viernes, 27 de abril de 2018

Análisis del libro: “La Biblia y el Futuro”, de Anthony A. Hoekema. Capítulo I.


Por J.A. Torres Q.


Hasta aquí, el primer capítulo, "La perspectiva escatológica del Antiguo Testamento", excelente. Nada que decir. Un premilenarista más. Bien señala Hoekema. La perspectiva escatológica del Antiguo Testamento está a la expectativa de un Redentor profetizado desde el Génesis (3:15). Añade también, que: "...con referencia al reinado del futuro redentor, se predice especialmente que se sentará sobre el trono de David." (Hoekema  2008:17). El establecimiento del nuevo pacto "con su pueblo (Israel)" (2008:19). Y agrega: "El NT da claras evidencias... Que la nueva alianza profetizada por Jeremías fue introducida por nuestro Señor Jesucristo." (:20). También reconoce que hay un derramamiento del Espíritu Santo que espera su cumplimiento en "Israel", y distingue el hecho de que Hechos 2 no vio todo el cumplimiento de la profecía de Joel. Añadiendo que este fenómeno (que el premilenarista llama “escorzo profético”) se denomina o se puede considerar como una "perspectiva profética."

Aún más, dentro su explicación acerca de la perspectiva escatológica del AT, Hoekema reconoce bien no solo una restauración de Israel (Hoekema  2008:24), sino también, que, el día del Señor no solamente tuvo un cumplimiento histórico a.C., apunta (dice lit.: "puede") hacia un futuro gran día final de juicio y redención (2008:21). Pero también, —como cualquier dispensacional destaca—  que el día del Señor también incluye en su juicio, salvación. Señalando que la esperanza escatológica del AT también ha incluido la tierra. La redención de la tierra (:23). Lo cual incluye una era donde ella será "literalmente" renovada. Ahora, a pesar que consideramos que esta introducción de Hoekema es correcta, sospechamos que en el capítulo dos, quizás tres, las cosas tomarán otro rumbo. Pero, ¿por qué sospechamos que este primer capítulo no va a ser confirmado más adelante?

Respondiendo a esta pregunta, tenemos que decir que es simple: por lo que Hoekema escribe en el primer capítulo. Por la declaraciones que hace, por la interpretación natural evidente que hace justamente de la “perspectiva” del AT relativas al porvenir de Israel. De un Redentor Rey (Hoekema 2008:16,17) Sufriente por Su Pueblo “…para redimirlo” (2008:18) entre otras cosas. Algunas líneas.

1.    La perspectiva escatológica del Antiguo Testamento está a la expectativa de un Redentor profetizado desde el Génesis (3:15). Sí, sin duda. Creo que Hoekema es acertado cuando dice o agrega que: "...con referencia al reinado del futuro redentor [Cristo], se predice especialmente que se sentará sobre el trono de David." (Pág. 17). Pero: ¿El amilenarismo cree que Jesús realmente se va a sentar en el trono (terrenal) de David, como el cumplimiento cabal de 2 Sam. 7; Lc. 1:32s? Bien dice Hoekema, otra expectación del redentor se ve particularmente en Dan. 7:13-14 donde Daniel ve al “hijo de hombre”, a quien en heterosis verbal (en pretérito, como si ya hubiera acontecido) se dice que “le fue dado dominio”, “gloria y reino”, para que “todos los pueblos”, “naciones” y “lenguas” le sirvan. Un dominio que será dominio eterno, que nunca pasará, y que dicho reino no será jamás destruido. Pero, ¿es esto lo que el amilenarismo cree se cumplirá literalmente? Al leer algunos pasajes del NT, esto seguía siendo la perspectiva de los judíos del primer siglo (“…y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.” Lc. 19:11 cf. [Mt. 18:1; 20:21]). 

Ahora, después que Hoekema señala: "...con referencia al reinado del futuro redentor [Cristo], se predice especialmente que se sentará sobre el trono de David" (Pág. 17), debemos comprender bien que Hoekema no cree realmente se cumplirá literalmente “en la tierra” lo que él mismo expone  es, una de las perspectivas del reino terrenal en la noción de los creyentes del AT (cf.  Zac. 14:1-4; Isa. 35:1-10; 61:1-11; 65:17-25; 66:15-24; Jer. 31:1-30; 31-40; Eze. 36:8-12; 24-28; 37:14; Ose. 14:4-8; Jl. 3:18-21; Amo. 9:11-15; Sof. 3:11-20; Zac. 8:20-23; 14:16-21), y esto, porque él mismo señala en el libro: “El Antiguo Testamento no enseña que habrá un reino milenario terrenal futuro…” (Hoekema 2008:229).

Un pasaje interesante en este sentido es Marcos 11:9-10, “Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene [ἐρχομένη (erjoméne “(estar) viniendo” ya, no el futuro]! ¡Hosanna en las alturas!” (Mr. 11:9-10). Claramente los judíos creyeron se estaba cumpliendo literalmente lo que Zacarías 9:9 había profetizado. “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” (Zac. 9:9). Y esto, como dice Bruce, para reemplazar a una sucesión de imperios mundiales paganos y en el que los “santos del Altísimo” tendrían finalmente el poder (Daniel 7:18-27) junto a su Redentor (Bruce, “Pablo: Apóstol del corazón liberado” pág. 64). Pero, ¿cree el amilenarismo que Jesús reinará en Sion (Jerusalén) literalmente? 

