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miércoles, 7 de abril de 2021

El libre albedrío o libertad humana en el marxismo

 Por J.A. Torres Q.

Karl Marx en su estudio, 1875, pintura de Zhang Wun


Si ha habido una lucha antigua y continua en el pensamiento del hombre secular con respecto a la construcción de sociedades más justas, esto se ha dado en la disputa de las dos teorías históricas de los dos “modelos económicos” más conocidos en el mundo, a saber: el comunismo y el capitalismo. Modelos de sociedad que surgieron  desde las mismas esporas del pensamiento de Jean J. Rousseau[1] (1712-1778) y John Locke[2] (1632-1704) respectivamente; ideas que delinearon las grandes diferencias que han existido hasta el día de hoy y que en términos de síntesis conocemos hoy como la “Derecha” (más individuo, menos Estado)  y la “Izquierda” política (más Estado, menos individuo) (Merbilháa et al. 2020:21ss).  De esta misma manera, históricamente esta pugna fue empíricamente “ilustrada” cuando Alemania se dividió en “República Federal Alemana (RFA)” (sociedad capitalista) y “República Democrática Alemana (RDA)” (sociedad comunista), el contraste histórico que dejó ver en la práctica experimental, la realidad de ambos supuestos y en especial, el desastre del socialismo en la “República Democrática Alemana”, cuestión que quedó al desnudo ante todo el mundo, cuando en el año 1989 el muro de Berlín fue derribado dándole al socialismo un golpe histórico casuístico letal.  

Curiosamente aún tenemos en el día de hoy a muchos que siguen defendiendo el modelo marxista  y al mismo tiempo, acusando al otro de todo lo malo existente en las sociedades. En esto, por supuesto,  el  sector libertario tiene la verdad histórica a su favor a pesar de la incesante propaganda socialista. No obstante, aún así, tanto los adherentes del comunismo como también del capitalismo actual han ofrecido recetas muy diferentes y de hecho, antagónicas para mejorar nuestro mundo y acabar definitivamente con la “desigualdad” y la “pobreza” de los países, esperando que los ciudadanos acepten en las urnas sus regímenes y recetas. Por otro lado, los marxistas —con falta de moralidad evidente— acusan constantemente al sistema capitalista de ser un modelo  “neoliberal” basado en el egoísmo[3]. Un sistema que según ellos, ha derivado en una “desigualdad” escandalosa. Curiosamente muchos creyentes no se dan cuenta que detrás de estos modelos y recetas políticas  existe no solo una escatología humanista sobre el ideal de la sociedad, además, hay concepciones  antropológicas que sustentan dichos idealismos en ambas propuestas. Dicho en otras palabras, hay un “hombre bueno” no sólo en el comunismo, sino también, en el liberalismo moderno. Ahora bien, aunque  claramente el liberalismo clásico ha sido un modelo superior, la pieza más importante de la “Gran Capital” (Monopoly)  —el hombre— por algunas razones,  tampoco  ha actuado muy bien en este modelo, lo que deja ver que la “Moralidad del Capitalismo”[4] moderno no es suficiente para establecer la superioridad holística que pretende el capitalismo actual por medio de sus nuevos profetas (Axel Kaiser, Ton G. Palmer, Mario Vargas Llosa et al.).    

Ahora bien, para comprender brevemente la idea marxista del hombre y su libertad, es importante comprender brevemente qué es en sí  el marxismo que, según Merbilháa, fue simplemente el resultado del fermento ideológico de la “Revolución Francesa” la descristianización de Francia y el resultado de la búsqueda de un “nuevo dios” por medio  del abandono radical de los absolutos  (Merbilháa et al. 2020:21ss), un análisis por cierto, muy certero. En este sentido, hubo varios intentos pre-marxistas de una sociedad ideal sin Dios bajo los llamados socialismos utópicos. Robert Owen (1771-1858) fue uno de ellos que concibiendo al hombre especialmente bueno, ignoraba la lucha de clases porque creía y predicaba la “fraternidad humana” como un principio factible en sociedad. De hecho, Owen estaba convencido que la bondad humana con la “educación”  eran los factores esenciales del cambio social y el arribo de la sociedad “socialista” perfecta. En este sentido su pensamiento claramente revela que su positivismo acerca del hombre  no era más que una recapitulación pelagianista en el plano político social. Aún más, sus palabras dejan ver claramente por qué fue categorizado como uno de los socialistas utópicos de sus días, escribió: “Sé que la sociedad podría existir sin delitos, sin pobreza, con una condición sanitaria mejor, sin ser infeliz o estar afligida por penas y con una felicidad centuplicada; y que ningún obstáculo, aparte de la ignorancia, se opone a ello en la actualidad, ni impide que tal estado social se convierta en Universal.” (Owen  en Merbilháa et al. 2020:30). 

Teniendo estos antecedentes importantes en mente,  el marxismo no tiene en sí una teoría explícita acerca del libre albedrío. Y, aunque parte de la base de que el hombre no es del todo libre, al mismo tiempo considera que existe un tipo de liberación al alcance del hombre. Pero con ello, —por supuesto—  no se refiere a una libertad espiritual, no, sino a una que lo libera de la esclavitud materialista por medio de una revolución sinergista, si se quiere: esto es, de los “hombres unidos” en contra de las fuerzas de la naturaleza y de la clase explotadora o burguesa, de allí, su cántico continuo: “la lucha de clases”[5]. De esta manera, la única forma de salir de esta contrariedad histórica y poder llegar a aquella sociedad “libertaria” marxista, necesariamente se debe implementar los primeros “diez principios” [6] del socialismo, que darán paso a la era de oro del marxismo: la sociedad marxista.   

En este sentido y como bien lo ha explicado Andrzej Walicki, Karl Marx entendía la libertad humana como el control total sobre las fuerzas alienadas del hombre. La libertad entonces, implica el ser capaz de dominar la naturaleza a través del desarrollo de las fuerzas productivas y segundo, el dominio o la eliminación del poder de las fuerzas sociales antagónicas al modelo marxista: la doctrina capitalista. No obstante, la libertad del hombre —en el pensamiento de Marx— no sólo es una cuestión personal. Para Marx la verdadera libertad es también una cuestión colectiva (Walicki 1988:221) en la que la nueva sociedad comunista compuesta por el “nuevo hombre”[7] marxista realizado es el summum bonum de la humanidad. Es solo en este escenario que Marx concibe al hombre como el único actor y autor de su historia trayendo con ello, su propia  autorrealización en la historia humana (Walicki 1988:221). Como explica Walicki: “La realización de la libertad era, en su opinión, un proceso de liberar personas de la dominación de cosas, tanto en la forma de necesidad física como en la forma de relaciones sociales cosificadas.” (Walicki 1988:221). El siguiente comentario de Marx revela sus ideas sobre las “precondiciones de la liberación real del hombre” que  fueron descritas por él de la siguiente manera:

«…la “liberación del hombre” no avanza a través de un solo paso, reduciendo la filosofía, la teología, la sustancia y toda la basura a “autoconciencia” y liberando al hombre del dominio de estas frases... es posible alcanzar la real liberación solamente en el mundo real y por medios reales [materialismo dialéctico]…  la esclavitud no puede abolirse sin la máquina de vapor y la hiladora mecánica, la servidumbre no puede abolirse sin el mejoramiento de la agricultura y, en general, la gente no puede ser liberada en tanto estén incapacitadas de obtener comida y bebida, habitación y ropa en adecuada cantidad y calidad. “La liberación” es un acto histórico y no mental [tampoco espiritual], y surge por condiciones históricas, el nivel de industrialización, comercio, agricultura [y] comunicación» (Marx en Walicki 1988:232).

