura,  sino —y al igual que Nabucodonosor— por el móvil de fondo que tienen; es en este sentido que muchos hoy y con un ropaje de intelectualidad pretende  encaramarse por sobre la inteligibilidad significante del mensaje escritural promoviendo nuevas interpretaciones “sociales” del texto, de manera que el evangelio en sí, no es un epíteto adecuado, nos hablan no solamente del “evangelio de la prosperidad”  ahora se suman: “evangelio social”, “evangelio completo”, “evangelio integral”,   todas modas ideológicas que pretenden lo que el término “evangelio” por sí sólo contiene e implica, "suficiencia" para la necesidad primordial del hombre, esto es, su falta de justicia frente a Dios (Rom. 5:8-11; Heb. 9:27). Aun más, el feminismo hermenéutico se ha venido a pasos agigantados sugiriendo igualdad de roles aun en el gobierno y el presbiterio de la iglesia (cf. Alvera  Mickelsen).

      Que interesante es observar que Pedro a los de su tiempo no los llamó “innovadores intelectuales”, o “pensadores ingeniosos”, sino, “indoctos” e “inconstantes”  (2 Ped. 3:16). En efecto,  hoy más que nunca se está cuestionado la interpretación objetiva de las escrituras en sus principios atemporales, premisas “nuevas” que vienen simplemente de la vieja teología liberal y la neo-hermenéutica  promovida  por  Rudolf Karl Bultman (1884-1976),  Ernst Fuchs (1903-1983) y Gerhard Ebeling (1912-2001), en especial, sistematizada por Hans-Geor Gadamer (1900-2002);  la novedad propuesta, la “polisemia”, la cual señala que  el significado  depende de cómo tú lo veas, pero no debes ser dogmático, tu interpretación es parte de un crisol de miradas que debemos respetar. En otras palabras, no importa el significado literal y objetivo, sino, el encuentro existencial que tú tienes con el texto, lo que tú sientes es la idea, esa es la interpretación (Karl Barth [1886-1968]), y por cierto, si quieres participar en esta nueva perspectiva, no puedes ser dogmático, ni “fundamentalista”, un término que ha evolucionado de manera peyorativa aun cuando Jesús mismo fue el fundador del fundamentalismo bíblico (1 Cor. 3:11). ¿Cómo era la hermenéutica de Nabucodonosor entonces?  Después que Daniel interpretó el sueño a este rey babilónico (Dan. 2:31ss)  aparentemente comprendió realmente quien debía ser adorado, no fue casual que haya dicho a Daniel, “…ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses y Señor de los reyes…” (Dan. 2:47).  Sin embargo, después de haber incluso  puesto a Daniel como co-gobernador de Babilonia y a los amigos de éste sobre los negocios de imperio, el relato inmediato, nos muestra a este rey mandándose a hacer una estatua de oro en su propio honor, en efecto, Daniel le había dicho, “…tú eres la cabeza de oro…” (2:32) y el pensó que su interpretación práctica de aquellas palabras,  no eran improcedentes  para pedir en sus días nada menos que a los pueblos, naciones y lenguas que fuese adorada.

            ¿Qué sucedió? Daniel, y sus amigos se negaron a adorar a la  estatua de Nabucodonosor, estos recalcitrantes fundamentalistas no aceptaron otra mirada hermenéutica al respecto. Sin duda la reacción de Nabucodonosor no fue diferente a la de muchos “teólogos” hoy en día, esto es, al advertir la teología de Daniel y sus amigos,  demudó su rostro y se llenó de intolerancia (ira) ante la respuesta de los que tenían sólo una interpretación de la revelación. ¿Cuál era el problema real de Nabucodonosor? En algunos casos, el síndrome hermenéutico de Nabucodonosor no se soluciona al ser expuesto a los milagros de Dios (Dan. 3:24-25), en el mejor de los casos, al igual que este rey sólo tendrán una buena respuesta política al dar  aparentes luces de arrepentimiento frente a sus desvaríos interpretativos más osados  (3:29), y esto,  porque  simplemente aún el ribete más profundo en ellos no ha sido extirpado. 



         Sí, Nabucodonosor terminó comiendo hierba literalmente como los animales (4:33)  y la razón del por qué terminó de esa manera, lo revelan sus propias palabras:«¿No es ésta la gran Babilonia que “yo” edifiqué para la casa real con la fuerza de “mi” poder, y para la gloria de “mi” majestad?» (Dan. 4:30).  Aparentemente los neo-teólogos polisémicos y sus inclinaciones por las ideas  teológicas novedosas y pseudo académicas creen tener una reflexión más eminente, no obstante, al igual que Nabucodonosor y desde el punto de vista de Dios, adolecen justamente del intelecto espiritual sometido a la fe dada una vez por todas a la iglesia, no es casual que Nabucodonosor  expresará dos veces después de la “terapia” de Dios: “…y mi razón me fue vuelta…” (4:34, 36).  Sin embargo  —y teniendo en cuenta lo anterior— el quiste heterodoxo más profundo de Nabucodonosor, se rebela en la última palabra del último versículo del capítulo 4,  paradójico y quizás triste, porque Nabucodonosor lo reconoció después que tocó fondo:   «Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque sus obras son todas verdaderas y justos sus caminos; El puede humillar a los que caminan con “soberbia.”» (Dan 4:37). 

miércoles, 1 de junio de 2016

El cuarto mandamiento y su uso en el evangelismo; respuestas al adventismo

Apéndice Taller de evangelismo 
Por J.A. Torres Q.


En vista que el argumento interrogativo que estamos usando aquí son los diez mandamientos, debemos hacer una aclaración necesaria respecto este mandamiento, en efecto, puede salir al tapete en nuestra impronta evangelical, por lo cual debemos estar preparados al respecto, y saber contestar a tres preguntas claves aquí:

1.     ¿Es cierto que la práctica dominical no se vio sino hasta después de Constantino?
2.     ¿Es cierto que la práctica dominical fue una imposición que se originó recién, el año 325 d.C., impuesta por Constantino[1] (272-337 d.C.)?
3.     ¿Estamos los cristianos adorando entonces al dios sol (sol invictus)?
4.     ¿El abandono del día sábado por el domingo, es el cumplimento de Daniel 7:25, por el poder papal de Roma?

En primer lugar debemos dejar claro que el adventismo, la “Iglesia Adventista del Séptimo Día” es una secta[2]. No estamos hablando de un grupo cristiano ortodoxo, sino de un movimiento sectario  que tuvo sus inicios[3] formales el año 1861, el año que adoptaron el nombre por el cual se les conoce (Hexham  2007:9). No debemos olvidar que una de las marcas de las sectas, es manipular la verdad escritural (2 Ped. 3:14-16), pero también, la historia.  Ahora bien, hay dos maneras de abordar a alguien que pudiera preguntarnos por el cuarto mandamiento, sea de manera normal, o  inquisitiva, lo cual supone más argumentos. Primero, remitirnos simplemente al punto “F”, Esto es, Colosenses 2:11 al 17; o, si usted considera necesario, entonces será necesario refutar, y redargüir, lo cual demandará de usted, al menos, comprender y manejar los otros argumentos presentados aquí, entre otros.