2.    Otra cosa que también puede señalarse como una expectativa del AT —que Hoekema no menciona al menos en el primero capítulo a la manera de ver Gén. 3:15— es el hecho que este Redentor será un legislador “universal” de acuerdo a Gén. 49:10-12, (Shiloh) un legislador que finalmente reinará sobre todos los pueblos, que en la perspectiva judía —Tárgum de Onquelos— se lee también: “…hasta que venga el Mesías, de cuál es el reino, o pertenece el reino”. O como señala Von Rad: “…hasta que venga aquel a quien —el cetro— le es debido… sobre las naciones” (Von Rad 2008:504s). “Cetro”, entiéndase, como un símbolo real (literal), de un trono real (literal); el dominio de un gobernador universal efectivo terrenal que como señala Keil, —quien considera este nombre (Shiloh) propio como un título del mesías— no ha visto aun su cumplimiento en la historia, y sobre las naciones, pues no puede atribuirse a las tribus asociadas (11), sino sobre las naciones de modo universal (Keil & Delitzsch 2008:166s). Pero, ¿es esto lo que el amilenarismo cree realmente sucederá? ¿El mesías reinando literalmente sobre “todas” las naciones (cf. Dan. 7:13-14; Sal. 2:7-9)? Las respuestas a estas preguntas,  sin duda son negativas.

3.    Una tercera cosa. Hoekema también reconoce que uno de los conceptos escatológicos del AT es la restauración “escatológica” de Israel (pág. 20) (cf. Dan. 9:20-27; 12:1-1-3; Isa. 61:1-7; 65:17-25; 66:22-23; Jer. 31:1-14; 27-40; Eze. 34:20-31; 36:8-12; 16-28; 37:1-28). Sin embargo, ¿cree el amilenarismo que Israel tendrá una restauración “escatológica” (futura)? Cabe señalar que la perspectiva de los creyentes del AT también sigue observándose en preguntas de judíos en el NT, como: “¿Restaurarás el reino en este tiempo?” (Hec. 1:6). El propio Hendriksen escribe: “…a la luz de la respuesta de Jesús es posible e incluso plausible dar una interpretación espiritual a la pregunta de los apóstoles” (Hendriksen  2001:55). Nótese: ¡Interpretación “espiritual”! 

4.    También Hoekema habla de la “La redención de la tierra” (Hoekema 2008:23). Y esto lo está diciendo desde la expectativa del AT, de la perspectiva que Israel tenía de ello, lo cual incluía una tierra "literalmente" renovada. Pero, ¿realmente el amilenarismo cree en una tierra renovada como la esperaban los creyentes del AT? Y con la restauración de la tierra me refiero a los Israelitas de regreso a su tierra. Una tierra habitable para ellos (Jer. 30, 31). Un reposo en ella de manera cabal (Eze. 37:11-14). Donde el desierto florecerá. Donde el lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas. Un escenario terrenal donde no pasará inmundo por él; donde tampoco habrá león, ni fiera para que caminen en paz los redimidos (Isa. 35), donde en Israel habrá casa la cual será llamada casa de oración para todos los pueblos (Isa. 56:6-8). Donde Israel será finalmente reunido por el propio Dios, como reconoce un pastor a su rebaño para sacarlas de los pueblos, y juntarlas en su tierra, su propia tierra. Para apacentarlas en buenos pastos, en buen redil, y en pastos sobre los montes de Israel (Eze. 34:11ss). Donde habitarán finalmente en paz, donde finalmente plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos tranquilos. Y donde “…nunca más serán arrancados de su tierra que YHYH les dio” (Amo. 9:11-15) (Miq. 5:4ss) (Sof. 3:9-20). Considerando el hecho de que aun se dice en términos gramaticales propios de la época (“huertos”, “apacentarlas”). ¿Es esto lo que el amilenarismo cree se cumplirá “literalmente”?

Sospechamos entonces que este primer capítulo no va a ser confirmado más adelante, porque hay un principio que el amilenarismo establece como piedra angular de interpretación, esto es, que todo lo anterior era sombra, y por ello, su cumplimiento no requiere de un cumplimento literal, (Hendriksen, Hec 1:6, por ejemplo). Por esto, no sería raro (claro está, a menos que me equivoque) encontrar en las próximas páginas de Hoekema, leer que el Israel Verdadero, es Cristo y también, la iglesia; que la promesa de la restauración de la tierra, es algo simplemente “celestial”; Que el reino de David, su trono profetizado por 2 Samuel 7, Isaías 9:6s, y Lucas 1:30-32 no se refieren a un trono literal ni mucho menos a un reino terrenal. 

En la próxima entrada, un análisis al capítulo dos del mismo libro.





Bibliografía 


Bock L. Darrell &  Blaising A. Craig et al. 2017. Tres Perspectivas Sobre el Milenio y el más Allá. Nashville, TN: Faro de Gracia.
Bruce, F.F. 2012. Pablo: Apóstol del corazón liberadoViladecavalls, Barcelona, España: Clie.
Hendriksen, William 2001.Comentario al Nuevo Testamento, Hechos. Grand Rapids, MI: Desafío.
Hoekema A. Anthony 2008. La Biblia y el Futuro. Gran, Rapids, MI: Desafío.
Keil, Carl & Delitzsch J. Franz 2008. Comentario al Texto Hebreo del Antiguo Testamento. Viladecavalls, Barcelona, España: Clie.

Von Rad Gerhard 2008. El libro del Génesis. Salamanca, España: Sígueme.

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