Aunque Marx creció en una familia protestante luterana, simplemente para él no hay salvadores personales, ni muchos menos, realidades espirituales antagónicas o pecados que deban confesarse a Dios. Para él entonces, todo se reducía a la realidad material y al desafío de liberarse del antagonismo propio de los males naturales y sociales de la historia. De ello hay que escapar, de ello hay que liberarse. De hecho, Marx diciendo “Die Religion ... Sie ist das Opium des Volkes” (“La religión es el opio del pueblo”) manifestó su total desprecio por la religión y la tesis teísta[8]. Por esta causa para Marx era imperioso prescindir de la idea de Dios. Cuestión que creía desaparecería  cuando el hombre viviera en condiciones marxistas. En este sentido fue muy claro cuando afirmó: “El reflejo religioso del mundo real sólo podrá desaparecer por siempre cuando las condiciones de la vida diaria, laboriosa y activa, representen para los hombres relaciones claras y racionales entre sí y respecto a la naturaleza.” (Marx en Fromm 1970:15). En otras palabras,  la “salvación” de Marx tenía que ver simplemente con una dialéctica[9] (progreso) de  liberación materialista. El fin, la sociedad marxista.   En otros de sus comentarios deja ver con mayor claridad su concepto de libertad humana dependiendo de dicha sociedad.   

«…la futura sociedad libre [es concebida] como “la asociación de individuos… que ponen las condiciones del libre desarrollo y el movimiento de individuos bajo su control”.  En ambos casos, la libertad se concibe como la habilidad para determinar el propio destino, como la libertad positiva; en ambos casos la libertad es opuesta, no a la coerción arbitraria sino a la incontrolada objetividad de las fuerzas impersonales —tanto las fuerzas naturales como las fuerzas “de segunda naturaleza” producidas históricamente, esto es, el funcionamiento cuasi natural de las alienadas fuerzas sociales.» (Walicki 1988:232).

Dicho en otras palabras, para Marx el hombre es dueño de su propio destino,  pero al mismo tiempo tiene que luchar con el Satanás natural (las fuerzas naturales) el Satanás social (las fuerzas impersonales) y el Satanás contra ideológico (el capitalismo). La “redención” surge entonces, cuando  la lucha colectiva de los hombres socialistas rompen las fuerzas naturales y sociales antagónicas dando paso al dominio de todas las fuerzas “diabólicas” descritas: frente a este escenario entonces,  la libertad del hombre se hace patente. Ahora bien, ¿cuál fue el resultado histórico del intento de la implantación del idealismo marxista? La historia no se puede borrar, los primeros que llevaron a cabo la agenda marxista fueron Trotsky (1879-1940), Stalin (1878-1953) y Lenin (1870-1924) los regímenes más totalitarios y crueles que han existido en la historia de la humanidad. En otras palabras, la escatología paradisiaca de Marx (segunda fase) jamás vio la realidad de acuerdo a su teoría.  Por el contrario, Mao Zedong (1893-1976) siendo el cuarto régimen comunista en China (1948) vino a confirmar la funesta teoría marxista y la maldad inherente de sus líderes ateos. Como si esto fuera poco, esta misma utopía roja fue exportada al mundo hispano no solamente a Cuba por medio de Fidel Castro (1926-2016), Ernesto “Che” Guevara (1928-1967) y Camilo Cienfuegos (1935-1959), sino también, a casi la mitad del mundo. Así, el modelo socialista-comunista siguió implementándose como la panacea política social en países como Bielorrusia, Ucrania, Armenia, Hungría, Checoslovaquia, Rumania, Yugoslavia, Corea del Norte, Vietnam, Venezuela, Bolivia, Argentina y Chile (Unidad Popular) entre otros. Ahora bien, teniendo en cuenta los nefastos y sanguinarios[10] resultados de los crímenes del comunismo a nivel mundial, es bueno preguntarnos: ¿No es acaso el comunismo realmente una religión secular? ¿No es acaso su concepto final de “verdadera libertad humana” un aspecto filosóficamente religioso? Tomando en cuenta que el comunismo clásico (lucha de clases) claramente ha mutado hacia un post-marxismo: el “marxismo cultural” (lucha cultural), no debemos ignorar que como filosofía secular no ha abandonado sus idealismos históricos (el paraíso terrenal marxista);  pero aún más,  su “gran comisión” sigue entre nosotros con nuevas recetas para la conquista del poder por medio de las “nuevas” revelaciones de sus profetas como ha sido el caso de Antonio Gramsci (1891-1937), quien le ha dado al marxismo un nuevo impulso por medio de nuevas sugerencias para hacer realidad la sociedad marxista. En este caso, por medio de una nueva “hegemonía[11] marxista” que no es otra cosa  que  una alianza de las clases sociales “interconfesional” (pobladores, feministas, ecologistas, homosexuales, indigenistas, religiosos, ateos et al.) para así lograr definitivamente la conquista de la cultura por medio de las “ideas” (ya no por medio de las armas) previa a la conquista del poder político. Lo cual según  Gramsci necesariamente debe pasar por medio de la acción concertada (hegemonía) a través de los intelectuales marxistas en los medios de comunicación, en las escuelas como en las universidades; incluso también, en las esferas religiosas (Márquez & Laje 2016:15).

Ahora bien, antes de finalizar este escueto análisis del concepto de “libertad humana” del marxismo, queremos insistir en el hecho de que el marxismo no puede mirarse sólo como una filosofía secular. Bajo el lente correcto para la miopía que muchas veces tenemos con respecto a estos movimientos seculares filosóficos,  el marxismo es además una religión, atea, pero al fin y al cabo una religión. Tristemente no han sido pocos los que han sido encandilados con los idealismos de la doctrina marxista dejando pasar incluso, el “Marxismo en la Teología”[12] creyendo que Cristo simplemente fue un caudillo y “libertador social”[13].  Lamentablemente,  cristianos evangélicos[14] también fueron (y aún tristemente los hay al presente) los que también han sido encandilados con las recetas humanistas del marxismo; de hecho, en Chile muchos se adhirieron a partidos políticos comunistas y desastrosamente  participaron fervientemente en su escatología humanista ignorando por completo la doctrina cristiana.  De esto da fe claramente Evguenia Fediakova  en “Evangélicos Política y Sociedad en Chile” en el que constató esta realidad  histórica del pueblo evangélico chileno, en especial, del pentecostal. Así escribió: “Si bien es cierto que el apoliticismo era uno de los principales postulados del pentecostalismo, la    corriente evangélica más representativa en el país, en Lota uno de los fundadores del Partido Socialista era pastor pentecostal, y durante las décadas 60-70 más de un hermano evangélico tenía que ocultar su “segunda militancia” en algún partido marxista.” (Fediakova  20123:214).

Por supuesto, esto no fue solamente un desvarío de las masas “cristianas” indoctas, también se ha recapitulado y combinado en otra presentación más “académica” por los teólogos que concibieron la “Teología de la Liberación” (Gutiérrez, Castro, Bonino, Assman et al.): el resultado nefasto de leer las Escrituras desde los postulados del socialismo.  Por esto volvemos a preguntar, ¿fue realmente el marxismo solamente una teoría política con independencia religiosa? Antes de pasar a analizar brevemente la contraparte del marxismo y sus conceptos sobre la libertad o albedrío del hombre, es importante volver a señalar que el marxismo no solamente es  una epistemología social política y dicho sea de paso, radicalmente atea de como supuestamente debería ser la sociedad ideal. Es concretamente una religión de tipo secular. Tiene doctrina, tiene una verdad, por supuesto, una “verdad diabólicamente relativa”[15]; tiene  un concepto de justicia, por supuesto, “marxista”[16]; tiene un concepto de la paz, pero de la “paz marxista”[17]; tiene escritos sagrados[18], tiene una congregación mundial de “hermanos” (compañeros), tiene “alabanzas”[19] y además, como telos filosófico terminante una escatología netamente humanista terrenal.

