sábado, 5 de noviembre de 2016

Los crímenes de los buenos: no hay nadie bueno


Por J.A. Torres Q. 

La depravación total del hombre, bien puede ser ilustrada también, por la potencialidad de su maldad. El ejemplo moderno más común, fue el holocausto judío, la exterminación de más de 6 millones judíos en los campos de concentración a manos de los nazis. En consecuencia, cuando la Biblia dice que no hay nadie bueno (Rom. 3:10s), no está diciéndolo en tono poético, como evidencia interna baste leer el AT (Gén 6), y el final de la nación que tenía que ser luz a las naciones, por ejemplo, en Ezequiel 16 o, 23. Tomando nuevamente el ejemplo de la segunda guerra mundial, no es muy conocido el hecho de que después que los ejércitos aliados derrotaron a Alemania, y fueron ocupando sus ciudades, las violaciones de mujeres alemanas fueron parte de lo que muchos rusos llamaron, el “botín de guerra”. En efecto, el ejército rojo (ruso) como parte de su represalia y venganza descontrolada, violó sistemáticamente a mujeres incluyendo niñas y ancianas. Se cree que el número de mujeres violadas por los rusos sobrepasó el millón. Lo paradójico, —si se le puede llamar así— fue que no todos los violadores lucían la estrella roja en sus trajes militares (rusos). Ingleses y franceses, hicieron lo mismo, aun más, y —quizás con un móvil diferente (diversión, por ej.)— como señalará un soldado americano a la revista "Time" el 12 de Noviembre de 1945: "Muchas familias americanas se horrorizarían si supieran cómo se están comportando "sus chicos" por aquí". Y a propósito, me llama la atención el título que el sospechoso “historiador” Joaquín Bochaca le dio a uno de sus libros, bien puede ser un manual de ilustraciones de romanos 3:12: «los crímenes de los “buenos”».

La cobeligerancia ¿un nuevo caballito de Troya filosófico entre los cristianos de hoy, o una alternativa legítima si se es “sabio”?



Por J.A. Torres Q.


La responsabilidad “social” del cristianismo y la cobeligerancia. “Cobeligerancia” ¿un nuevo caballito de Troya filosófico entre los cristianos de hoy, o una alternativa legítima si se es “sabio”? La cobeligerancia es en cierto sentido la alternativa "pía" del antiguo, “el fin justifica los medios…”, y la derogación del: “dime con quién andas y te diré quién eres…”; ¿Qué es la cobeligerancia? La cobeligerancia fue un término acuñado por el gran teólogo reformado Francis Schaeffer (1912-1984). No se conoce mucho, pero su propuesta es bastante atrayente para los teólogos de laboratorio de hoy. En términos de explicación, la cobeligerancia describe la actividad de los “cristianos” que trabajan con “no cristianos” en una causa común política, económica, ecuménica o cultural, basado en la “gracia común”, esto es, todos, —y en algún sentido— pueden aunar fuerzas para evitar “un mal” común.

En términos superficiales, no pareciera ser un predicamento ilícito, pues, si en mi población hay alguien que quiere abrir un prostíbulo, la cobeligerancia haría que mi firma en contra de ello, estuviera al lado de la firma de personas con las cuales jamás “iría a misa”, pero daría solución a una causa consensual y “buena”. De allí que muchos cobeligerantes vean “ejemplos bíblicos” en esto, como José que "trabajaba juntamente" con los egipcios para aliviar la hambruna (Génesis 41) y Daniel en la corte de Nabucodonosor (Daniel 2). De allí el postulado: “En un contexto cultural donde los cristianos tienen poca influencia por sí solos, la cobeligerancia es un medio estratégico para lograr cambios sociales.” (Strange 2005:2) Ahora, y viendo un matiz más crítico, ¿puede el marxista ser aliado de un cristiano en una causa común para los pobres? El cobeligerante responde sí. Pues bien. Este fue el caso de un misionero despistado de los años 70 que dijo: “…conversando con un líder marxista, descubrí que lo que él quería para su país, también lo mismo quería yo. Lo llevó a esta conclusión Marx, pero a mí el Evangelio me llevó a la misma conclusión.” (Scopes en Bravo 2012:13). La “responsabilidad” social del cristianismo mal entendido puede llevar a las personas (cristianos) a un cobeligeranismo, —por ejemplo— ecuménico idealista despistado (¡Chile para Cristo!), aun peor, a ver el reino de Dios aquí y ahora a través del cumplimento del paraíso social-cristiano, no sólo como lo ha visto el neo-carismatismo (“tu mejor vida ahora” Joel Osteen) sino en especial, como lo plantearon los teólogos protestantes latinoamericanos que politizaron el evangelio, uno de ellos, el “alabado” José Míguez Bonino (1924-2012), quien escribió más de 12 libros y un centenar de artículos con esta visión. Bonino, llegó a convencerse que el marxismo era la alternativa para construir una sociedad justa, a través de lo que se llamó la “teología de la liberación”. No obstante, la antesala de esta “teológica-social”, ha sido precedida por otros escalafones decadentes, que fueron y son aún atrayentes para muchos teologuillos y seminaristas idealistas (jóvenes), como la influencia de teólogos neo-ortodoxos (Karl Bath; Bultmann), y aquellos que vieron el pecado como algo más social (Bonhoeffer).