A.   Acusación adventista 1

¿Es cierto que la práctica dominical no se vio sino hasta después de Constantino, como una práctica normal del cristianismo?

La IASD citando a Mervyn Maxwell —escritor y teólogo adventista— no dudan osadamente decir: “Ningún escritor de los siglos III y IV jamás citó un solo versículo bíblico como autoridad para justificar la observancia del día domingo en lugar del sábado. Ni Bernabé, ni Ignacio, ni Justino, ni Ireneo, ni Tertuliano, ni Clemente de roma, ni clemente de Alejandría, ni Orígenes, ni Cipriano, ni Victorino ni ningún otro autor que viviera cerca del tiempo cuando Jesús vivió.” (Maxwell en  IASD 2008:292). El pastor adventista Alejandro Bullón dice literalmente:

«¿Sabes cómo entró el domingo a la iglesia cristiana? Al principio, el pueblo de  Israel —los judíos— estaban dominados por los romano, y un día los judíos se sublevaron, quisieron libertase del poder romanos, entonces los ejércitos romano  fueron mandados para Jerusalén, pero en Jerusalén —preguntaron los soldados— habían griegos, hay sirios, hay coptos hay judíos, ¿Cómo sabemos quién es quién? Y la orden fue, todo aquel que guarde el sábado, ese es judío, pueden agarrar presos a todos los que guarden el sábado, saben que los cristianos también guardaban el sábado. Entonces un día los cristianos se reunieron allá por el año 55 d.C. y dijeron, estamos siendo confundidos por causa del sábado, Dios va a entender, podríamos comenzar a guardar el domingo. Ya ahí, comenzaron los primeros vestigios de la guarda del domingo.  Más tarde un emperador llamado Constantino se convirtió al cristianismo, pero Constantino adoraba al dios sol en el domingo y una vez convertido al cristianismo, reunió a los cristianos y les dijo, miren yo me voy a bautizar en la iglesia cristiano, solo les pido que me hagan una concesión, quiero continuar adorando a Jesús —a Cristo—  en el día que siempre adoro, el domingo, y los cristianos dijeron: “el emperador romano se va a bautizar en la iglesia cristiana, ¿que nos cuesta ceder un poquito?;  ya el domingo estaba entrando, pero ahora oficialmente entró, y un poco más adelante, en el año 336 d.C. la Iglesia Católica definió que a partir de ahora el día santo es el domingo.»  (Bullón 2014:1).

Un adelanto de la respuesta a la pregunta  —¿Sabes cómo entró el domingo a la iglesia cristiana?— es Cristo, y lo veremos al final de esta aclaración.   Contrariamente a la cita adventista anterior, y a la declaración de Bullón,  los padres de la iglesia nos dicen lo contrario también. Y este argumento no es menor, en vista que —como bien dice el pastor S. Michelén— los padres de la iglesia fueron las personas que interpretaron las enseñanzas de los apóstoles, incluso varios de ellos fueron discípulos directos de algunos de ellos, y testigos oculares de la manera en que la Iglesia manejaba sus asuntos cuando los apóstoles aun vivían (Michelén 2010:1). Notemos entonces la primera refutación de esta querella, notando como los padres de la iglesia, sí hablaron de la observación del domingo  y el reemplazo del sábado como una costumbre de la iglesia primitiva, concebida como un requerimiento divino derivado de la obra de Cristo y el nuevo pacto consecuente. Valga también para nosotros aquí la aclaración del pastor Sugel, las enseñanzas de los padres de la Iglesia post-apostólica no poseen el mismo peso de autoridad de las Escrituras. La Palabra de Dios es nuestra única norma de fe y práctica  (2010:1), pero, sí, y en el aspecto histórico, son documentos innegables. 

El día “domingo” en la Epístola de Bernabé
Fecha de composición: (70-130 d.C.) aprox.

La Epístola de Bernabé fue escrita aproximadamente el año 135 d.C. Aunque a él se le atribuyen algunos escritos cristianos, no fue Bernabé el compañero de Pablo que escribió esta epístola (González 2010:85s). No obstante, este argumento no oscurece la evidencia textual e histórica del hecho que estamos describiendo. Como escribe, Fries, la epístola de Bernabé habla del día del Señor como del octavo día (Fries 1979:101). En el capítulo 15, versículos 8-9, se lee:

“Dice aún a los judíos: Vuestros plenilunios y vuestros sábados  (Is 1,13). Ved cómo dice: No son vuestros sábados actuales que me agradan, sino aquel que yo he hecho, en el cual, haciendo puesto fin al universo, daré comienzo  al octavo día, comienzo que es de otro mundo. Es por esto que celebramos con alegría el octavo día, en el que Jesús resucitó de entre los muertos y, después de haberse manifestado, se elevó a los cielos.” (Bernabé en Botte 1991:34 [cfRopero  2004:276]).


El día “domingo” en la Epístola de Ignacio de Antioquia
Fecha de composición: (107 d.C.) aprox.

Obispo de Antioquia y mártir durante el reinado de Trajano (107 d.C.). Camino al martirio en Roma escribió siete epístolas que han llegado hasta nosotros hoy, desde Esmirna escribió a las iglesias de Magnesia, Trales, Éfeso y  Roma, también escribió a Policarpo —obispo de Esmirna—  y a la iglesia de Filadelfia; que revelan lo que era la situación eclesiástica en los primeros años del cristianismo. Cuando escribe a los magnesios da testimonio de como los cristianos no guardaban el sábado sino el domingo: (González 2010:75s). Añade Botte, San Ignacio en una de sus famosas cartas dice que:

“…los que han abrazado la nueva esperanza, ya no sabatizan (viven según las leyes del sábado judío), sino que bien según el domingo, en el que nació nuestra vida resplendente por él y por su muerte (Carta a los de Magnesia n. 9).” (Ignacio en Botte 1991:7).

El día “domingo” en Justino Mártir
Fecha de composición: (107 d.C.) aprox.

Justino Mártir natural de la región de Samaria, de la antigua ciudad de Sichén,  fue uno de los apologistas griegos más importantes del siglo II, no solo por sus obras, sino también, por la profundidad de su pensamiento. En sus escritos Mártir animaba  a sus lectores, a dejar las tradiciones que no eran buenas, e incentivaba a los mismos, a  amar la verdad. De igual modo —dice Fries—, Justino Mártir (100-165)  —en su diálogo con el judío Trifón—  se aparta de la costumbre judía (Fries 1979:101). Merril C. Tenney en su comentario al Nuevo Testamento escribe: «Justino Mártir (por el 100 al 165 d.C.) […] se refirió a los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, a los Hechos, y a muchas de las epístolas paulinas. Afirmó que las “Memorias de los Apóstoles”, llamadas evangelios, se leían, cada domingo en el culto de la iglesia en el mismo nivel con el Antiguo Testamento.» (Tenney 1989:479). La cita original se lee:

El día que se llama del sol [domingo] se celebra una reunión de todos los que moran en las ciudades o en los campos, y allí se leen, en cuanto el tiempo lo permite, los Recuerdos de los Apóstoles o los escritos de los profetas. Luego, cuando el lector termina, el presidente, de palabra, hace una exhortación e invitación a que imitemos estos bellos ejemplos. Seguidamente nos levantamos todos a una y elevamos nuestras preces, y éstas terminadas, como ya dijimos, se ofrece pan y vino y agua, y el presidente, según sus fuerzas, hace igualmente subir a Dios sus preces y acciones de gracias, y todo el pueblo exclama diciendo “amen". Ahora viene la distribución y participación, que se hace a cada uno, de los alimentos consagrados por la acción de gracias y su envío por medio de los diáconos, a los ausentes.” (Justino en Basurko 2006:90).