¿Entonces, el marxismo es también una cosmovisión con ribetes religiosos? Sabemos que muchos no están convencidos de que el marxismo tiene aspectos religiosos en sus doctrinas. Por estas razones —y como últimas líneas sobre el comunismo— queremos dejar brevemente algunos comentarios de quienes siendo en su momento acérrimos comunistas, y, viviendo en países que abrazaron el ideal marxista, volvieron de dicho idílico y fantasioso mundo para advertirnos de los engaños del mismo. Nos referimos al testimonio de Roberto Ampuero[20] y Mauricio Rojas[21]. Ambos fueron adherentes convencidos de la cosmovisión marxista; ambos fueron comunistas intransigentes con todas sus consecuencias. Ambos fueron exiliados. Pero también, ambos se desilusionaron de la utopía  marxista viviendo en países comunistas y, viendo el rostro real del socialismo sufrieron una conversión radical de esta utopía totalitaria. Pero además, nos ofrecen datos inéditos acerca de la “religiosidad” del marxismo y nos comparten su reformulación de la realidad del hombre que no deja de ser interesante viniendo de dos hombres que no son cristianos en el sentido bíblico del término.

Ahora bien, claramente Ampuero y Rojas son la excepción del dicho secular político que señala que  “si no eres comunista  a los dieciocho, es porque no tienes corazón, pero si lo sigues siéndolo a los cuarenta, es porque no tienes cerebro”  lo cual por sí mismo deja de manifiesto que todo marxismo es marxismo utópico, incluyendo en ello, el socialismo que es simplemente la antesala del marxismo. Lo curioso es que dos ex marxistas, dos ex comunistas prácticamente dicen lo mismo.  Afirman primero que, el marxismo no sólo tiene una escatología pseudo milenarista, sino también que los marxistas creen “religiosamente” que el paraíso marxista es una realidad  por medio del  “nuevo hombre” socialista, no el nuevo hombre de Juan 3, sino, el que comparte sin egoísmos, el único preocupado por los pobres, el hombre nuevo de Marx. Rojas hablando de esta “religiosidad” marxista de manera reveladora señaló lo siguiente:

“…la visión dialéctica de la historia [del marxismo] pasa por tres grandes fases y desemboca  en el comunismo y está plenamente elaborada por teóricos milenaristas como el famoso monje calabrés Gioacchino da Fiore del siglo XII. También la idea del hombre nuevo está totalmente presente… en el así llamado homo bonus [hombre bueno] de las huestes mesiánicas de Dolcino… asimismo la idea de que la violencia es necesaria para arribar al fin glorioso de la historia… Todo marxismo está allí; latía en nuestra tradición cultural y religiosa desde hacía siglos… de todo esto y de sus trágicas consecuencias mi abuelo sabía mucho y por ello no le costó ver en mí y en mis amigos revolucionarios a los nuevos santones armados que podían llenar la tierra de horror en nombre de la redención y el paraíso terrenal [marxista]” (Ampuero & Rojas 2015:34)

A reglón seguido Roberto Ampuero añade: “Esos son antecedentes muy poco conocidos y muy relevantes del marxismo que recalcan su carácter de religión atea. Esto es algo que los marxistas niegan con toda su fuerza ya que pone en evidencia la falsedad del postulado fundamental de su doctrina: que se trata de una visión absolutamente científica, despojada de todo elemento de fe.” (2015:34). Nótese que Roberto Ampuero —un ex marxista— refiriéndose al marxismo no solamente asume que es filosofía política, sino también, una “religión atea.” Magdalena Merbilháa  también lo ha dicho muy bien; describiendo las ideas de Marx, señaló: “El marxismo  va a cambiar el mundo, y de alguna manera un mundo que comienza a abandonar a Dios, va abrazar una nueva religión, una religión laica; sí, los marxistas son religiosos, profundamente religiosos, y no solo religiosos, son religiosos y absolutamente totalitarios en el sentido que son fundamentalistas…” (Merbilháa 2019:1s). Teniendo esto en mente,  Mauricio Rojas como si estuviera en las bancas de un templo resume reveladoramente la propuesta “escatológica” de fondo que el marxismo ha querido implementar; viniendo de un ex marxista, esto no deja de ser muy decidor.

“La gran propuesta del comunismo moderno es la instauración de una paraíso terrenal que, en todo sentido, rescata la promesa esencial de toda tradición judeocristiana acerca de un reino celestial donde se realiza el sueño de una comunidad absoluta, en la que no existe ni lo tuyo ni lo mío, ni envidia, luchas entre los seres humanos, enfermedades o pobreza.” (Ampuero & Rojas 2015:144).

Siguiendo con Mauricio Rojas no deja de ser interesante lo que señala sobre la realidad humana después de señalar literalmente que aparte de lo difícil que fue  haber dejado los dogmas marxista, —en respuesta a aquellas críticas de traidor— lo triste, responde Roberto, es haber descubierto que la causa que abrazamos con emoción en nuestra juventud para construir una patria libre, justa y próspera realmente conducía a lo contrario; la respuesta de Rojas a Ampuero en este “Diálogo de Conversos” en esta líneas es aún más decidora, a reglón seguido Rojas responde: “Y más doloroso aún es descubrir que en uno mismo habitan las semillas del mal.” (Ampuero & Rojas 2015:122).  Aunque claramente la respuesta de Rojas no es una respuesta derivada de la epístola de Pablo a los romanos capítulo 3, es sin duda la constatación de la doctrina paulina acerca del hombre. De esta misma manera  Cristián León —Arquitecto de la Universidad Católica— coautor en  “Nuestro Octubre Rojo” afirmó acertadamente que la crisis de Chile evidenciada en el mal llamado “Estallido Social” del 18 de octubre del 2019 simplemente respondió a un crisis de desorden triple, a saber: una “crisis de (des)orden espiritual”[22], una “crisis de (des)orden intelectual”, y una “crisis de (des)orden moral” (Merbilháa et al. 2020:91-146).  Por supuesto, León no es un creyente protestante, pero su análisis acerca de las causas de este estallido delictual, son muy certeras aún en ausencia del ingrediente teológico escritural en su análisis. 

Por último,  Mauricio Rojas hace otro comentario muy particular. Hablando ambos acerca de la maldad de los hombres no sólo en nombre del comunismo sino también del Islam y los inquisidores católicos, tratan de responder a la cuestión de la causalidad y la responsabilidad humana, tratando de entender cómo fue que estos últimos —los supuestos representantes de Dios— en nombre de Dios llevaron a cabo muchas atrocidades. Y aun reconociendo Rojas que es un tema complejo, a reglón seguido asevera que los “deterministas extremos” niegan la responsabilidad personal, de la misma manera que: “…un Creyente absoluto en la idea de un plan divino, eterno e inmutable, debe negar el libre albedrío…”; pero, lo interesante en Rojas es que a reglón seguido describe el concepto teológico escritural de manera mucho más precisa que muchos cristianos sobre la verdadera condición del hombre, a falta del libre albedrío, así, y a reglón seguido añade: “….un Creyente absoluto en la idea de un plan divino, eterno e inmutable, debe negar el libre albedrío como lo hicieran, cada uno a su manera, San Pablo y Calvino: por ello afirmaron que nadie puede ganarse el cielo por sus obras y sostuvieron la famosa doctrina de la gracia inmerecida y la predestinación de las almas.” (Ampuero & Rojas 2015:114).  Sin  duda Rojas describe con precisión la realidad del arbitrio humano, aunque esta no es una declaración de fe de su parte, por supuesto, no obstante podemos constatar en su declaración que entiende bastante bien que Calvino siguiendo a Pablo, enseñó que el hombre realmente no tiene en sí mismo aquella libertad (albedrío) para ganar por sí mismo el cielo.  Solo nos preguntamos, ¿qué más le falta a Rojas para comprender la verdad del evangelio? Dios quiera que sea así.