¿Cuál es la debilidad, peligro y sutileza de la cobeligerancia? ¿Cuál es el límite correcto de la responsabilidad “social” del cristianismo? Quizás no hayan respuestas fáciles, pero uno de los riesgos más patentes de este predicamento (cobeligerancia), es que el profesante de estas ideas socialmente “atractivas”, no sólo adapte su cristianismo a un socialismo sacralizado, sino que con ello termine trabajando para el enemigo, llegando a relegar la esencia, la singularidad, superioridad y suficiencia del cristianismo que vino a solucionar no un problema social del hombre, sino su condición espiritual frente al Juez de toda la tierra (Sal. 50:6). La cobeligerancia entonces, puede ser “atractivo”, pero puede llevarte a bajar sutilmente por los escalafones del cristianismo horizontal (sólo el prójimo), luego a la religión sin fe (terapia social), luego a la negación del meta-relato (vida eterna, reino de los cielos), y finalmente a ver a Cristo como un simple caudillo de libertad y salvación social. En otras palabras, salir en la noche a darles una taza de café a los indigentes puede ser algo bien cristiano, pero todo ello será inútil, si el evangelio no es el propósito esencial de aquella acción “social”, pues el hombre no necesita liberación social, sino espiritual. Ahora, notando nuevamente el postulado clímax de la cobeligerancia: —“...la cobeligerancia es un medio estratégico para lograr cambios sociales.”— claramente también, exhibe un idealismo escatológico. ¿Será que F. Schaeffer, al igual que Agustín de Hipona —y la iglesia católica— esperaba la "ciudad de Dios" aquí y ahora? Es evidente que la realidad mundial confirma la doctrina escrituraria de los últimos tiempos, lo cual nos enseña que ninguna acción cobeligerante, ni un énfasis social del cristianismo traerán el reino literal de Cristo a la tierra. El mundo está en decadencia constante, y el cristiano no debe confundir su labor, una labor esencialmente espiritual, no social. En efecto, no vivimos en tiempos donde el calvinismo afectó todas las esferas del quehacer social, vivimos en las últimas etapas de los últimos tiempos, en donde el ateísmo, la amoralidad, la corrupción, el ecumenismo y toda la decadencia moral del hombre, serán la ante-sala del arrebatamiento.




Bibliografía

Strange, Daniel 2005. Artículo: “La cobeligerancia y la gracia común ¿Puede el enemigo de mi enemigo ser mi amigo?” volumen 14, número, septiembre 2005.  Traducido por Manuel Serrano y Mayra Ileana Urízar de Ramírez.

Bravo S. Jonathan 2012. Departamento de Historia. El proceso evangélico: Las Iglesias Evangélicas chilenas durante el Gobierno Militar 1973-1978.  Tesina para lograr el grado de licenciado en historia, Universidad Alberto Hurtado, Santiago, Chile.


sábado, 13 de agosto de 2016

Libro recomendado:“Porque el tiempo sí está cerca” John Macarthur. Breve reseña.

Por Germán Estobar


“Porque el tiempo sí está cerca” (2009), Because the Time is Near en inglés, es el título del libro del Pastor y Maestro de la iglesia Grace Community Church, John MacArthur, publicado en español por Editorial Portavoz. En él, se propone dar una exhaustiva y profunda explicación al libro del Apocalipsis, destacando una y otra vez la realidad de que el fin del mundo, debe siempre ser para el cristiano, cualquier cosa, menos terrible. Al contrario, debe ser la más anhelada y expectante ilusión.

         En palabras de su mismo autor, “Los que pasan por alto Apocalipsis se pierden un rico tesoro de la verdad divina. Apocalipsis ofrece una elevada perspectiva de la Palabra inspirada de Dios. Reclama para sí mismo la inspiración divina, y 278 de sus 404 versículos aluden a pasajes del Antiguo Testamento. Apocalipsis revela a Dios el Padre en toda su gloria y majestad […]”. (pg. 7)

        Realizando su habitual metodología, el pastor MacArthur hace un recorrido por el libro de Apocalipsis versículo a versículo, dividiendo la totalidad del libro en 3 grandes secciones: Las cosas que has visto, Las cosas que son, Las cosas que han de ser después de estas. El texto entrega herramientas en cuanto a su interpretación, existiendo la conciencia y transparencia del autor al exponer cada una de ellas, las diferentes escuelas interpretativas, fecha y autor.

        El pastor MacArthur en su obra, no busca alimentar el morbo de sus lectores enfocando su atención en elementos secundarios como las bestias, sus números de cabezas, los 144.000 judíos o el milenio. El enfoque principal es la gloria del Hijo, de tapa a tapa en el libro usted encontrará el énfasis en mencionar al Cordero de Dios como el único capaz y digno de ejercer juicio sobre todo el mundo, mientras la gloria de los escogidos descansa en el Hijo mismo, único digno y dueño de recibir la honra. Pese a los momentos complejos y acontecimientos trágicos narrados en el libro de Apocalipsis y explicados en “Porque el tiempo sí está cerca”, se destaca la realidad de que todo enemigo de Dios se arrodillará ante Él y su novia amada será satisfecha en justicia y presentada sana y salva ante su novio para vivir eternamente con Él. La obra incesante de Dios por salvar pecadores es una noticia reconfortante al creyente, que exalta la maravilla y el amor de Dios por el mundo.