El día “domingo” en la Didajé  
Fecha de composición: (70 d.C.) aprox.

La Didajé, o Doctrina de los doce apóstoles. No hay que confundirnos[4] con los escritos del NT. El profesor de historiador evangélico Justo González dice que sin lugar a dudas es uno de los  descubrimientos literarios más importantes de los tiempos modernos. Fue descubierto en Constantinopla el año 1873. Su importancia está entonces, en el la cercanía y proximidad con los tiempos apostólicos. La Didajé consta de dieciséis capítulos que se dividen en tres partes (González 2010:73). En estos textos encontramos la siguiente declaración, en donde se habla del día de Señor, que implícitamente señala al domingo:

“Y en el día del Señor congregaos y partid el pan y dad gracias, confesando primero vuestras trasgresiones, para que vuestro sacrificio  sea puro” (Didajé en Ropero  2004:14 [cf. Bourgeois & Sesboüé, Bernard  et al. 1996:57]).

Basten estos ejemplos —aparte de otros más[5]—  para demostrar que la práctica del culto dominical, es reconocida por los padres de la iglesia, como una práctica normal, y consensuada entre los cristianos de primer siglo, y no una conclusión derivada de la concesión que se le dio a Constantino, esto, independientemente su edicto posterior. Como  escribe el profesor M. Bluthardt: “Falsamente se culpa al emperador Constantino haber introducido esta modificación  por conveniencia y presión pagana. Estos son los argumentos adventistas, carentes de respaldo histórico.” (Bluthardt 1984:76).

B.   Acusación adventista 2

¿Estamos los cristianos adorando entonces al dios sol (sol invictus)?

Literalmente, el pastor adventista Alejandro Bullón, dice: «En realidad, muchas gente que con toda sinceridad que quiere adorar a Jesús en el día domingo, está adorando al sol, porque inclusive en inglés, la palabra domingo, es  “Sunday”, día del sol». (Bullón 2014:1). Este argumento exhibe una clara falacia argumentativa. Nos explicamos. La arqueología ha descubierto muchos códigos de leyes antiguas anteriores a la ley de Moisés, que evidencian una inclinación del hombre, hacia un tipo de justicia moral social.  Por ejemplo,  uno de los más famosos, es el código de Hammurabi del año 1700-1750 a.C., leyes mucho más antiguas que el mismo pentateuco. Entonces, ¿debemos suponer que Moisés se basó en ellos para elaborar los diez mandamientos? Bueno, es parte de la crítica que hacen los ateos y filósofos escépticos. No obstante, como argumento, es relacionalmente falso[6].  Lo mismo sucede con el culto antiguo[7] de la madre y el hijo. ¿Acaso María y Jesús, son una representación moderna de creencias  paganas antiguas, independientemente la Iglesia Católica cayó en la adoración de la madre de Jesús, María? Relacionar el Sunday, con el culto al dios sol, de y de allí, concluir que quienes alaban   Dios dicho día, están adorando al Sol, no es  más que un argumento ridículo.  No cabe duda que el culto al sol, es más antiguo de lo que pensamos, de hecho, Israel  cayó una y otra vez  en idolatría, y dicho culto ya era conocido.  El autor de segundo de Reyes, menciona a Manases, —rey del norte—  quien no sólo adoró al sol, sino que “…a todo el ejercito del cielo.” (2 Rey. 21:3) RV60. El profeta Ezequiel escribió: Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová;  y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová,  entre la entrada y el altar,  como veinticinco varones,  sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente,  y adoraban al sol,  postrándose hacia el oriente.” (Eze. 8:16).  Aun más, Moisés revela que este culto, era  aun más antiguo: “…que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido.” (Deut. 17:3) R60 (cf. 2 Rey. 23:5,11; Jer. 8:2).   Entonces, ¿de dónde proviene el culto al sol invictus que roma practicaba? Sin duda hay una línea que puede se trazada hasta la madre de todas religiones paganas, Babilonia, pero en términos románicos,  este culto corresponde al Mitraísmo[8], las inscripciones[9] encontradas mayormente en  Dacia, justamente sobre el sol invictus, confirman esta cuestión.  Este culto se popularizó en roma, y ya por el año 274 d.C., el emperador Aureliano lo había admitido. El día que lo oficializó como día de celebración, fue el 25 de diciembre.  El historiador  Paul Veyne añade que este culto ya era practicado a los menos, cincuenta años antes[10] en la cultura siria a Elagabal (“dios de la montaña”), no obstante, —según Veyne, arqueólogo e historiador francés, especialista en Roma Antigua—  la promoción de esta deidad en Roma, fue una política exclusiva de Aureliano: “…el 25 de diciembre, para solemnizar su doble victoria sobre Palmira y sobre laos galos; en aquel día del solsticio de invierno según el calendario juliano y del aniversario del Sol estableció un culto público a Sol invencible (lo que significaba que ese culto sería rendido por el estado, pero no que sería impuesto como religión de Estado).” (Veyne 2009:297). ¿Qué hiso Constantino entonces? Según nos relata González: “En el año 324 un edicto imperial ordenó que todos los soldados adorasen al Dios supremo el primer día de la semana.” (González  2009:139). ¿Nació aquí la práctica dominical del culto a Dios entonces? Sin duda, este día era dedicado al Sol invicto, no obstante los cristianos ya practicaban en este mismo día —al que llamaban, el primer día de la semana— el culto a Jesús resucitado, como veremos en la última explicación de esta punto. Esto nos lleva a una pregunta final, ¿era Constantino realmente un cristiano?  Para Justo  González —doctor en teología histórica—  Constantino no fue un cristiano verdadero, al menos, en el sentido que ello implicaba aquellos días, esto, y aunque Constantino tuvo tutores creyentes,  siempre llevaba a cabo sus propios dictámenes religiosos, además se consideraba “obispo de obispos”, y repetidamente después de su supuesta conversión participaba de sin remordimientos interiores de rituales paganos que les estaba vedados a los creyentes de aquellos días, además en vida, jamás se sometió al bautismo  (González 2009:137). Si duda Constantino promovió el cristianismo de una manera notable, no obstante, —como escribiera Woodrow— “…los historiadores admiten que la conversión de Constantino fue de conveniencia.” (Woodrow [s/f]:89). Ahora bien, la cuestión de “Sunday”, no es relevante, en efecto, “Saturday”, también significa, “día de Saturno”, —en la mitología romana, el dios el dios de la agricultura y la cosecha— esto porque como es sabido, los romanos asimilaban todas las costumbres paganas  de otros pueblos, y en cuanto a los días, y sus nombres, los heredamos de los romanos.  Como puede verse en el siguiente cuadro, para los romanos, todos los días, eran días dedicados a una deidad, no sólo el domingo.

Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
Gr.: Selenes
Rom.: Vesta
Gr.: Ares
Rom.: Martes
Gr. Hermes
Rom.: Mercurio
Gr.: Zeus
Rom.: Júpiter
Gr. Afrodita
Rom.: Venus
Gr.: Crono
Rom.: Saturno
Gr.: Apolo
Rom.: Mitra
dios luna
dios de la guerra
dios del comercio
el dios padre
diosa de la belleza
dios del tiempo
dios sol[11]

(Cardona 2011:217,250)


C.   Acusación adventista 3

¿El abandono del día sábado por el domingo, es el cumplimento de Daniel 7:25, por el poder papal de Roma?

El adventismo,  ve el cumplimiento de la profecía de Daniel 7:25, el poder religioso que apareció —dicen ellos—  justo, con Constantino, fue el poder que cambio  la observancia de día de reposo. De allí que los habla de la Iglesia Católica, como el poder religioso que llevó a cabo el cumplimiento  de esta  profecía —añade[12] el pastor adventista  Alejandro Bullón— y confirmado por el concilio de la Odisea, 336 d.C. sínodo que  trasfirió la solemnidad del día sábado, al día de reposo. No cabe duda que la pretensión católica, es anti bíblica, no obstante, ¿es éste hecho el cumplimiento del Daniel 7:25 según, lo enseña los adventistas? Claramente  es otra maniobra “bíblica”, pero una maniobra eisegética para desviar y redirigir el asunto al paganismo romano, que por cierto será un actor importante, pero en la septuaginta semana de Daniel, esto es, en la tribulación. No obstante, el versículo aludido,  no tiene nada que ver con Constantino, o con el edicto de la Odisea, en el 336 d.C. Esto,  porque  el versículo relacionado, tiene su cumplimiento en la segunda etapa de la tribulación  respecto las acciones que el anticristo llevará a cabo. El profesor C. Ryrie en su comentario a los versículos 24 al 27 de Daniel 7, escribe: “El anticristo escalará el poder después de derrotar a tres de las diez naciones (v.24), blasfemará contra Dios (v.25), intentará de algún modo cambiar los tiempos y las leyes para promover su programa anticristiano (v. 25), y perseguirá a los santos de Dios (v. 25) durante los tres años y medio finales de la tribulación.” (Ryrie 1990:1214).

D.   El sábado e  Israel

El apóstol Pablo, escribiendo a la corinitos escribió: No seáis tropiezo ni a judíos,  ni a gentiles,  ni a la iglesia de Dios…” (1 Cor. 10:32) RV60. Claramente el NT, Dios mismo ha hecho una distinción respecto, 1. Los judíos. 2. Los gentiles., y 3.La iglesia. Este principio se ve en toda las escritura, hasta el último libro de l el NT (cf. Apo. 2:9; 3:9; 7:1-8).  Este es un principio básico de la hermenéutica ortodoxa, esto es, la interpretación histórica gramatical literal. Aun más, a pesar que todas las escrituras tienen una aplicación atemporal para todo pueblo, ella también deja ver el trato específico que Dios ha hecho con gentiles por un lado, y por otro, con los judíos, lo cual se revela desde el génesis hasta el apocalipsis.

ANTIGUO TESTAMENTO
NUEVO TESTAMENTO
Génesis 1 al 11
Génesis 12 hasta Malaquías
Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Hechos 2 hasta Apocalipsis 4
Apocalipsis 6 al 19
Apocalipsis 20 al 22
Dios tata con los gentiles
Dios trata con Israel
Dios trata con la iglesia
(Gentiles y Judíos en un solo cuerpo)
Dios trata con Israel y los gentiles no salvos
Dios trata con Israel y los gentiles salvos

(ICAT 2008:25)

En consecuencia, observe bien, los siguientes respectos el día de reposo, o Sabbat[13] (Sábado) versículos y conteste:

“Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.” (Éxo 31:13) R60. (cf. Lev. 19:3,30; 26:2; Isa. 56:4).

¿A qué corresponde la observancia del día sábado?
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¿Entre quienes es esta señal? 
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“Habló Jehová a Moisés,  diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová,  las cuales proclamaréis como santas convocaciones,  serán estas: Seis días se trabajará,  mas el séptimo día será de reposo,  santa convocación;  ningún trabajo haréis;  día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis.” (Lev. 23.1-3) RV60.


¿A quiénes tenía en mente Dios con estas ordenanzas?
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Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.” (Deut.  5:15) RV60.

¿A quién está mandando a recordar Dios?
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¿Qué dos cosas menciona Dios que Dios hizo por ellos?
  _________________________
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¿Sugiere, o manda Dios a Israel?
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¿Cuál es el mandato? 
______________________________________________________
¿A quién dio Dios este mandato? __________________________________________


Y les di también mis días de reposo,  para que fuesen por señal entre mí y ellos para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.” (Eze. 20:12) RV60.

¿A qué nación dio Dios los días de reposo?
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¿Para qué les ordenó observarlo?
1.____________________________________________
2. ________________________________________________________________

y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.”  (Eze. 20:20) RV60.

¿A qué nación ordena Dios aquí (contexto)?
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¿Cuál es la ordenanza?
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¿Cuál fue el fin (sean)?
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¿Quién es “mí”, y “vosotros” en este versículo?
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¿Cuál era el objetivo de Dios (para)? 
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La frase, “entre mí y vosotros” claramente señal la relación especial y  única que Dios tenia con Israel, no con otra nación, no con la iglesia, no con los gentiles, sin con Israel, y no un pacto que se hizo en Edén, sino en el Sinaí, y desde allí, como una señal entre Dios y su pueblo, Israel  (cf. Éxo.  19:3-5 Deut. 5:15), sin duda, es un pacto perpetuo* también, pero, eterno entre, Dios e  Israel (cf. Éxo. 31:16-17; cf. la circuncisión Gén. 17:13). Lo mismo se ve en el pacto acerca del arco puesto en las nubes (Gén. 9:12-16* “entre mí y vosotros”) y la circuncisión (Gén. 17:10-13s “entre mí y vosotros”).  Como bien escríbele pastor Alan Kedrovsky:

El día de reposo (el rito de guardar santificado el sábado, el séptimo día de la semana) es una señal entre Dios y los hijos de Israel. […] Dios no puede ser más claro en que el día de reposo —el guardar santificado el séptimo día de la semana— es para Israel, no para la Iglesia, ni para los gentiles. Desde este pasaje en adelante, entonces, el día de reposo es únicamente para los hijos de Israel (para los judíos, para los descendientes físicos de Jacob). Y aunque el pacto de Moisés no es perpetuo, la señal del día de reposo, sí, es para siempre (Exod 31.16-17). Entonces, aunque Israel violó el pacto de Moisés, la señal del día de reposo todavía les pertenece a ellos. Dios le dio a Israel esta señal del día de reposo como un recordatorio de Su gran obra de sacarlos de la tierra de Egipto (y los sacó para entrar en pacto con ellos: Exod 19.4-6).” (Kedrovsky 2014:1). 