¿Cuál es el concepto del marxismo acerca de la libertad humana entonces? Teniendo en cuenta que el marxismo es una teoría atea y engorrosamente difícil de simplificar, queda de manifiesto que en su intento por reemplazar la escatología escritural, lleva consigo los mismos principios del racionalismo ateo antiguo en el que el hombre es el centro y el dueño de su destino, recapitulando de algún modo, las nociones antropológicas pelagianista de la potencialidad del hombre para forjar su propia redención. Dicho en otras palabras, el marxismo no es más que un engaño filosófico, una hueca sutileza  de acuerdo a las más viejas tradiciones humanistas del hombre ateo (Col. 2:8), lo cual representa otro escollo más para el evangelista y la verdadera libertad que solo ofrece Cristo por medio del verdadero evangelio de liberación que trae Cristo: el único mensaje verdadero que puede liberar verdaderamente al hombre (Jn. 8:31-32), incluso, al marxista convencido.

 

 

 

Bibliografía

 

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Fromm, Erich  1970. Mark y su concepto del hombre: Manuscritos económico filosóficos. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Fediakova, Evguenia 2013. Evangélicos, política y sociedad en Chile: dejando “el refugio de las masas” 1990-2010. Santiago, Chile: CEEP.

Silva J. Bravo 2012. El proceso evangélico: Las Iglesias Evangélicas chilenas durante el Gobierno Militar 1973-1978 Tesina para optar al grado académico de Licenciado en Historia. Facultad de Filosofía y Humanidades. Departamento de Historia, Universidad Alberto Hurtado.

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Kaiser, Axel & Álvarez, Gloria 2016. El Engaño Populista: por qué se arruinan nuestros países y como rescatarlos. Santiago, Chile: Editorial, el Mercurio.

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Schwarz, Fred 1960. Usted Puede Confiar en los comunistas para que se comporte como tales. Prentice-Hall.

Walicki, Andrzej 1988. Ensayo: Karl Marx como filósofo de la libertad. Estudios públicos. Internet URL https://www.cepchile.cl  [consultado el 06.04.2020]



[1] Para Rousseau, el hombre era esencialmente malo (no en el sentido calvinista)  y la propiedad privada era el origen de todos los males porque generaba “desigualdad” y la pérdida  de  la “bondad” altruista. Para ello  Rousseau propuso el “contrato social”, para que por medio de él,  pudiera recuperarse aquella bondad pérdida  por mediación de un  Estado grande, el único que podía regular y administrar el estatus benefactor de dicha supuesta  bondad social  (Merbilháa et al. 2020:21s).

[2] John Locke partía de la base de que el hombre era bueno. Pero además, que como tal, tenía ciertos derechos. Así, el derecho a la vida. El derecho a la propiedad y el derecho a la libertad. Tales derechos deben ser protegidos, sea como sea y para ello, —según Locke— también tenía que haber un pacto  en el que por medio de un “Estado” pequeño y subsidiario y solo interviniendo, cuando sea necesario. Para Locke, el individuo es más importante que el Estado y la libertad,  más importante que la igualdad. Esta teoría sería la que llevaría a la independencia americana, dando paso con ello, a la llamada democracia de corte libertaria (Merbilháa  et al. 2020:21s).

[3] Comentado el pensamiento de Marx en este sentido Erich Fromm (1900-1980)  señaló: “Toda la crítica de Marx al capitalismo es, precisamente, que ha hecho del interés por el dinero y la ganancia material el motivo principal del hombre y su concepción del socialismo es la de una sociedad en la cual este interés material dejaría de ser dominante. Esto se apreciará aún más claramente cuando analicemos en detalle el concepto de Marx de la emancipación humana y la libertad.” (Fromm 1970:15).

[4] Literalmente el nombre del libro en el que Ton G. Palmer —coautor— asigna al modelo capitalista moderno, valores que sí, en realidad el capitalismo histórico ha tenido (libertad, ética, honradez etc.), pero que no son en sí suficiente para mantener dicha  moral que dice predicar hoy, y esto, a falta de un abandono e ignorancia de la ética y principios protestantes que acompañó a este modelo en tiempos pasados.

[5] El propio Engels, escribiendo el prefación del “Manifiesto Comunista” escribió: “…toda la historia ha sido una historia de luchas de clases, de luchas entre las clases explotadas y las clases explotadoras, entre las clases dominadas y las clases dominantes, en los diferentes estados de su desenvolvimiento histórico; pero que  esa lucha atraviesa actualmente una etapa en que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede emanciparse de la clase que la explota y oprime sin emancipar al propio tiempo, y para siempre, a toda la sociedad de la explotación, de la opresión y de las luchas de clases, – esta idea fundamental pertenece única y exclusivamente a Marx.” (Engels & Marx 1872:12 cf. [págs. 25-48]).

[6] La implementación del comunismo o la escatología marxista del paraíso en la tierra puede resumirse en diez principios preliminares para traer consigo, la sociedad marxista. Esta esta se considera al primera parte  o la fase socialista. A saber: 1. Expropiación de la propiedad territorial y aplicación de la renta a los gastos del Estado. 2. Impuesto fuertemente progresivo. 3. Abolición de la herencia. 4. Confiscación de la propiedad de los emigrados y rebeldes. 5. Centralización del crédito en manos del Estado. 6. Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte. 7. Multiplicación de las manufacturas nacionales y de los instrumentos de producción y mejoramiento de las tierras. 8. Trabajo obligatorio para todos, organización de ejércitos industriales, particularmente para la agricultura. 9. Combinación del trabajo agrícola y del trabajo industrial, para desaparecer la distinción entre la ciudad y el campo. 10. Educación pública y gratuita de todos los niños, abolición del trabajo de éstos en las fábricas tal como se practica hoy (Engels & Marx 1872:64-65).

[7]  En su discurso de victoria el 5 de septiembre de 1970, Salvador Allende decía: “Si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria. Pero yo sé que ustedes, que hicieron posible que el pueblo (sic) sea Gobierno, tendrán la responsabilidad histórica de realizar lo que Chile anhela” (Allende 2013:1).

[8] Lenin dijo: “Es el ateísmo parte natural e inseparable del marxismo, de la teoría y de la práctica del socialismo sintético” Necesariamente ha de incluir nuestra propaganda, propagada a favor del ateísmo.” (Schwarz 1960:176)

[9] La dialéctica es un concepto difícil de comprender, no obstante, el Dr. Schwarz supo explicarlo de manera sencilla; hace varios años mientras estaba dando algunos conferencias en una tribuna comunista en Sídney, Australia, mencionó el concepto de “materialismo dialéctico” siendo interrumpido en el acto por uno de los líderes comunistas que estaba en allí, quien le preguntó ¿qué es eso del materialismo dialéctico? Fue así que el Dr. Schwarz respondió: “Materialismo dialéctico es la filosofía de Carlos Marx, quien la formuló tomando la dialéctica de Hegel, amasándola con el materialismo de Feuerbach, abstrayendo de ella el concepto de progreso en términos de un conflicto de fuerzas contradictorias, interactivas, denominadas tesis y antítesis, que culmina en un punto crítico, gordiano, en el cual una de ellas tumba a la otra, dando nacimiento a la síntesis, aplicándola a la historia del desarrollo social. Y derivando de todo ello un concepto esencialmente revolucionario de cambios sociales.” (Schwarz 1960:167). El impasse terminó de manera curiosa, porque el interrogante miró con ojos atónicos al Dr. Schwarz quien le respondió: “Yo no tengo la culpa. Es su filosofía, no la mía. Usted es el que cree en eso.” (1960:167).