        “En las últimas palabras que se registran en las Escrituras, el Señor Jesucristo, el que da testimonio de estas cosas, afirma: “Ciertamente vengo en breve”. Su venida es inminente, tal como enseña Apocalipsis y los demás escritos del Nuevo Testamento.” (pg. 327) Es sin duda esta maravillosa verdad la que debe motivar a cada nacido de nuevo a predicar el Evangelio en un mundo sombrío como el que vivimos. Parafraseando lo dicho por Joni Eareckson Tada, comentarista de esta obra, las palabras del pastor MacArthur y el énfasis de su escrito, brillan en la oscuridad y ofrecen esperanza para la época oscura en la que nos encontramos. (Contraportada) Hay certeza de la existencia de Dios, hay certeza de la venida de Su Hijo a ser propiciación por nuestros pecados, hay certeza de la muerte de Su hijo, y hay certeza de la resurrección gloriosa de Su Hijo, por ello, hay certeza de Su retorno, La iglesia debe predicar el Evangelio, mientras no cesa de decir “Amén. Ven. Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20, LBLA).

         En “Porque el tiempo sí está cerca” usted encontrará la siempre clara y exhaustiva exposición del pastor John MacArthur quien con su vasta experiencia en el servicio fiel al Señor, deja a nuestra disposición un documento no lejano a lo que podría ser una tras otra predicación, en la que la iglesia pueda ser edificada, alimentada y maravillada en su Creador y Salvador. No es un libro frío, son buenas noticias, verdaderas maravillosas noticias. En palabras del mismo pastor MacArthur “[…] el libro de Apocalipsis merece proclamación inmediata porque el tiempo sí está cerca. Tal como dijo el ángel a Juan en el último capítulo de Apocalipsis: “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca (22:10).” (pg. 321)

         Este libro le permite estudiar la segunda venida de Cristo, quien en Sus propias palabras, asegura que esa misma segunda venida, es verdadera e inminente.    
           









miércoles, 3 de agosto de 2016

Libro recomendadísimo: “¿Vivo o muerto?” por J.C. Ryle


Una mirada precisa de la ambigüedad "evangélica", escribe J.C. Ryrie:

 «“Solo vive aquel que para Dios vive, y todos los demás muertos están”. Esta es la verdadera explicación de la condición humana cuando los pecados no se sienten, los sermones no se escuchan, los buenos consejos no se siguen, el evangelio es ignorado, cuando no se renuncia al mundo, la cruz no se lleva, ni se deja a un lado la voluntad propia, ni se abandonan las malas costumbres, cuando apenas se lee la Biblia y las rodillas nunca se doblan para orar. ¿Por qué sucede todo esto en todas partes? La respuesta es sencilla: Los hombres están muertos. Esta es la verdadera versión de la lista de excusas que tantos hacen. Algunos no tienen preparación, y otros no tienen tiempo. Algunos están obsesionados con sus negocios y el dinero, y algunos con su pobreza. Algunos sufren dificultades en su familia y otros con su salud. Algunos tienen problemas que les impiden responder a su llamamiento que, según dicen, los demás no comprenden; y otros tienen inconvenientes en el hogar y esperan que de algún modo se solucionen. Pero Dios tiene una descripción muy breve en la Biblia para todos ellos. Dice: Están muertos. Si germinara la semilla de la vida espiritual en ellos, sus excusas pronto desaparecerían. Esta es la verdadera explicación de muchas cosas que quebrantan el corazón del pastor que es fiel a Dios. Muchos a su alrededor nunca asisten a un culto. Algunos asisten tan esporádicamente que resulta claro que no le dan importancia. Muchos asisten una vez el domingo cuando bien pudieran hacerlo dos veces. Muchos nunca participan de la mesa del Señor ni de ningún medio de gracia entresemana. ¿Y por qué es esto? Con frecuencia, con demasiada frecuencia, hay solo una respuesta posible: Están muertos. […] No es solo en los cementerios que encontramos a los muertos; hay demasiados dentro de nuestras iglesias y cerca de nuestros púlpitos, demasiados en los bancos y asientos. El mundo es como el valle en la visión de Ezequiel: “Lleno de huesos… muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera” (Eze. 37:1-2). Hay almas muertas en todas nuestras congregaciones y por las calles. Es prácticamente imposible encontrar una familia en que todos sus integrantes anden en los caminos del Señor, prácticamente imposible encontrar un hogar en que no haya un muerto. ¡Pongamos nuestra atención en nuestro hogar y busquemos e investiguemos la realidad! Pongámonos a prueba nosotros mismos. ¿Estamos vivos o muertos?» (J.C. Ryle página 5).