El  AT revela también que Dios entre el periodo que se extiende entre Adán hasta Moisés, claramente que Dios descansó al final de los seis días de la creación (cf. Gén. 2:2-3; Éxo. 20:10-11; Heb. 4:4), no obstante, y como bien escriben Sperry y Walvoord: “Pero en la palabra de Dios no hay una orden en el sentido de que el hombre esté obligado observar, o que haya observado, un reposo antes de la salida de Israel de Egipto.” (Sperry & Walvoord 1976:334). Por otro lado, debemos recordar que el cuarto mandamiento, corresponde a los aspectos y carácter de la ley ceremonial de Dios con su pueblo. Lo cual, no sólo incluye observar pasivamente este día  —sino además— exigencias estrictas. ¿Existe hoy en día un adventista que observe el día de reposo, como los judíos lo hacían?  Nótese lo que incluía:

1.     Debía guardarse de puesta de sol a puesta de sol (Lev.  23:32).
2.     No debía llevarse ninguna carga (Jer.  17:21).
3.     No debía encenderse ningún fuego (Éxo. 35:3).
4.     No debía cocinarse nada (Éxo.  16:23).
5.     El castigo por hacer alguna de estas cosas durante el sábado era la MUERTE (Núm.  15).
 (Martin 2009:1)

Bien escribe el pastor A. Kedrovsky: «…nosotros [los cristianos] no guardamos ese mandamiento como si fuera una “ley ceremonial”. La ley ceremonial (guardar el día—el periodo de 24 horas—como un rito religioso) pertenece “perpetuamente” a Israel […] No es un mandamiento de “moralidad” sino de ceremonia […] Esto es exactamente lo que Dios dijo en Éxodo 31.12-17. El cuarto mandamiento (el de guardar el día de reposo) es el único de los diez que no se repite en los escritos de Pablo.» (Kedrovsky 2014:1).

E.   El sábado, la iglesia y hechos 15

Como hemos observado en las denuncias del adventismo, ellos dan por sentado que los cristianos guardaban el sábado, no obstante, y esto si debe reconocerse, los cristianos judaizantes sin duda lo hacían, cuestión que quisieron imponer a través de la tradición, no obstante, después de la resurrección de Jesús, “…no hay evidencias en el Nuevo Testamento en el sentido de que el sábado haya sido observado por los creyentes, ni aun, en forma errada.” (Sperry & Walvoord 1976:335). Hechos, revela de manera consistente la persecución de judíos sobre los cristianos, y los conflictos que los cristianos judaizantes tenían con los cristianos, justamente, por la presión que los primeros hacían a los cristianos respecto ciertas prescripciones de la ley que según ellos debían guardar (Hec. 3:1-12;4:1-22;5:25-29; 7:54-60; 9:20-31;11:1-4ss;13:43-50;14:1-7). Notemos brevemente el capítulo quince de hechos, el primer concilio de la iglesia.

Lucas registra: Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés,  no podéis ser salvos.” (Hec. 15:1) RV60.  Nótese que le versículo dieciséis dice que Pablo y Bernabé tuvieron una discusión, no pequeña, esto es, una discusión real, el  texto griego habla de una disensión, y una  συζήτησις (sudzétesis) que literalmente tiene la idea de un debate mutuo cara a cara (cf. Jn. 3:25).  El problema, la creencia de algunos nuevos cristianos judíos, de la necesidad de circuncidarse  (Hec. 15:5), lo cual, al igual que la observancia del sábado, había sido un mandamiento de carácter perpetuo para Israel (cf. Gén. 17:13).  Dicho conflicto, requirió la asistencia de Pablo, Bernabé algunos de los otros apóstoles y los ancianos para tratar el problema. Y esto cabe señalar, después del acuerdo, los fariseos exigieron el cumplimiento no solo de la circuncisión, sino de la observancia de la ley (Hec. 15:5).  El resultado, después de mucha discusión  es contundente.

La introducción de Pedro es notable. El énfasis premilitar de Pedro no es el judaísmo, y las exigencias de la ley, sino la salvación. Lo que hace es poner las cosas teológicas en orden. La salvación es de Jehová, esta es el hilo rojo pedrino aquí;  Él escogió dar salvación a los gentiles, Él les dio el Espíritu Santo, y Él los purificó. Lo notable aquí, esto es, que Pedro confrontó a los creyentes judaizantes, no sólo por el hecho de estar exigiéndoles a sus hermanos el cumplimento de la ley, sino que tomó a Dios mismo como testigo, asumiendo implícitamente la derogación de estos aspectos del judaísmo para los cristianos, de allí la frase, “… ¿por qué tentáis a Dios…?” (Hec. 15:10a). Estaban tentando a Dios, con el hecho mismo de exigir a los creyentes el cumplimiento de la ley. Esta frase denunció la presunción disquisitiva de ellos, esto es, asumieron que  Dios se había equivocado, en el fondo,  y como dice Robertson, estaban simplemente rehusando seguir la conducción de Dios, como los israelitas en Masah y Meriba (Éxo. 17:7; Deut. 6:16; 1 Cor. 10:9) (Robertson 2003:323). Es Pedro dirigiendo estas palabras, había sido lento en ver los trastos de Dios con los gentiles antes (Hec. 8), pero ahora, —como bien añade Robertson—  lo veía con toda claridad, y junto a Pablo y Bernabé, eran una muralla teológica de las nuevas medidas de Dios para con la iglesia. En efecto, Pablo y Bernabé se levantaron y entregaron el argumento objetivo, la señal de Dios sobre sus decisiones aquellos días, esto es, las grandes señales y maravillas que Él había hecho entre los gentiles (v. 12). Luego Jacobo respondió, entregando los argumentos escriturales (v. 13), ¿había un precedente escritural?  Así lo releva el pasaje. Jacobo no es emocional en su argumentación, sino exegético, “…y con esto concuerdan las palabras de los profetas.” (Hec. 15:15).  Jacobo hace no solo una explicación de las escrituras, sino una aplicación interpretando los hechos electivos de Dios para con los gentiles, como el cumplimiento de la profecía, esto es, del plan de Dios que antes había revelado a sus profetas. De allí la cita veterotestamentaria[14] aludida por Jacobo: “Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David,  que está caído;  y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor,  y todos los gentiles,  sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor,  que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.” (Hec. 15:16-18) RV60.  En otras palabras, la salvación de los gentiles, —y bajo términos diferente a los mosaicos—  ya había sido revelada por Dios en el Antiguo Testamento.  Sin duda ahora faltaba una buena prescripción para los creyentes, y una explicación autoritativa para los judíos respecto la cuestión en disputa, era el primer concilio, y este tema debía quedar zanjado. La conclusión fue clara.  ¿Jacobo es irónico? En efecto, por medio de sus palabras prescribió las cuatro cosas que deberían estar en esta resolución, pero también, siendo impersonal, y quizás también “paciente”, en vista que los judíos creyentes habían sido instruidos desde la niñez respecto estas prescripciones mosaicas, dijo: Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas.” (Hec. 15:21) LBLA. Moisés tiene en cada ciudad quien lo predique. Jacobo revela por esta declaración, la clara independencia que había entre los cristianos que ya adoraba el primer día de la semana, (domingo) de  lo que hacían “ellos”. “Pero había en la sinagoga de ellos.” (Mr. 1:23 [cf. Mt. 13:54; Jn. 18:20; Hec. 14:1; 17:10; 18:4,19[15]]). Si bien es cierto Santiago (Jacobo) no habló directamente del día sábado, su respuesta tiene un motor reconciliador  —no de estas prescripciones— sino de la evidente delicadeza frente a nuevos creyentes que eran judíos, como escribiera F. Lacueva: “…los creyentes judíos concia bien estas prohibiciones desde su niñez. Por tanto, no hay que ser severos en criticarles si les cuesta muchos apartarse de repente de estos preceptos de la ley observadas por sus mayores durante muchos siglos.” (Henry & Lacueva  1999:1540). La respuesta se estableció claramente y a través de una carta, que fue enviada a Antioquía por medio de dos mensajeros, —Judas Barsabás, y Silas— más Pablo y Bernabé (v. 22). La carta, fue:

Remitente: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, 
Destinatarios: a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía,  en Siria y en Cilicia,  salud.

Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros,  a los cuales no dimos orden,  os han inquietado con palabras,  perturbando vuestras almas,  mandando circuncidaros y guardar la ley, nos ha parecido bien,  habiendo llegado a un acuerdo,  elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Así que enviamos a Judas y a Silas,  los cuales también de palabra os harán saber lo mismo. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo,  y a nosotros,  no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:

1.     que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, 
2.     de sangre,  
3.     de ahogado
4.     y de fornicación 

…de las cuales cosas si os guardareis,  bien haréis.  Pasadlo bien. (Hec. 15:23b-29)

Nótese bien los destinatarios: “…a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía,  en Siria y en Cilicia,  salud”. Si bien es cierto, no se dijo nada explícito del sábado, tampoco se prescribió su observancia, como hubiera sido necesario aclarar, esto, en vista de la temática que se trató. Por otro lado, este concilio había sido celebrado  aproximadamente en el año  50 d.C., vemos a Pablo emitiendo su primera epístola a los corintios el año 56 d.C. en la que escribe:

“En cuanto a la ofrenda para los santos,  haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo,  según haya prosperado,  guardándolo,  para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” (1 Cor. 16:1-2) RV60.

Pablo ordena no a personas individuales, sino a la iglesia que estaba en Corinto —al igual que las iglesias de Galacia que, cada primer día de la semana, se recogieran ofrendas. Esto señala a lo menos, dos cuestiones claras. Primero, que las iglesias de Galacia, —Asia menor, donde se encontraban una serie de iglesias— se reunían habitualmente, el primer día de la semana —domingo— lo cual no era una práctica local. Segundo, “…cuando yo llegue no se recojan ofrendas”. La iglesia en Corinto, no sabía cuándo exactamente iba a arribar Pablo, pero claramente se reunían el primer día de la semana, esto es, el domingo, y habitualmente este día se recogían las ofrendas. Lucas en el contexto del tercer viaje misionero de Pablo, las siguiente palabras: El primer día de la semana,  reunidos los discípulos para partir el pan,  Pablo les enseñaba,  habiendo de salir al día siguiente;  y alargó el discurso hasta la medianoche.” (Hec. 20:7).  Un par de años después del concilio de Jerusalén (Hec. 15), Pablo escribiría directamente sobre la circuncisión, las prácticas judaicas, y los días de reposos, esto es,  ¡los sábados! El contexto deja claro que mandatos perpetuos como la circuncisión, habían tenido su cumplimiento en los creyentes cristianos no por obra de hombres —ritual mosaico— sino por Cristo, la conclusión de Pablo es rotunda, con el giro conclusivo “por lo tanto”, escribió:  

“Por tanto,  nadie os juzgue en comida o en bebida,  o en cuanto a días de fiesta,  luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir;  pero el cuerpo es de Cristo.” (Col. 2:16-17)RV60.

¿Qué quieren decir estas palabras? En palabras del pastor MacArthur: “No hay mas sábado. No hay más obligación a la ley sabática. Nosotros [la iglesia] no estamos bajo la economía Mosaica, no hay mas leyes de la dieta, no hay mas leyes del sábado, ya no es necesario observar las fiestas, festividades, y lunas nuevas…” (MacArthur 2009:1).

F.    Jesús y el primer día de la semana

El Señor Jesús murió, fue sepultado y resucitó (1 Cor. 15:1ss).  He aquí la base del triunfo del cristianismo, una persona, no un día, o en sí, un evento o ceremonia. No obstante ¿resucitó un día sábado? Hubiera sido una señal lapidara y fuerte de parte de Dios, no fue dicho en el concilio de Jerusalén, pero una más, no fue comunicado en la obra de Dios más potente de aquellos días, por cierto, hasta nuestros días, la resurrección de Jesucristo, el hijo de Dios (Hec. 2:32s). En consecuencia, con la resurrección del Señor, nació una nueva era, un nuevo tiempo que el primer día de la semana, —no el sábado— vino a resaltar. Como escribiera el pastor  Mark Martin: Las siete apariciones de Cristo después de la resurrección muestran que Jesús escogió a propósito el primer día de la semana para encontrarse con sus discípulos para estimularles y exhortarles. La evidencia muestra que cinco de estas apariciones ocurrieron en domingo, el primer día de la semana.” (Martin  2009:1). Note usted, le énfasis de los escritores, con frases reiterativas, lo cual no es una tautología gramatical, sino, evidentemente  teológica: “Pasado el día de reposo”, “…al amanecer del primer día de la semana.” (Mt. 28:1); “…cuando pasó el día de reposo.”, “…y muy de mañana, el primer día de las semana.” “…ya salido el sol” (Mr. 16:1-2); “…el primer día de la semana […] siendo aún oscuro”, “…cuando llegó a noche de aquel mismo día, el primero de la semana.” (Jn. 20:1,19); “El primer día de la semana, muy de mañana.” (Lc. 24:1); “…y he aquí, el mismo día…” (Lc. 24:13); “…también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día, fueron al sepulcro.” (Lc. 24:22); “[a los 11] Mientras ellos hablaban… Jesús se puso en medio de ellos [el mismo día, domingo]” (Lc. 24:36); “…cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana…” (Jn. 20:19).
 

Primera aparición, a las Marías  (Mt. 28:1-10; Mr. 16:1-9; Jn. 20:1-18)

Segunda aparición, a los discípulos camino a Emaús (Lc. 24:13-33; Mr. 16:12-13).
Acontecimientos  del
Tercera aparición, a Simón, Pedro (Lc. 24:31-34)
1er Domingo
Cuarta aparición, a los once (Lc. 24:36; Mr. 16:14-18; Jn. 20:19)


Quinta aparición, ocho días después, (II Domingo) a Tomás (Jn. 20:26-31).
2do Domingo

Ocho días después

Todos estos versículos señalan el acontecimiento más espectacular del cristianismo, la resurrección del Señor. No obstante el  énfasis de los escritores del NT, no es casual al destacar el día de la resurrección, el primer día de la semana.  