[10] La lista de muertes a manos del comunismo mundial de acuerdo a Stéphane Courtois en el “Libro Negro del Comunismo” sigue la siguiente estadística. En URSS, 20 millones de muertos. En China, 65 millones de muertos; en Vietnam, 1 millón de muertos. En Corea el Norte, 2 millones de muertos. En Camboya, 2 millones de muertos. En Europa Oriental, 1 millón de muertos. En América Latina, 150.000 muertos. En África, 1.7 millones de muertos. En Afganistán, 1.5 millones de muertos (Courtois 1997:18). 

[11] Como explica Laje, la idea de “hegemonía” en Gramsci implica una reforma cultural de intromisión en todos los niveles de la sociedad, así, en los valores, creencias, identidades y en definitiva, en la cultura: “Toda revolución —anota Gramsci— ha sido precedida por un intenso trabajo de crítica, de penetración cultural, de permeación de ideas…” (Laje & Márquez 2016:23).

[12] Literalmente así se llama el libro de Miguel Poradowski, —sacerdote católico— que denunció la escalonada marxistización de la teología católica, así añadió: “Con profundo dolor, y hasta con espanto, observamos como actualmente las ideas erróneas y enemigas del cristianismo penetra en el ambiente católico e incluso están siendo asimiladas por la teología… con sorpresa, y casi de repente, constatamos que un considerable porcentaje del clero y de laicos pensar con las categorías del marxismo y que el marxismo penetró dentro de la iglesia, envenenado su pensamiento, la teología y su sentir, la liturgia.” (Poradowski 1983:11). Aunque  Poradowski se refiere a la Iglesia Católica, vale la pena leer lo que él dice aquí.

[13] Note usted las palabras de Jacques Chonchol —profesor de la Pontificia Católica de Chile— que expresó en su momento:  “Cristo vino al mundo para liberar al hombre; el cristianismo es un movimiento de lucha por la plena libertad humana; en nuestros tiempos el hombre es un esclavo del régimen capitalista; todo régimen socio económico que no sea socialista es esencialmente un régimen de explotación y opresión; como cristianos tenemos el deber de luchar contra el esclavizante régimen capitalista; la revolución marxista es el único camino que conduce a la destrucción del opresor régimen capitalista y a la construcción de una sociedad socialista; por consiguiente, cada cristiano debe comprometerse en la lucha por la victoria de la revolución marxista; este es un deber religioso, de ahí, el lema: soy marxista, porque soy cristiano.” (Poradowski 1983:41-42).

[14] El año 1971 el investigador y sociólogo Hans Tennekes realizó una investigación cuantitativa sobre los intereses políticos que representaban a las comunidades evangélicas Pentecostales de Chile. Los resultados de su investigación, demostraron que los evangélicos se identificaban con los partidos que componían el espectro político de centro-izquierda, una cita directa de su trabajo reveló: “…llama la atención el alto porcentaje de pentecostales que vota por colectividades marxistas, pese a que está muy arraigada la idea de que un cristiano no debe favorecer a aquellas.”  (1985 Tennekes, Hans. “El movimiento pentecostal en la Sociedad chilena.”). Uno de los misioneros que llegó a predicar la fe protestante en América —Kenneth George  (1900-1980)— después de haber pregonado la doctrina en el continente asiático, escribió:  “…conversando con un líder marxista, descubrí que lo que él quería para su país, también lo mismo quería yo. Lo llevó a esta conclusión Marx, pero a mí el Evangelio me llevó a la misma conclusión.” (Silva 2012:13). De hecho, no es extraño encontrar líderes religiosos que colaboraron en las actividades realizadas por los partidos de izquierda en el país. Diego Sierpe destaca que:

 “…en 1933, el Pastor Víctor Manuel Mora (fundador de la Misión Wesleyana Nacional) participó en la fundación del Partido Socialista de Chile, en la zona del carbón, llegando a ser su Secretario Seccional, luego, presidente del Frente Popular, culminando su servicio político, como Regidor de la comuna de Coronel.” (Silva 2012:21).

[15] Como señala el Dr. Schwarz, los comunistas dicen invariablemente la “verdad”, pero, es la verdad marxista. Los cristianos creemos que Dios es la verdad, y que ella es un atributo de Dios. Por lo tanto, la verdad de Dios es verdad absoluta. Los comunistas por el contrario, afirma que todo lo anterior, es solo una tontería. No hay Dios, señalan, no valores absolutos, muchos menos una verdad absoluta. De hecho el concepto de verdad es en sí un valor relativo que queda supeditado al marxismo. Lenin dijo: “El partido comunista es la mente, la conciencia y la moral de nuestra época. La moralidad proletaria viene determinada por las exigencias de la lucha de clases.” (Schwarz 1960:167).  Lo anterior quedó muy bien explicado, cuando Salvador Allende en su discurso en el “Primer Congreso Nacional de Periodistas de Izquierda” dijo: “La objetividad no debería existir en el periodismo”, porque “el deber supremo del periodista de izquierda no es servir a la verdad, sino a la revolución.” (Allende 2013:1).

[16] Liu Shao-chi (1898-1969) segundo presidente de la República Popular China comunista, en su momento describió lo que los comunistas entiende por justicia marxista: “Pero si hay que sacrificarse por el partido, por la liberación nacional…es decir, por la emancipación de la humanidad, por la evolución social y por los intereses de la grandísima mayoría de la humanidad, que abarca a incontables millones de hombres, incontables miembros del partido comunista afrontara la muerte con ecuanimidad y harán cualquier sacrificio sin vacilar en lo más mínimo. Para la mayoría de los miembros del partido comunista, será cosa de cajón perder la vida por una causa noble o morir por la justicia si es necesario.” (Schwarz 1960:22).

[17] Como señala el Dr. Schwarz, para el pueblo americano la paz significa solo una cosa: “…la consumación dorada que tendrá lugar cuando la fuerza progresiva del comunismo aplaste totalmente al imperialismo norteamericano y culmine en la conquista del mundo. La paz, en su definición, es la conquista del mundo por los comunistas.” (Schwarz 1960:15).

[18] “Crítica al proyecto de Ghota”, “El Capital” y el “Manifiesto Comunista.”

[19] Note la tercera y cuarta estrofas del “Himno de la Internacional Comunista”, en que se lee: “Ni en dioses, reyes ni tribunos, está el supremo salvador. Nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor. Para hacer que el tirano caiga y el mundo siervo liberar, soplemos la potente fragua que el hombre libre ha de forjar.”

[20] Roberto Ampuero es hoy uno de los escritores chilenos más leídos. Obtuvo su BA y MA en la Universidad de “La Habana” mientras  vivió allá.  Tiene un PhD por la Universidad de Iowa. Ampuero militó en la Juventudes Comunistas de Chile, a las que renunció en “La Habana” en 1976. También vivió en Alemania Oriental, Alemania Federal, Suecia, México y los EE.UU. Fue embajador en México y ministro de Cultura en Chile. 

[21] Mauricio Rojas estudió Derecho en la Universidad de Chile. En su juventud fue militante de la izquierda revolucionaria (MIR) y se exilió en Suecia en 1974. Es Doctor en Historia Económica y profesor de la Universidad de Lund. Además fue miembro del parlamento de Suecia de 2002 a 2008.