Léelo completo aquí, quizás estás muerto y no lo sabes.

domingo, 24 de julio de 2016

El caballo de Troya del «neo-evangelio “integral”»

 Por J.A. Torres Q.


“Evangelio integral”, “evangelio social”, “compromiso social”, “conciencia social”. “justicia social”, “evangelio cultural, y transcultural”, “mandato cultural”, incluso, “responsabilidad por el planeta y la ecología” (CLADE IV [Congreso Latinoamericano de evangelización]). ¿De dónde surge todo este énfasis “social” que quiere posicionarse en el evangelicalismo latinoamericano? Uno podría pensar que estos énfasis son inocuos, sin embargo, sus proponentes no ocultan sus intenciones de fondo, hacer consciente a la iglesia evangélica (que duerme, supuestamente) del “evangelio integral” (Padilla), y aun más, —audazmente— “reformular los aspectos típicos del pensamiento evangélico en Latinoamérica”, esto, para: “…la trasformación del mundo a partir del “evangelio integral” de Jesucristo” (Padilla).

¿Cómo se puede concientizar a la iglesia Latinoamérica de la necesidad de adoptar este “evangelio integral”, y de hecho, como se está llevando a cabo? Como siempre se ha hecho, con un mensaje para las masas siempre emocionales a través de plenarias con éste énfasis (por ej. D. Miller “Transformando culturas”) y con otro mensaje para los pensantes que justamente tienen inclinaciones filantrópicas-socialistas de la fe. Ahora, todos estos teólogos, (y otros más) no sólo nos presentan estos términos con clara intención persuasiva, con ello vienen a proponer sin mayores formalismos, imperativos “nuevos” para la iglesia como verdades abandonadas por ella. No se trata —por supuesto— de haber dejado de salir en la noche a darles una taza de café a los indigentes, las acusaciones, son más profundas por el supuesto abandono del compromiso político-social al que “supuestamente” nos debemos para cambiar el mundo.

 En cierto sentido, pareciera que esto es algo novedoso, sin embargo, y como escribiera Salomón, no hay nada nuevo bajo el sol (Eclesiastés  1:9). Todo pensamiento ideológico ha sido cíclico, desaparece y reaparece en algún momento particular de la historia, por cierto, con nuevos envoltorios más atractivos para la generación de turno, y por supuesto, con aura mesiánica teológica como pretenden todos estos teólogos que, en diferentes grados de relación y compromiso, han derivado simplemente de dos fuentes espóricas puntuales, primero,  a través la “Teología de la Liberación”, desarrollada también en el catolicismo (Vaticano II) y quizás antes, con raíces concretas en la “Teología Liberal” alemana (Barth, Moltmann, Ritschl, Harnack) impulsadas por una hermenéutica amilenial socializada, aun, marxista como es el caso no sólo del teólogo alemán  Karl Barth (1886-1968), sino también  a través del teólogo argentino José Míguez Bonino (1924-2012), uno de los punta de lanza de fondo de todo este resurgimiento en la versión latinoamericana “evangélica”.

Todas esta ideas que fueron promovidas masivamente en versiones mucho más digeribles para la  masa evangelical, desde incluso, el congreso de evangelización realizado por Billy Graham en Lausana 1974, en cuya instancia  John Stott propuso la urgencia del evangelio y sus implicancias sociales, énfasis desarrollado de manera concreta en Lausana II (Manila 1989) y III (El Cabo 2010). Pero, ¿acaso todo esto no es también una conclusión derivada de una interpretación escatológica puntual? Por supuesto, esta es una de las patas de la mesa de toda esta propuesta avasallante, y, aunque algunos de estos autores no lo mencionan porque creen su interpretación escatológica de estos énfasis es una conclusión obvia del ser “sal” y “luz” de la tierra, dan por sentado, que estamos viviendo aquí y ahora, el reino de Dios (amilenarismo). No es casual observar títulos como:

“La iglesia como agente de transformación” (Padilla & Yamamori)
 “Discipulando a las naciones” (Darrow  Miller).
 “Reformulación de la justicia social” (Darrow  Miller).
 “Las buenas nuevas de la creación” (Juan Stam)

Y de hecho, el propio Juan Stam escribe: “Dime cómo es tu escatología y te diré cómo comprendes la misión de la iglesia” (Stam 2003:72 “Las buenas nuevas de la creación”), por supuesto, Stam supone su mirada escatológica amilenial (también socializada) es la escritural, —según el mismo[1]— inculcada también por teólogos concretamente liberales, como Søren Kierkegaard (1813-1855), Karl Barth (1886-1968), Emil Brunner (1889-1966), Paul Tillich (1886-1965) y Rudolf Bultmann (1884-1976), a los que añade, René Padilla y José Míguez-Bonino (1924-2012).

Ahora, una de las cuestiones que amerita un análisis de parte de cualquier epískopo (pastor) de cualquier iglesia bíblica frente a estos “nuevos” y mesiánicos énfasis, o concretamente “complementos” al evangelio, es que éste conglomerado trae consigo también, a lo menos, tres cosas suspicaces. Primero, un abierto ataque al rapto premilenial. Segundo, un ecumenismo sutil y amigable como lo expresa el propio Padilla, quien también es parte del norte estratégico de ediciones Kairós. Y tercero, un claro relajo doctrinal, en pro de la acción social.





