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miércoles, 14 de junio de 2017

El reino en la mentalidad judía: aquí y ahora; en la doctrina cristiana, además: un reino venidero

Por J.A. Torres Q.

¿Estamos viviendo un reino de Dios hoy terrenal? ¿Estamos viviendo hoy en la tierra un reino de Dios solamente espiritual?  ¿Cristo está a la diestra de Dios hoy reinando el mundo de acuerdo a Su agenda? ¿Se trata entonces de un reino simbólico celestial? ¿Se trata de un reino venidero?


Daniel 7:14

El pensamiento judío del reino, siempre estuvo presente en la mente de los judíos.  La entrada triunfal de Cristo es un ejemplo más al respecto, cuando la gente gritaba “salva ahora” (Hosanna), ocasión en la que claramente creyeron el reino estaba inaugurándose de acuerdo a las profecías del AT como literalmente decía Zacarías 9:9. “Alégrate mucho,  hija de Sion;  da voces de júbilo,  hija de Jerusalén;  he aquí tu rey vendrá a ti,  justo y salvador,  humilde,  y cabalgando sobre un asno,  sobre un pollino hijo de asna.” (Zac. 9:9). Sin duda los judíos sabían que la lectura de este pasaje se estaba cumpliendo, y aun más, esperaban no sólo el cumplimiento de esta primera parte, sino también, de lo que señalaba la segunda parte de dicha profecía[1].  “¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene[2]! ¡Hosanna en las alturas!” (Mr. 11:10).  Ahora bien, antes de seguir estas líneas, debemos comprender el uso novotestamentario del “reino” en sus tres aspectos. Nótese el siguiente recuadro.

Jesús y el reino
Los judíos y el reino
Pablo  y el reino
El reino aquí y ahora
Perspectiva judaica (aquí y ahora)
El reino y su esfera presente

“y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.” (Lc. 10:9) (cf. Hec. 8:12)

 “Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (Mt. 4:23) (cf. 9:35; 13:19; Mr. 1:14)

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mt. 6:33) (cf. Lc. 12:31)

“Pero ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.” (Mt. 23:13) (cf. Mr. 9:47; Hec. 1:3)



“Entonces los que estaban reunidos, le preguntaban, diciendo: Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel?” (Hec. 1:6) LBLA.

“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.” (Lc. 19:11) (cf. Mt. 18:1; 20:21)

Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!” (Mr. 11:9-10)


“Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.” (Hec. 19:8) (cf. Hec. 20:25; 28:31; Col. 4:11)

“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.” (Hec. 28:23)

“porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Rom. 14:17) (cf. 1 Cor. 4:20; Apo. 1:9)

“el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, (Col. 1:13) (cf. 1 Tes.  2:11)
El reino futuro

El reino que viene

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.” (Jn.  18:36) (cf. Mt. 14:14; 25:34
"Por tanto, os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.”  (Mt. 5:20) (cf. Mt. 7:21;8:12; 13:4143: 18:3; 19:23)
“Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mt. 8:11) (cf. Lc. 13:28,29)
“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su Reino.” (Mt. 16:28)
“Os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mt. 26:29) (cf. Mr. 14:25; Lc. 22:16,18)



“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Cor. 6:9) (cf. 1 Cor. 6:10; Gál. 5:21; Efe. 5:5)

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino…” (2 Tim. 4:1) (cf. 2 Tes. 1:5; 2 Tim. 4:18)

“Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Ped. 1:11) (cf. Stg.  2:5)


Aun Hendriksen —teólogo amilenarista—  escribe: «“Hosanna” significa “salva ahora”, o “salva, rogamos”. La actitud de la gente respecto a Dios era quizá como sigue: “Te suplicamos, Oh Señor, sálvanos ahora, danos ahora la victoria y la prosperidad, porque por tu bondad la hora esperada ha llegado.» (Hendriksen 1998:442). Así también escribe Bruce:

«Cuando, con unos treinta años, Jesucristo emergió tras el ignoto periodo que vivió en el hogar de Nazaret para comenzar su ministerio público, el enfoque de su mensaje era que el reino de Dios se había acercado y que ya estaba presente en cierta medida en sus obras de misericordia y poder. Cuando el pueblo le oía hablar del reino de Dios, lo natural es que relacionara esta enseñanza con el orden divino —según las visiones del libro de Daniel— habría de reemplazar a una sucesión de imperios mundiales paganos y en el que los “santos del Altísimo” tendrían el poder (Daniel 7:18-27)» (Bruce 2012:64).


A.T. Robertson añade:


 “La deliberada conducta de Jesús en esta ocasión sólo podía tener un significado. Era la pública proclamación […] como el Mesías: su “hora” había finalmente llegado. Las excitadas multitudes delante […] y detrás… se dan plena cuenta del significado de ello. De ahí su entusiasmo sin límites. Naturalmente, esperan que Jesús imponga ahora su imperio en oposición al César, que expulse a los romanos de Palestina y que conquiste el mundo para los judíos.” (Robertson 2003:100).

Jesús nunca negó el aspecto profético escatológico literal profetizado del mismo porque justamente él era el cumplimiento de ello; no obstante, la escatología del NT iba a clarificar  la cronología de Dios de los eventos apocalípticos; y es después de su resurrección durante los cuarenta días que estuvo con sus discípulos que recalcó esta perspectiva futurista que tanto Mateo (26:17-30), Marcos (14:22-25), y Lucas (22:7-19), comunicaron a sus lectores. Aun Pablo lo rememoró (1 Cor. 11:23-26) de manera inconfundible  recapitulando las palabras del propio Rey-Mesías, Jesús, quien dijo: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos […] Y os digo que desde ahora no beberé más… (Mt. 26:27) agregando con ἕως (jéos) "hasta" —adverbio de tiempo[3]— que la realidad  futura del mismo, era algo ciertísimo y literal; de esta manera el propio Rey del reino  clarificaba la esperanza futura del cumplimiento de las profecías de un reino literal,   palabras que los tres evangelistas registraron en sus tratados, sumándose  después el mismo Pablo.