[22] Dice León: “Sin duda estamos en una edad sombría. Estamos en una fase de un oscurecimiento gradual y acelerado de la espiritualidad. El hombre ha dejado de crecer en la altura y profundidad, hasta atrofiarse, y cual ilusoria suplantación, ha decidido crecer solo en su dimensión horizontal, que es puramente el ámbito estrecho y convencional de lo físico, material y cuantitativo, expandiéndose al borde del colapso. Claro está, el dinero es un excelente sucedáneo de Dios en el plano material, el mejor. Pero no soluciona el problema de fondo, que es la crisis de sentido.” (Merbilháa et al. 2020:93).

jueves, 28 de enero de 2021

Sí, eso dice: mil años, pero no quiere decir mil años...

 

Por. J.A. Torres Q.

Sí, eso dice el texto (Apo. 20:1-9),  mil años, pero mil años, no quiere decir mil años.-  Bueno, esta es la manera característica de la hermenéutica reformada (amilenarismo, posmilenarismo) de leer varios pasajes de las escrituras. Ahora, según Apo 1:1 Jesucristo dio la revelación a Juan para manifestar las cosas que deben suceder pronto, esto es, en esta última hora, en los postreros días, o sea, en esta época, la que estamos viviendo que son los postreros días. Por otro lado,  el Apocalipsis  es esencialmente “profecía”, no simplemente “apocalíptica”; seis veces se subraya esto en el libro (1:3; 19:10; 22:7, 10, 18, 19), o sea, desde el principio se descarta la idea de que lo escrito por Juan sea simplemente un reporte pretérito,  un reporte simbólico (que dice que el libro es una presentación simbólica del curso entero de la historia de la iglesia) como también, el del idealismo circular o cíclico. Pero, el punto aquí es otro. Juan de hecho da por sentado que quien lee este libro y guarda las cosas escritas, es bienaventurado (1:3), quien lee, no quien alegoriza el texto, o lo espiritualiza.

 

Ahora, Juan señala en Apo. 20 el panorama final de esta era y el cómo se llevará a cabo el reino literal terrenal de Cristo tantas veces aludido en el AT, como el reino. Así, el reino terrenal literal de Cristo encierra a Satanás atado por “mil años” (20:2) para que no engañe más a las naciones: lo que hoy, está haciendo a todas sus anchas; así, durante este tiempo será encarcelado dice Juan: por “mil años” (20:3). Así, los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios “reinarán con Cristo”, nótese nuevamente: “mil años”. Sin embargo, —añade Juan—  los otros muertos (los impíos) no volvieron a vivir (resucitar)  hasta  que se cumplan nuevamente  “mil años”. Por supuesto, son bienaventurados solo aquellos que participan de la primera resurrección, estos, añade por segunda vez Juan: “…reinarán con él mil años.” (Apo. 20:6). Ahora, para clarificar aún más la realidad de estos eventos escatológicos futuros, Juan termina diciendo: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión…” (Apo. 20:7). Ahora, será suelto solo “por un poco de tiempo” (μικρὸν χρόνον) para finalmente junto con la bestia y el falso profeta (más los incrédulos)  ser arrojado al lago de fuego y azufre  (19:20; 20:10, 15; 21:8). Ahora, ¿cómo tendríamos que entenderse la alusión a la temporalidad de “mil años”? Seis veces se repite esta locución: χίλια ἔτη, “millennium” en latín, “mil años” en español. Y la pregunta obvia es, ¿cuánto duran mil años? La pregunta es casi innecesaria. No obstante,  aun así, no hay ninguna señal en texto mismo  y en el contexto, de hecho, aun en el libro mismo que nos indique que “mil años”, signifiquen dos mil años, o quinientos años, o, un tiempo indeterminado de años. Que el libro tenga imágenes, figuras y simbolismos, no significa que el libro sea simbólico, ni mucho menos que los números tenga un significado simbólico o alegórico.  

 

El tres, indica tres (1:4-5, 1:19, 4:4, 4:5, 4:8, 4:9, 4:11). El cuatro, siempre alude a cuatro (4:6-8, 6:1-7, 7:1, 8:5, 9:14-15, 10:11, 16:18, 18:22), como los cuatro ángulos de la tierra.  Juan escribe a siete iglesias y son justamente, siete (1:11). Los siete sellos, no son ocho o nueve, o un tiempo indefinido, son siete. Así también las siete trompetas, son siete; de la misma manera que son siete copas (6-9, 15s). Apocalipsis 9:5 habla de 5 meses, con el adjetivo “meses” que el lector entiende por meses,  no por años; 11:2 y 13:5 también hablan de 42 meses; 11:3 y 12:6 hablan de 1,260 días, con el adjetivo “días”, no meses o años. En Apo 7:1-8 Juan menciona el número 144.000 para indicar una cantidad específica que se explica a reglón seguido. El número doce (Apo. 21:14; 21) quiere indicar, “doce” que es la cantidad específica de los apóstoles  del Señor.  ¿Cómo ha de entender entonces, la alusión de Juan a los “mil años”? Si supuestamente, son una alusión a un tiempo largo e indefinido, ¿por qué Juan usa el adjetivo numeral cardinal “mil”  (χίλια) y después, el término “años”  (ἔτη) si lo que tenía en mente, era un tiempo indeterminado?  Lo curioso, o más bien, inconcebible, es que el intérprete amilenarista (como el posmilenarista) dice  sí, eso dice el texto,  mil años, pero mil años, no quiere decir mil años, sino: “…una larga era [indefinida]” (Beale), “…un periodo de tiempo ideal” (Beale) “…un periodo de tiempo indefinidamente largo” (Cox), “…una imagen de un largo periodo de tiempo” (K.L. Gentry), “…un periodo de tiempo extenso” (Venema), “…un periodo de tiempo largo, pero definidamente limitado” (Waldron), “…un tiempo de realización” (Riddlebarger), “…un tiempo completo…” (Morris), y nótese, “…un periodo… de tiempo cuya duración solo Dios conoce” (Cox).  Sin embargo, ¿no será que “mil años”  simplemente son “mil años”? ¿No será que contrariamente a lo que dice Cox, Dios ya nos habló por medio de la revelación que Dios dio a Su Hijo? ¿No será que Cristo  reveló a Juan  que Satanás será atado por “mil años”, (20:2), para que no engañe más a las naciones, y que su encarcelamiento durará  “mil años” (20:3) y no un tiempo indefinido? ¿No será que los creyentes “reinarán con Cristo”, “mil años” y no simplemente un periodo indefinido? Por supuesto, eso dice el texto,  mil años y mil años, quieren decir mil años.- Este es el punto, o son mil años, o son un tiempo indefinido. Consecuencia: o estás enseñando lo que dice el texto en su sentido normal, natural y contextual, o simplemente estás enseñando una tradición que se aparta de las escrituras, y que mantiene intrépidamente que los “mil años”, no quieren decir “mil años”.