Bibliografía

CLADE IV 2002. Sociedad de consumo y mayordomía de la creación, el testimonio evangélico hacia el tercer milenio: Palabra, Espíritu y Misión. Expositores: Fernando Bullón,  Juliana Morillo y Sergio Membreño. Buenos Aires, Argentina: Kairós.
Padilla, René 2009. ¿Qué es misión integral? Buenos Aires, Argentina: Kairos.
Stam, Juan 2003. Las buenas nuevas de la creación. Buenos Aires, Argentina: Kairos.
Zaldívar, Raúl 2006. Teología Sistemática, desde una perspectiva latinoamericana. Viladecavalls, Barcelona: Clie.



[1] http://protestantedigital.com/magacin/14253/Juan_Stam_Leamos_el_Apocalipsis_en_clave_pastoralis_en_clave_pastoral

La importancia de la teología en la alabanza

Por J.A. Torres Q.

Me llama gratamente la atención este artículo llamado: “La música que escucho y recomiendo”[1] escrito por Jacobis Aldana  que puede leer aquí..  



Primero, y tiene sentido que excluya a íconos populares que escuchan la mayoría de los evangélicos,  su elección:

1.   “Sovereing Grace Music” – Español.
2.   “Mauricio Velarde”, “Sergio Villanueva.”
3.   “Jonathan y Sarah Jerez.”
4.   “Alabanzaré”
5.   “Samuel Barceló.”
6.   “Miguel Asenjo.”

¿Qué tienen en común todos estos cantantes? Jacobis Aldana lo alude en el mismo artículo en la siguiente frase:

“Estoy plenamente convencido que en vano trabajamos forjando una teología, si lo que cantamos o la música que escuchamos no va de acuerdo con lo que creemos.”

En un grado consensual los mencionados tienen en común la “creencia”, el enfoque bíblico que quieren plasmar en sus canciones. A. Mohler dijo: “…si usted realmente quiere saber lo que las personas creen de Dios, no pierda tiempo leyendo a los teólogos, escúchelos cantar. Por eso se hace necesario entender lo que sucede en el día de hoy.

Está de moda cantar canciones de Sovereing Grace, ¿es que estamos viviendo una reforma de la música cristiana? Pudiera ser, pero en muchas iglesias que están cantando estas alabanzas, encontramos también en sus listas de coros, a Marcos Brunet, Marcos Barrientos o Jesús Adrián Romero, este último, que dice que Dios: “Todo lo creó para llamar mi atención para conquistarme, y para alegrarme” (Ayer te vi). No se trata de denostar a estas personas y quizás a quienes los siguen que, en muchos casos hacen con “honestidad” lo que creen es adoración, de hecho, no todas las canciones de quienes perecen a esta “familia musical” (CanZion, Vástago, Aliento, Hillsong) son necesariamente anti bíblicas (¿debemos ser selectivos?); el punto es entender —por un lado— la razón de fondo del norte “teológico” mayoritario de la música “cristiana” hoy y sus énfasis claramente emocionales, no es casual escuchar frases como: “…estoy enamorado de ti, estoy desesperado por ti…” (Pablo Medina). “Yo quiero intimar con Jesús, yo quiero sentir tu perfume…” (Brunet). Por esto es bueno preguntarse, ¿por qué el consenso entre estos cantantes acerca de su forma lírica de “adorar”? ¿Qué tienen en común realmente? ¿Por qué el énfasis musical es de manera constante el “sentir la presencia…”? Repito, Jacobis Aldana ha dado en el clavo, se trata de la “creencia”. No es casual que todos estos cantantes “evangélicos” provienen  de iglesias pentecostales que abrazan un credo justamente pentecostal, en algunos casos, carismático. Y recalco, no estoy haciendo una crítica al hermano pentecostal, sino a la razón de fondo del por qué estos matices, entender por qué escuchamos este tipo de frases y la repetición de ellas una y otra vez en una misma canción, la respuesta, la teología original pentecostal, el “pentecostalismo”. En otras palabras, Azuza aún está entre nosotros. ¿Qué sucedió en Azusa 312, EE.UU el año 1900? Allí nació el pentecostalismo. ¿Cómo eran las reuniones? Las reuniones comenzaban a las 10:00 am., y continuaban durante por lo menos doce horas, Seymour —el fundador— no predicaba la Escritura, simplemente solía leer dos o tres palabras de la Biblia y luego gritaba “¡Hablen en lenguas! Alrededor del salón de aquella casa los hombres saltaban y gritaban. Las mujeres “danzaban”, cantaban y caían al suelo. De esta manera cada cierto tiempo las personas caían extasiadas por “el poder de Dios”. Fue allí que nacieron doctrinas como “el bautismo del Espíritu Santo pentecostal”, “la doble unción”, y los énfasis en “sentir” la “presencia” de Dios, en especial también, el uso de las lenguas como evidencia de la “presencia” del Espíritu Santo.