“…hasta→ [ἕως (jéos)] ...cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mt. 26:29c) LBLA
“…hasta→ [ἕως (jéos)] aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.” (Mr. 14:25).
“…hasta→ [ἕως (jéos)] que el reino de Dios venga.” (Lc. 22:16c)
“…hasta→ [ἕως (jéos)]  que él venga [en su reino]” (1 Cor. 11:26).

Sin duda al presente los creyentes estamos viviendo el reino de Dios en nuestro corazones como claramente lo ilustra el cuadro anterior (aquí y ahora→ Lc. 17:20-21; venidero→ 22-25, 30; ad portas II Venida 21:29-31). Por esta razón Pablo también habló a los creyentes de su ciudadanía temporal terrenal y en vista de ello les pidió que Solamente se comportaran como es digno del evangelio de Cristo…” (Fil. 1:27a). El centro imperativo de la frase está dado en la manera en que ellos debían comportarse, y para ello Pablo va a usar un término que incluía la vida cristiana dentro del marco social civil. “Comportéis” es la traducción del término  πολιτεύεσθε (politeúesthe). Un viejo verbo proveniente de politës, ciudadano y polis, ciudad  (Robertson 2013:516).Este vocablo encierra el significado básico de ser ciudadano, pero, con un énfasis en ser un buen ciudadano (MacArthur 2012:92).Aparece solamente dos veces en el NT. “Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Hermanos, hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia.” (Hec. 23:1) LBLA. La traducción literal de este verbo —según Fee— podría ser: “...vivir como ciudadanos” (Fee 2006:222). En otras palabras, estamos frente a un mandamiento del apóstol  para los creyentes de Filipos, pero, no un mandamiento a ser simplemente un buen ciudadano, sino, a demostrar en la polis lo que caracteriza a un cives caelum[4], tal como lo va a aclarar en 3:20: “Pero nosotros somos ciudadanos del cielo….” que, estamos temporalmente aquí. Sin duda no debemos enajenarnos del mundo, sin embargo  nuestro papel no es “cambiar” este mundo, no nos corresponde no sólo porque el mandato de Cristo a los creyentes jamás fue: instauren el reino, métanse en la política, cambien las leyes; sino, “prediquen el evangelio”, hagan discípulos y bautícenlos  (Mt. 28:18ss) pues el reino lo estableceré yo (Dan. 9:24s). La piedra cortada (Cristo) que derrumbará el último reino, el reino que hoy está en pleno desarrollo, el reino del anticristo (cf. Dan. 2:24-35, leer interpretación→ 36-45). Y esto  fue justamente lo que Daniel —y todos los profetas— habían profetizado, un reino literal que vendrá con la venida del Señor Jesucristo (Apo. 1:7) y que será cumplido tal cual el propio Señor lo subrayó a sus discípulos en la santa cena celestial que nos espera cuando el Señor sea el todo y sobre todos; de manera que Daniel habla de un reino que jamás será destruido y que aún está por venir, el reino del Señor de Señores, Jesucristo (cf. 2 Sam. 7:14-17; Isa. 7:14; 9:6; Lc. 1:26-33; ; Apo. 19:11-16). Miraba yo en la visión de la noche,  y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre,  que vino hasta el Anciano de días,  y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio,  gloria y reino,  para que todos los pueblos,  naciones y lenguas le sirvieran;  su dominio es dominio eterno,  que nunca pasará,  y su reino uno que no será destruido.” (Dan. 7:13-14 cf. [Mt. 16:27; 19:28; 26:64]).


Bibliografía

F.F. Bruce 2012. Pablo: Apóstol del corazón liberado. Viladecavalls, Barcelona, España: Clie.
Fee Gordon 2006. Comentario a los Filipenses. Viladecavalls, Barcelona: Clie.
Hendriksen, William 1998.Comentario al Nuevo Testamento, El Evangelio Según San Marcos. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
Robertson, A.T. 2003.Al texto Griego del Nuevo Testamento; 6 Tomos en uno. Viladecavalls (Barcelona) España: Clie.
MacArthur, John 2012. Comentario de MacArthur del Nuevo Testamento, Filipenses, Colosenses y Filemón. Grand, Rapids, MI.: Clie.



[1] El versículo 10, claramente vislumbra la segunda venida en juicio y el reino mesiánico  que claramente aquel día no se llevó a cabo: “Y de Efraín destruiré los carros,  y los caballos de Jerusalén,  y los arcos de guerra serán quebrados;  y hablará paz a las naciones,  y su señorío será de mar a mar,  y desde el río hasta los fines de la tierra.” (Zac. 9:10).
[2] Lit.: “bendito [el que está] viniendo [ahora]…  La NVI es un tanto imprecisa aquí, traduce: “¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David! —¡Hosanna en las alturas! (Mr. 11:10) NVI. Los judíos presentes no creían en un reino venidero (que vendría en el futuro). (Cf. ἐρχομένη  [erjoméne→ “(estar) viniendo”] solo una vez más en el NT: «como esta viuda no deja de molestarme, voy a tener que hacerle justicia, no sea que “con sus visitas [continuas]” me haga la vida imposible.”» (Lc.  18:5) NVI.
[3] “Mientras tanto”, “hasta que”.
[4] Ciudadano del cielo. 

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