 

 ¿Deseas leer más razones de peso del porqué la interpretación reformada de Apocalipsis 20, es una negación flagrante de lo que Juan escribió? Te recomiendo, “Amilenialismo y Siglo venidero” de Matt Waymeyer, quien en la página 201 en adelante, refuta notablemente esta lista de interpretaciones dando argumentos trascendentales al respecto. ¿Deseas conocer qué es lo que nos enseña Juan en el libro de Apocalipsis? Te recomiendo, a Samuel Pérez Millos, como también el profesor Carballosa, en ambos comentarios encontrarás un análisis expositivo notable del libro. En ambos casos,  análisis exegético riguroso alejado del error amilenarista, como posmilenarista del libro.   

martes, 16 de junio de 2020

El amarillismo de A.W. Pink sobre el dispensacionalismo



Por J.A Torres Q


Si hablas con alguien acerca del dispensacionalismo, y mayormente, si es un crítico al respecto, la pregunta que puedes hacerle antes de todo es, ¿qué otra acusación tienes acerca del dispensacionalismo? Históricamente el dispensacionalismo ha sido conocido más por las calumnias asociadas, que por su tesis. El caso de A.W. Pink (1886-1952) es un ejemplo de lo anterior. Y sin duda, la mayoría de los cristianos de hoy conoce las facetas “pías” de Pink, especialmente en sus excelentes títulos como “La soberanía de Dios” y “los Atributos de Dios”, sin embargo, la “caballerosidad” de un hombre de Dios, no solo se manifiesta en la manera en que expone verdades doctrinales consensuales, sino también, en cómo trata a otros creyentes que no comulgan con “nuestras interpretaciones”.

En este sentido, A.W. Pink no fue muy caballeroso con los dispensacionalistas de sus días. Aun más, claramente cayó en lo que se llamó después en el periodismo secular como crítica amarillista. En este sentido, el lado arisco de Pink se ve claramente en su libro “Dispensacionalismo refutado” escrito originalmente el año 1934 que revela claramente imprecisiones de lo que siempre fue el espíritu del “Dispensacionalismo bíblico”, pero también, falacias de relación (Bullinger) y la típica diatriba nefasta de quienes simplemente, y, a falta de argumentos válidos echan mano de cualquier argumento que se tenga a la mano, no importa si ello es falso, nefasto o calumniador. Por ejemplo, Pink de manera gradual empieza diciendo en su libro —y aludiendo al dispensacionalismo— que “…los venenos no alimentan, y tampoco la refutación del error es de edificación al alma” (pág. 9).


Así, y en esta misma página añade que su propósito no es tratar los problemas de esta escuela, añadiendo que: “…ni tampoco examinar en detalle las salvajes conclusiones que han sido extraídas a partir de postulados tan endebles.” (pág. 9). Nótese, “venenos”, “salvajes” conclusiones. Sin embargo, y sin rodeos Pink no duda añadir a lo anterior el epíteto de “falsa enseñanza” y “terrible mal”. En estas líneas además Pink no dudó de censurar una falsa preocupación de los teólogos dispensacionalistas de sus días sobre las ideas de los críticos alemanes (alta crítica) pero, y a reglón seguido, juzgando tal preocupación del pietismo dispensacional como un engaño, su frase para calificar lo anterior es literalmente como sigue: “¡Que astuto que es el diablo!” (pág. 18) añadiendo: «Sin embargo, la realidad es que en los efectos producidos, la labor de los “dispensacionalistas” ha sido tan subversiva para la fe como lo fue la de los “altos críticos”» (pág. 18). 


Bueno, basten estas líneas (ya viene el artículo completo) para demostrar algo común en algunos —no todos, por supuesto— autores reformados, la falta de rigurosidad, honestidad y de hecho, la constante caricaturización deshonesta acerca de lo que es el dispensacionalismo en su propuesta bíblica. La lista de acusaciones de hecho, incluye imputaciones como que el dispensacionalismo surgió de Marción (siglo II), que está ligado al Mormonismo, a los Testigos de YHVH, te lleva al arminianismo, que tiene varias formas de salvación, quizás 7, dicen algunos, entre otras calumnias más. Pese a todo esto, obras como la de Michael Vlach (“Dispensacionalismo, Creencias Esenciales y Mitos comunes” 2015) han venido a ser no solo notables por la manera de abordar el tópico (con respecto, mesura y rotundidad) sino también un gran acierto apologético para desmontar toda esta gama de mitos y acusaciones falsas que de hecho aún usted puede escuchar hoy en boca de varios pastores reformados jóvenes impetuosos que han seguido la misma ruta amarillista. Y por cierto, el libro de Pink se llama, “Dispensacionalismo refutado”, pero, como verá cualquier lector objetivo que conozca el tópico y el dispensacionalismo bíblico, lejos de haber logrado lo prometido, el libro es simplemente una constante diatriba de argumentos inconexos, poco rigurosos y por algunos momentos simplemente una catarsis literaria emocional.




lunes, 1 de junio de 2020

¿Fue Pedro supersesionista punitivo?


Por J.A. Torres Q.


Habitualmente, el supersesionismo en todas sus versiones (“Teología del Reemplazo”, “Teología del  Cumplimiento”) sigue manteniendo que la irrupción de Cristo terminó de confirmar —según ellos— la exclusión final y definitiva de Israel como pueblo escogido de Dios. Especialmente, el supersesionismo punitivo que enfatiza o subraya la acción retributiva radical de Dios para con un Israel desobediente y rebelde, en otras palabras, Israel es reemplazado por la iglesia por Su imperdonable maldad perdiendo con ello radicalmente su condición de pueblo de Dios. El supersesionismo —que es un concepto moderno—  para referirse al concepto más antiguo (Teología del Reemplazo) fue común a contar del siglo IIs. Hipólito 205 d.C., como Orígenes 185-254 d.C., hicieron declaraciones proto-supersesionistas punitivas.  Al presente, Kendall Soulen deja ver esta línea, subrayando el ingrediente de Cristo, en la tesis supersesionista punitiva.   

“Dios anula el pacto de Dios con Israel... a causa del rechazo de Israel de Cristo y el evangelio.” [Porque los Judíos rechazaron a Cristo]  “Dios, a su vez airado rechaza y castiga a los Judíos.”  (Kendall Soulen, 1996, “The God of Israel and Christian Theology”, pág. 30)

Sugel Michelén también es un ejemplo concreto de un supersesionismo punitivo como dejan ver algunas sus propias palabras reescritas aquí: 

“…Lo que estaba a punto de suceder en Jerusalén y en el templo, iba a ser horrible, no solo por la destrucción causada por el imperio romano, no, eso era parte del asunto; eso iba a ser horrible por lo que ese evento significaría para ellos como  nación escogida… porque ya Israel dejó de ser la nación escogida… la destrucción de Jerusalén y del templo era la señal visible de que Dios los había desechado como pueblo  suyo, para siempre… la viña le será quitada a los labradores serán destruidos y Dios le dará a otros, a la iglesia que van a producir los frutos de ella… y ahora cuando los judíos se convierte, vienen a ser parte de la iglesia, nosotros no somos parte del Israel, del Israel del Antiguo Testamento, nosotros somos el nuevo Israel de Dios”   (Ps. Sugel Michelén, sermón: “La Gran Desolación de Israel” | Marcos 13:14-23: Minuto 30:11—31:22)

            Ahora bien, una buena, de hecho, una excelente  y necesaria pregunta a responder aquí, en vista  además de la creencia reformada de que los autores re-interpretaron el AT es: ¿Fue Pedro  un supersesionista punitivo entonces? ¿Creía Pedro que Israel dejó de ser el Pueblo del Pacto? ¿Creía Pedro en alguna clase de Teología de Reemplazo? ¿Tenía algunos atisbos en su Teología de que la Iglesia se había trasformado en el “nuevo Israel” de Dios? Y aun más, ¿revela que producto del grave pecado de Israel —que fue, claramente gravísimo—  en cuanto al Hijo de Dios, ellos fueron radicalmente rechazados, y como dice Michelén, para siempre? Tome su Biblia por favor,  y acompáñenme en los siguiente  13 puntos que nos ayudarán a comprender todo lo anterior. Abra su Biblia en Hechos 2, y lean con cuidado cada punto, comprobando con su biblia cada línea.