La historia en este sentido es aun más desastrosa, pero basta este sucinto resumen para entender por qué el pentecostalismo musical no es nada más que el eco del pentecostalismo histórico. No es casual que Marcos Brunet —de confesión Asamblea de Dios—  hable[2]  de Azuza de acuerdo a su propia “creencia”, y enfoque histórico pentecostal, así, no nos habla del “desorden” evidente que fue el movimiento original, sino del “avivamiento” pentecostal. Lamentablemente estos énfasis emocionales han permeado ha muchas iglesias. Pero no es menos cierto que Dios ha levantado a una nueva camada de “músicos” que se están levantando para recordarnos cómo debería ser la adoración bíblica cantada que incluso se está abrazando entre muchos hermanos pentecostales que han vuelto a las Escrituras. El desafío, ¿debemos ser selectivos? A mi manera de ver, no, porque es otra manera de caer en el pragmatismo ético que olvida que el mensaje (cantado) no puede separarse del mensajero (el que canta).



[1] http://www.elevangelioynadamas.com/la-musica-escucho-recomiendo/

lunes, 11 de julio de 2016

La Declaración De Cambridge de 1996

Fuente: “The Alliance of Confessing Evangelicals", aquí, PDF
Traducción del inglés al español por Hiram Almirudis, D.Min.


Las iglesias evangélicas de hoy están siendo progresivamente dominadas por el espíritu de la época en lugar del Espíritu de Cristo. Como evangélicos, nos llamamos a nosotros mismos a arrepentirnos de este pecado y a recuperar la fe cristiana histórica.

A través de la historia las palabras cambian. En nuestro día esto le ha pasado a la palabra "evangélico." En el pasado esta palabra servía como eslabón de unidad entre los cristianos de muchas tradiciones eclesiásticas diversas. El evangelicalismo histórico era declarante o confesional. Este evangelicalismo abrazó las verdades esenciales de la cristiandad tal como fueron definidos por los grandes concilios ecuménicos de la iglesia cristiana. Además, los evangélicos también compartieron una herencia común en las "solas" de la Reformación Protestante del siglo dieciséis.


Hoy en día la luz de la Reformación ha sido significativamente opacada. La consecuencia es que la palabra "evangélico" se he convertido tan inclusiva que ha perdido su significado. Enfrentamos el peligro de perder la unidad que nos ha tomado siglos para obtener. Debido a esta crisis y por nuestro amor a Cristo, a su evangelio y a su iglesia, nos esforzamos en declarar nuevamente nuestra lealtad a las verdades centrales de la Reformación y al evangelicalismo histórico. Afirmamos estas verdades no por el papel que desempeñan en nuestras tradiciones, sino porque creemos que son verdades centrales en la Biblia.

SOLA SCRIPTURA: LA EROSION DE LA AUTORIDAD

La Escritura solamente es la regla inerrante de la vida de la iglesia, pero la iglesia evangélica de hoy le ha quitado a la Escritura su función de autoridad. En practica la iglesia se guía con mucha frecuencia por la cultura. Las técnicas terapéuticas, las estrategias de mercadeos y el ritmo del mundo del entretenimiento y de los medios de comunicación tienen mucha más influencia sobre las necesidades, el funcionamiento y los objetivos de la iglesia que la Palabra de Dios. Los pastores han descuidado sus derechos y obligación de decidir y supervisar los servicios de adoración, que incluye el contenido doctrinal de la música. En la medida en que la autoridad bíblica ha sido abandonada en la práctica, las verdades bíblicas desvanecen de la realidad cristiana y las doctrinas bíblicas han perdido importancia, la iglesia poco a poco se ha despojado de su integridad, autoridad moral y dirección.

En lugar de de adaptar fe cristiana para satisfacer las necesidades que sienten los consumidores, debemos proclamar la ley como única medida de verdadera virtud y el evangelio como el único mensaje de verdad salvífica. La verdad bíblica es indispensable para el entendimiento, alimento y disciplina de la iglesia.

La Escritura debe transferirnos de nuestras necesidades percibidas a nuestras necesidades reales, y debe liberarnos de nuestra miopía de vernos a nosotros mismos a través de las imágenes seductivas, clichés, promesas, y prioridades de la cultura de las masas. La única manera que podemos comprendernos correctamente a nosotros mismos y ver las provisiones de Dios para suplir nuestras necesidades es a la luz de la verdad de Dios. La Biblia, por consiguiente, debe ser enseñada y predicada en la iglesia. Los sermones deben ser exposiciones de la Biblia y sus enseñanzas, y no expresiones de las ideas y opiniones de la época y culturas. No debemos ir más allá de la verdad que Dios nos ha dado.

El trabajo del Espíritu Santo en la experiencia personal no pueden estar desconectadas de La Escritura. El Espíritu de Dios no habla en forma contraria o independiente de La Escritura. Sin La Escritura nunca hubiésemos sabido de la gracia de Dios en Cristo. La Palabra bíblica, no las experiencias espirituales, es la base de la verdad.