G.   El reposo cristiano

El Señor Jesús murió, fue sepultado y resucitó (1 Cor. 15:1ss), esta es una verdad contundente no sólo en las escrituras, sino también una verdad histórica. No obstante, y después de su resurrección —como hemos visto— no hay ninguna indicación en el NT, u ordenanza a guardar el sábado, sean a judíos, gentiles o  a la iglesia en general. Y aun más, tampoco se  menciona su violación, como un quebrantamiento grave de parte de la iglesia, en la listas[16] de pecados  mencionados en los escritos novotestamentarios[17]. El  Dr. Robert A. Morey añade: «El silencio del Nuevo Testamento es crucial en esta controversia. El hecho de que los otros nueve mandamientos sean reintegrados en el Nuevo Pacto como obligatorios para los creyentes y sólo el cuarto mandamiento no está presente, no puede ser descartado a la ligera. Si este argumento del silencio es válido, ¿por qué fueron los otros nueve reintegrados y el sábado declarado específicamente ser una “sombra” (Col. 2:17)» (Morey 2003:1). Obsérvese  el siguiente cuadro comparativo del NT, que menciona la lista general de pecados morales que están incluidos en los nueve mandamientos, no obstante, no se hace mención del cuarto mandamiento, no está, no figura como uno de los pecados que el creyente puede comentar.


Mandamiento
Nº de veces
Citas objetivas
I
Adorar a Dios
53 Veces
Mt.  2:2, 8; 11; 4:9,10; 14:33; 15:9; 28:9,17; Mr.  7:7; Lc.  4:7,8; 24:52; Jn. 4:20, 21,22 (x2), 23,24 (x2); 9:38; 12:20. Hec. 7:43, 8:27; 16:14; 17:23 (x2); 18:7, 13; 19:27; 24:11; Rom. 1:26; 12:1; 1 Cor. 14:25; Fil. 3:3; Col. 2:18; Heb. 1:6; 9:1; 9:6; 10:2; 11:21; Apo. 4:10; 5:14; 7:11; 9:20; 11:1; 11:16; 14:7; 15:4; 19:4; 19:10; 22:8; 22:9.
II
La idolatría
20 Veces
Hec. 15:20, 29; Rom. 1:25;  1 Cor. 6:9; 8; 10:7, 14; 12:2; 2 Cor. 6:19; 1 Tes. 1:9; Gál. 5:20; Efe. 5:5; Col. 3:5; 1 Ped. 4:3; 1 Jn. 5:21; Apo. 2:14, 20; 9:20; 21:8; 22:15.
III
No jurar
4 Veces
Mt. 12:36; Efe. 5:4; Rom. 2:24;  Apo. 16:9.
IV
Día de reposo

NO EXISTE
IV
Honrar padre y madre
6 Veces
Mt. 15:5; 19:19; Mr. 7:10; 10:19; Lc. 18:20; Efe. 6:2.
VI
El asesinato
7 Veces
Mt. 5:21; 19:18; Mr. 10:19; Lc. 18:20; Rom. 1:29; 13:9; Stg. 2:11.
VII
El adulterio
12 Veces
Mt. 5:27, 28, 32; 19:9, 18; Mr. 10:11, 19; Lc.16:18; 18:20; Rom. 13:9; Stg. 2:11, 2 Ped. 2:14.
VIII
Robar
6 Veces
Mt. 19:18; MR. 10:19; Lc. 18:20; Rom. 2:21; 13:9; Efe. 4:28.
IX
La mentira
14 Veces
Mt. 15:9; 19:18; Mr. 10:19; Lc. 18:20.
X
La codicia
9 Veces
Mr.  7:22; Lc. 12:15; Rom. 1:29; 7:7; 13:9; Efe. 5:3; Col. 3:5; Heb. 13:5; 2 Ped. 2:14.

(Arieu 2003:1)

El apóstol  Pablo, escribiendo a los colosenses les dijo: Por tanto,  nadie os juzgue en comida o en bebida,  o en cuanto a días de fiesta,  luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir;  pero el cuerpo es de Cristo.” (Col. 2:16-17) RV60. “Por tanto…”, es un giro conclusivo, pero a la vez, nos remite al contexto. Esto es, la muerte de Cristo por los creyentes la base de nuestra justicia (Rom. 3:24-26), por él  ya fuimos circuncidados (Col.  2:11), ya fuimos sepultados (Col. 2:12), ya fuimos resucitados en él (Col. 2:12). Los tres verbos se encuentran en aoristo[18]  —como el pretérito perfecto en español— lo cual señala no sólo una acción que ocurrió en el pasado, sino, un hecho cabal, completo y con resultados continuos al presente. La conclusión  de esta enseñanza, es que no necesitamos cumplir los preceptos de la ley, —esto— no sólo porque Jesús resucitó un “domingo”, sino esencialmente porque con su muerte expiatoria  anuló[19], quitó[20] y clavó[21] en la cruz dichas obligaciones mosaicas, señalando con ello el fin del pacto antiguo y sus innumerables preceptos. Vine, comentando el último término griego  proselóo clavar, lo cual incluye a los otros dos (anular, y quitar)— escribió: “Se usa [proselóo clavar]en Col. 2:14, donde se describe la figura de una escritura (ordenanzas de la Ley) primeramente como cancelada, y después eliminada; la idea en el verbo mismo no es la de cancelación y su posterior eliminación, sino la de clavar en triunfo, lo que ha sido cancelado, a la cruz. La muerte de Cristo no solo hizo que la Ley quedara inútil como medio de salvación, sino que dio además prueba pública de que era así.” (Vine 2007:165).

Así llegamos a la frase conclusiva, a la frase autoritativa y normativa que Pablo comunicó a los hermanos de Colosas, y por implicancia, a todos los cristianos. “Por lo tanto nadie os juzgue…” (Col. 2:16a). LBLA traduce: “Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez…” (Col. 2:16a). El giro, la frase original en el texto griego se lee→ “Mé[22]  oún tis júmas krinéto”,  que literalmente se lee→ “No por lo tanto alguno os juzgue.” (Vidal 2011:704), lo cual Reina Valera tradujo: “…por tanto nadie os juzgue.” Dicho giro, incluye un presente de imperativo activo [absoluto] de prohibición (Robertson 2003:533). Esto significa que lo que Pablo escribió aquí a los Colosas, no se trata de una sugerencia o un consejo, sino, de un mandamiento prescriptivo. Ahora bien, —y es necesario agregar— no sólo se trata de juzgar. Esto pues el NT, —a lo menos— usa seis términos para explicar la idea que encierra el juzgar. El término usado aquí por Pablo, no es casual o genérico, se trata del verbo→ κρίνω (kríno) que señala el ejercicio de un juez en un tribunal, quien distingue, o tamiza las evidencias, decide la condena,  y finalmente castiga. En otras palabras, lo que Pablo está diciendo es que nadie, sea este hermano (un co-igual), o presbítero (autoridad eclesiástica), juzgue (comente para mal), luego decida (perseguir para), y después, condene a alguien, por: comida o bebida,  días de fiesta,  luna nueva o, “días de reposo” literal.: →“é sabbáton.”[23]   El mensaje de Pablo es lapidario: ¡Cristo es nuestro reposo, no el sábado! Esto, “…porque el fin de la ley es Cristo,  para justicia a todo aquel que cree.” (Rom. 10.4) RV60.