TESIS PRIMERA: SOLA SCRIPTURA
Afirmamos que la Escritura inerrante es la única fuente de revelación divina escrita, la cual es lo único que puede regir la conciencia. La Biblia sola enseña todo lo que es necesario para nuestra salvación de pecado y es la medida con la cual todo el compartimento del cristiano debe medirse
Negamos que cualquier credo, concilio o individuo pueda regir la conciencia del cristiano, que el Espíritu Santo habla independientemente o lo contrario de lo que esta escrito en la Biblia, o que experiencias espirituales personales puedan ser en alguna forma u ocasión, medio de revelación.

SOLUS CHRISTUS: LA EROSION DE LA FE CENTRALIZADA EN CRISTO

En la manera en que la fe evangélica ha sido secularizada, sus intereses han sido mezclado con los intereses de la cultura. El resultado es la pérdida de los valores absolutos, individualismo permisivo, y la sustitución de bienestar por santidad, recuperación por arrepentimiento, institución por verdad, sentimientos por creencia, destino por providencia, y gratificación inmediata por esperanza perdurable. Cristo y su cruz ha sido desplazado del centro de nuestra visión.

TESIS SEGUNDA: SOLUS CHRISTUS
Reafirmamos que nuestra salvación es obtenida por el trabajo mediador de solamente el Cristo histórico. Su vida sin pecado y su pago imputacional (sustitucional) solamente son suficientes para nuestra justificación y reconciliación con el Padre.
Negamos que el evangelio es predicado si el trabajo sustitucionario de Cristo es no declarado y la fe en Cristo no es solicitada.


SOLA GRATIA: LA EROSION DEL EVANGELIO

La confianza sin garantía en la habilidad humana es un producto de la caída de la naturaleza humana. Esta confianza falsa ha invadido el mundo evangélico. Aparecen ideas como el evangelio de auto-estima y auto suficiencia, el evangelio de salud y prosperidad, el evangelio que se ha convertido en un producto para vender y pecadores que se han convertido en consumidores que quieren comprar el producto, la fe cristiana considerada como verdadera no porque sea verdad absoluta sino porque es un método que funciona. Estas actitudes silencian la doctrina de justificación, no importa el compromiso o la doctrina oficial de nuestras iglesias.

La gracia de Dios en Cristo no es solamente necesaria sino que es la única causa suficiente de salvación. Confesamos que todo ser humano nace espiritualmente muerto y por consiguiente es incapaz de aún cooperar con gracia regenerante.

TESIS TERCERA: SOLA GRATIA
Reafirmamos que en salvación somos rescatados de la ira de Dios solamente por su gracia. El trabajo sobrenatural del Espíritu Santo es el que nos trae a Cristo a través de liberarnos de nuestra esclavitud del pecado y resucitarnos de la muerte espiritual a la vida espiritual.

Negamos
 que la salvación es de alguna manera el resultado de trabajo humano. Métodos humanos, técnicas o estratégicas de por si mismas no pueden producir esta transformación. Fe no es producida por nuestra naturaleza humana no regenerada.

SOLA FIDE: LA EROSION DEL ARTÍCULO MÁS IMPORTANTE

La justificación es a través de la gracia solamente, por fe solamente debido a Cristo solamente. Este es el artículo por el cual la iglesia se mantiene en pie o cae. Hoy en día este artículo es ignorado, distorsionado o a veces aún negado por líderes, profesores teológicos, académicos y pastores que se creen ser evangélicos. Aparte de que la caída naturaleza humana siempre se ha negado a reconocer la imputación de la santidad de Cristo, las ideas modernas avivan las llamas del descontento con el Evangelio bíblico. Nosotros hemos permitido que este descontento dirija la calidad de nuestro ministerio y lo que estamos predicando.

Muchos miembros del movimiento de crecimiento de iglesias creen que la comprensión sociológica de los miembros de la congregación es tan importante para el éxito del evangelio como las verdades bíblicas que se proclaman. Como resultado de ésto, convicciones teológicas son frecuentemente separadas del trabajo del ministerio. La orientación y técnicas de mercadería en la iglesia nos alejan mucho más, borrando la distinción entre la Palabra bíblica y el mundo, robando la cruz de Cristo de su ofensa, y reduciendo la fe cristiana a los principios y métodos que traen éxito a las corporaciones seculares del mundo.

Mientras la teología de la cruz puede ser creída, estos movimientos en la realidad la despojan de su significado. No hay evangelio excepto el de la sustitución de Cristo por nuestro lugar de tal manera que Dios le imputó a Cristo nuestro pecado e imputó en nosotros la santidad de Cristo. Debido a que Cristo recibió el juicio que nosotros mereciamos, por ésto nosotros ahora caminamos en su gracia, como aquellos que han sido perdonados para siempre, aceptados y adoptados como hijos de Dios. No hay ninguna base para ser aceptados frente al Santísimo Dios, excepto el trabajo salvífico de Cristo. Nuestra aceptación por Dios no depende de nuestro patriotismo, devoción eclesiástica o decencia moral. Solamente depende del trabajo de Cristo. El evangelio declara lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. El evangelio no declara lo que nosotros podamos hacer para encontrar a Cristo.

TESIS CUARTA: SOLA FIDE
Reafirmamos que la justificación es por gracia solamente, a través de fe solamente por Cristo solamente. En la justificación la santidad de Cristo es imputada a nosotros como la única posible satisfacción a la justicia perfecta de Dios.
Negamos que la justificación depende de cualquier mérito encontrado en nosotros, o depende de cualquier infusión de la santidad de Cristo en nosotros, o que una institución se llame iglesia, cuando esta niega o condena sola fide, sea reconocida como una iglesia legítima.

SOLI DEO GLORIA: LA EROSION DE LA ADORACION CENTRADA SOLAMENTE EN DIOS

Cuando en la iglesia la autoridad bíblica se ha perdido, Cristo se ha desplazado, el evangelio se ha distorsionado, o la fe se ha pervertido, siempre ha sido por una razón: nuestros intereses han desplazado los intereses de Dios y entonces hacemos su trabajo según nuestros intereses y como nos plazca. La pérdida de la centralidad de Dios en la vida de la iglesia de hoy es un hecho común y lamentable. Esta pérdida es la que nos permite transformar adoración en entretenimiento, la predicación del evangelio en mercadeo, fe y creencia en técnicas, ser bueno en sentirse bueno y sentir bueno, y fidelidad en éxito o sentimientos de haber obtenido santidad. Como resultado de ésto, Dios, Cristo y la Biblia comienzan a tener poco significado para nosotros y no tienen tanta influencia sobre nuestras vidas.

Dios no existe para satisfacer ambiciones humanas, deseos y apetitos de consumidores o nuestro intereses espirituales privados. Debemos enfocarnos en Dios en nuestra adoración, en lugar de buscar en la adoración la satisfacción de nuestras necesidades personales. Dios es soberano en adoración; nosotros no lo somos. Nuestra preocupación absoluta debe ser por el reino y la gloria de Dios, no por nuestros imperios, popularidad o éxito.

TESIS QUINTA: SOLI DEO GLORIA
Reafirmamos que debido a que la salvación viene de Dios y ha sido obtenida por Dios, ésta es para la gloria de Dios y que debemos glorificarlo a El siempre. Debemos vivir nuestra vida completa en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios y solamente para su gloria.

Negamos
 que nosotros podemos propiamente glorificar a Dios si nuestra adoración es confundida con entretenimiento, si descuidamos la LEY o el EVANGELIO en la predicación, o si auto-superación, auto-estima o satisfacción propia se han convertido en alternativas para el evangelio.

UNA LLAMADA AL ARREPENTIMIENTO Y A LA REFORMACIÓN

 La fidelidad de la iglesia evangélica en épocas pasadas tiene un contraste prominente con la infidelidad de la iglesia del presente. A comienzos del siglo veinte, las iglesias evangélicas mantenían una función altamente misionera, y crearon numerosas instituciones religiosas para servir en la causa de la verdad bíblica y el reino de Dios. Esa era la época en la cual el comportamiento y las expectativas de los cristianos eran muy diferentes del comportamiento y expectativas de la cultura. Hoy en día no se ve la diferencia. El mundo evangélico de hoy está perdiendo su fidelidad bíblica, brújula moral y el celo misionero.

Nos arrepentimos de nuestra contaminación con el mundo. Hemos sido influenciados por los "evangelios" de la cultura secular, que no son evangelios. Hemos debilitado la iglesia por nuestra propia falta de arrepentimiento serio, nuestra ceguera a nuestro propio pecado que vemos tan claramente en otros, y nuestra inexcusable falta de celo para hablarles a otros de Dios y del trabajo salvífico de Cristo.

Con gran sentido de emergencia, llamamos a evangélicos erróneos que se han desviado de la Palabra de Dios con respecto a esta Declaración para que vuelvan al evangelicalismo histórico. Los que se han desviado incluyen aquellos que declaran que hay esperanza de vida eterna sin tener fe explicita en Jesucristo, los que aseguran que los que rehusan a Cristo serán exterminados en lugar de tener que enfrentarse al justo juicio de Dios a través de eterno sufrimiento, o los que aseguran que evangélicos y Católicos Romanos son uno en Cristo a pesar de que los Católicos Romanos no creen en la doctrina bíblica de justificación.

La Alianza de Evangélicos Declarantes les pide a todos los cristianos que hagan un gran esfuerzo para implementar esta Declaración en la adoración, ministerio, pólizas, vida y evangelismo de la iglesia.
Por la gloria de Cristo. Amén.

Miembros firmantes (Alliance of Confessing Evangelicals Executive Council- 1996)

Dr. John Armstrong
The Rev. Alistair Begg
Dr. James M. Boice
Dr. W. Robert Godfrey
Dr. John D. Hannah
Dr. Michael S. Horton
Mrs. Rosemary Jensen
Dr. R. Albert Mohler, Jr.
Dr. Robert M. Norris
Dr. R.C. Sproul
Dr. Gene Edward Veith
Dr. David Wells
Dr. Luder Whitlock
Dr. J.A.O. Preus, III

Alliance of Confessing Evangelicals
1716 Spruce Street,
Philadelphia, PA 19103 USA
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