Basten estos puntos, para al menos, tener algunos argumentos al respecto. Sugeriremos la reflexión que ha hecho el pastor John MacArthur que puede encontrar en este link[24].



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[1] Note usted, como es que en el libro, “Creencias fundamentales de los Adventistas del Séptimo Día”, exponen: “El emperador Constantino promulgó la primera ley dominical civil el 7 de marzo del año 321 d.C. En vista de la popularidad de que gozaba el Domingo entre los paganos que adoraban al sol y la estima en que  lo tenían muchos cristianos.”  (IASD  2008:280s).
[2] Cuando se habla de secta dentro del maco de los movimientos falsos, debemos tener en cuenta las cinco características que aplican a ello. Esto es, 1. Una estructura piramidal de gobierno eclesial. 2. Sumisión incondicional al dirigente o clero representativo, en el caso de la IASD, su autoridad, aparte de las escrituras, es su “profeta” Elena de White (1827-1915). 3. Anulación de la crítica interna (nadie puede cuestionar a los líderes). 4. Persecución de objetivos económicos. 5. Instrumentalización de los adeptos en orden obtener los fines de la secta.
[3] Un breve resumen de sus inicios. «William Miller […]  Fue un joven de poca  educación pero decidió estudiar la Biblia a fondo, especialmente las profecías. […] Descubrió que Cristo volvería entre 21 de marzo del año 1843 y 21 de marzo del año 1844. […]Antes de llegar la fecha que Miller había fijado para la segunda venida de Cristo, tenía ya una multitud de seguidores. Pero  llegó el día predicho y... no sucedió nada.  Miller dijo que seguramente él se había equivocado y  Cristo volvería para establecer su reinado sobre la tierra el 22 de Octubre de 1844. Llegó el día y,  otra vez, nada. […] Otra vez cambió la fecha para 1845. Cuando no sucedió el fin del mundo sus discípulos lo abandonaron, pero no abandonaron el movimiento que él estableció. […] Jaime White, Elena Harmon (después Elena White) y otros tomaron control del grupo. Muy  pronto comenzaron la observancia del séptimo de como el "sábado" del antiguo testamento. […]   La señora Ellen G. White tomó la posición como profetisa. Comenzó publicando sus visiones y profecías. Estas publicaciones son la base de la iglesia Adventista.» (Templín & Harbín 1994:30).
[4] La Didajé entonces, fue una especie de manual instructivo de instrucción para la iglesia primitiva. Es una colección única de dichos [16 capítulos] de los primeros tiempos del cristianismo con instituciones litúrgicas acerca del culto, del bautismo, la santa cena, y los líderes de la iglesia (Patzia & Petrotta 2008:54).
[5] Citamos aquí la investigación de pastor Sugel, quien complementa lo dicho: «“Ireneo [130-202 d.C.] discípulo de Policarpo [69-165 d.C.], quien fue a su vez discípulo del apóstol Juan […]  “En el día del Señor cada uno de nosotros los cristianos guarda el día de reposo, meditando en la ley, y regocijándonos en las obras de Dios”.  Tertuliano (160-220): Escribe que los cristianos “celebramos el domingo como un día de gozo. En el día del Señor pensamos que es incorrecto ayunar o aun postrarnos en oración”. Clemente de Alejandría [150-215 d.C.]  (contemporáneo de Tertuliano): “Un verdadero cristiano, de acuerdo con lo ordenado en el evangelio, observa el día del Señor echando fuera todos los malos pensamientos y dedicándose a todo lo bueno, honrando la resurrección del Señor, la cual tomó lugar en ese día.”» (Michelén 2010:1).
[6] Calvino escribió: “Todos los pueblos, por sí mismos, establecen sus leyes, y por eso vemos claramente que existen conceptos primitivos de justicia y derecho impresos naturalmente en los espíritus humanos.” (Calvino 1961:64).
[7] Semiramis y su hijo Tamuz; Isis, la gran diosa y su hijo Iswara; Isis y Horus, su hijo, etc.
[8] Se refiere a la adoración de Mitra, un dios persa antiguo. “El mitraísmo, la adoración de Mitra (como dios sol en su forma romana) se extendió con rapidez a todo lo largo y ancho del imperio romano durante el siglo primero.” (Patzia & Petrotta 2008:121).
[9] Carbó García menciona: “Sol, Sol invictus, Deus Sol invictus, o simplemente el invictus.” (Carbó 433).
[10] Juan Ramón Carbó García —Doctor en Historia por la Universidad de Salamanca— añade: “Se ha considerado que le primer testimonio de su culto en Roma es una inscripción datada en el año 158 d.C.  […] y otra dedicatoria epigráfica datada el año 184 d.C. sería un ejemplo de los numerosos testimonios hacia el sol invictus en la época de Cómodo [emperador de Roma entre los años 177 y 192 d.C. hijo de Marco Aurelio] emperador que emitió moneda con la imagen del Sol, y añadió invictus a su titulatura imperial.” (Carbó 2010:438).
[11] Según escribe Cardona, —profesor de historia—  Mitra, era una divinidad persa, antiguo dios solar, este dios olvidado durante el apogeo de la religión Zoroastro, pasaría de los persas a los frigios y de éstos a los romanos (Cardona 2001:2016).
[13] Esta palabra significa cesación o reposo  perfecto de la actividad (Sperry & Walvoord 1976:333).
[14] Del Antiguo Testamento.
[15] Pablo discutía, y persuadía a los judíos, el motivo de sus visitas a la sinagoga, todos los días de reposo, esto es, el sábado.
[16] El pastor  Mark Martin observa: «cuando el nuevo testamento enumera pecados, la violación del sábado brilla por su ausencia: en Marcos 7:21-22; mencionan 13 pecados. Jesús no menciona la violación del sábado. En Romanos 1:29-32 se mencionan 20 pecados, pero ninguno de ellos es la violación del sábado. En Gálatas 5:19-21 se da una lista de 15 pecados. En 2 Timoteo 3:1-4 hay una lista de 18 pecados, pero la violación del sábado no se menciona ni una sola vez.» (Martin 2009:1).
[17] Del Nuevo Testamento.
[18] El aoristo, no existe en español,  es un tiempo verbal del griego de uso común en el NT.
[19] Aoristo.  El término griego es ἐξαλείφω (ejaleífo) y significa frotar para borrar, es decir,  eliminar (Hec. 3:19; Apo. 3:5; 7:17 “enjugará”→ borrará). 
[20] Aoristo. El término griego es αἴρω (aíro) y significa  levantar, quitar, etc.
[21] Aoristo. El término griego es  προσελόω (proselóo) y significa, clavar a.
[22] Esta palabra aquí, es una negación, —“no”, en español—  pero en griego se trata de una negación absoluta, de allí, el auxiliar de traducción, «“nadie” os juzgue.»
[23] Plural de  σάββατον (sábbaton)  sábado, el sabat, o día de reposo.