1.      Dice Pedro en Hec. 2:22-23 “…a éste,  entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios,  prendisteis y matasteis por manos de inicuos,  crucificándole….”  ¿Fue Cristo un accidente en el plan de Dios?
2.      Note el tono de Pedro con los “responsables”[1] históricos  2:14 “varones judíos”,  2:22 “varones israelitas”  2:29 “varones hermanos” (cf. 3:12); sepa, pues ciertísimamente “…toda la casa de Israel”. ¿Será que Pedro se ha olvidado de hacer alguna declaración re-interpretativa de las promesas dadas a Israel, en vista que ahora sí, pasaron el límite de misericordia de Dios? ¡Los trata aún como “hermanos” (de sangre)!
3.      ¡Aquí viene! ¡Note bien, aquí viene la declaración punitiva! ¿Qué añadirá Pedro? Leemos: “Sepa,  pues,  ciertísimamente toda la casa de Israel,  que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis,  Dios le ha hecho Señor y Cristo.” Es claro que Pedro deje las cosas claras, ¡ellos crucificaron al Señor! Sin embargo, Dios lo levantó otra vez. Pero, ¿y la declaración punitiva de Pedro?
4.      Sí, Hec. 2:37 deja ver algo importante, sin duda, mínimo: “….se compungieron de corazón” (corazón perforado), y dijeron: ¿qué haremos? ¿Qué podemos hacer?
5.      Hec. 2:38, es clave aquí, porque aquí debería venir algún tipo de declaración punitiva  de reemplazo, como: “Está bien que se hayan compungido…” Pero, ¡lo lamento! ¡Ya nada pueden hacer! ¡Ustedes fueron reemplazados ahora, por la iglesia! Sin embargo, ¿qué les dice?
6.      Note, Hec. 2:38, Pedro les dice: “Arrepentíos…”, pero: ¿no fueron rechazos y sin vuelta atrás?
7.      Pero, note nuevamente, no es todo lo que Pedro dice; añade, ¡arrepentíos! “…para perdón de pecados”, ¿qué? ¿Perdón? !No puede ser! Sugel Michelén nos dijo que  !Israel ya no…  la destrucción de Jerusalén y del templo era la señal visible de que Dios los había desechado como pueblo  suyo, para siempre…!
8.      Lea ahora, Hec. 2:39, nótese, otra vez: ¿es Pedro un teólogo del reemplazo?  El mismo responde: «Porque para “vosotros” es…», nótese, dice “es”,   ¿Pedro se está refiriendo a la iglesia?  Lea otra vez: «…porque para vosotros [2:14, 22, 29] “es” (presente) la promesa y para vuestros hijos y para todos los que están lejos»
9.      Aun más, note lo que Pedro sigue diciendo con firmeza sobre el pecado de Israel, el horrible pecado de Israel; aquí, —sin dudas— está una perfecta oportunidad para anular las promesas de Dios hechas a Su pueblo, pon atención,  cierra —por ahora— la  “Confesión Bautista de Fe de 1689” y abre otra vez tu Biblia y lee  Hec. 3:14.
10.  Nota como empieza: “Mas vosotros…” Sí, ustedes, los “varones judíos”, ustedes —dice Pedro— y qué bien por supuesto, negaron al Santo y al Justo, pero además, eligieron ante Pilato a un homicida en vez de al Justo y sí, añade  Pedro: matasteis al Autor de la Vida (3:13-14). Nota con atención, porque después de esto !Uf! Se huele, sí, la perfecta oportunidad para leer algún tipo de declaración supersesionista de Pedro !veamos! Seguramente la vamos a encontrar…
11.  ¿Qué? !Hec. 3:17! ¿Estás leyendo? ¿Los vuelve a llamar “hermanos”? ¿Los está justificando acaso? Léelo tú mismo otra vez…
12.  Hechos 3:18… ¿leíste bien? ¿Qué, todo esto era el plan de Dios anunciado por boca de todos los profetas? !Ya! !Pero… “…la destrucción del tiemplo el año 70…! Calmante un poco… sigamos…
13.  Vamos ahora con Hec. 3:19. Nota, aquí sí, aquí viene la declaración de reemplazo, lee bien, dice: “Así que…  ya no son más el pueblo de Dios, porque la destrucción de Jerusalén y del templo era la señal visible de que Dios los había desechado como pueblo  suyo, para siempre…! ” (New Replacement Bible Michelén). ¿Qué dice el vs. 19 realmente?
14.  Hec. 3:19… ¿otra vez les dice: arrepentíos y convertíos para sean borrados vuestros pecados? ¿Dios les está dando la oportunidad para que sus pecados sean otra vez, una vez más borrados?
15.  Entonces, ¿qué son los judíos aún? Hechos 3:25, lee con atención: “Vosotros sois”, “sois”, no dice: vosotros “erais”, esto es lo primero. Segundo, “vosotros soy hijos…[y además] de los profetas y del pacto…” ¿Pacto?
16.  A ver, !El pacto ya se cumplió! !Gá. 3 y Ro. 4 dejan muy claro que la verdadera descendencia de Abraham, aquella que hereda su bendición, es espiritual: por la fe! Sí, pero, lee otra vez. ¿A quién está hablando Pedro, o con quienes se está refiriendo, a la descendencia espiritual o la física? Lee otra vez: “Vosotros “sois” los hijos de los profetas y del pacto de Dios…” ¿Cuál es el antecedente pronominal? Te ayudo, recapitulemos:

a.       2:5 “judíos piadosos”[2]
b.      2:14 “varones judíos”
c.       2:17 “vuestros hijos e hijas”
d.      2:18 “mis siervos y siervas” 
e.       2:22  “varones israelitas”   
f.       2:29 “varones hermanos”
g.      2:32 “todos nosotros”
h.      2:36 “casa de Israel”  
i.        2:37 “varones hermanos”
j.        2:39 “todos vosotros”
k.      2:39b “vuestros hijos”   
l.        2:37 “varones hermanos”
m.    2:39 “para todos los [judíos] que están lejos”
n.      2:39b “vuestros hijos”
o.      3:13-14 “mas vosotros” (culpables)
p.      3:17 “mas ahora, hermanos”
q.      3:25 “vosotros… hijos de los profetas”
r.        3:25b “vosotros… hijos del pacto”

17.  Entonces: ¿era Pedro supersesionista?


Dos cosas más para terminar, en el NT no existe tal cosa como una “Teología del Reemplazo”, ni en Jesús, ni tampoco en los apóstoles. Por el contrario, hay una confirmación de las promesas, y a la vez, —como bien señala Rubén Gómez— una teología de la inclusión (gentiles) de la expansión, pero jamás, de la sustitución (“A Jacob Amé”, pág.  68). Sin bien es cierto no todo el que desciende de Israel es Israel (Rom. 9:6),  esto no anula el hecho teológico-bíblico de que  son israelitas étnicos  quienes   Dios preservará hasta el final (aparte de los que hoy son salvos) y son ellos (el pueblo étnico de aquellos días)  que llegarán  hasta la instancia final, hasta el día de YHVH, la segunda venida endurecidos (Rom. 11:25s) para  ser restaurados radicalmente por Dios mismo.

¿Están endurecidos, son rebeldes? !Así es! Sin embargo, esto no niega la Escritura, por el contrario, la confirma porque “El sol se convertirá en tinieblas,  y la luna en sangre,  antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;  porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  como ha dicho Jehová,  y entre el remanente al cual él habrá llamado.” (Jl. 2:31-32), y aun más, Dios los mantendrá endurecidos porque sobre corazones incrédulos Dios “esparcirá agua limpia” (Eze. 36:25a), porque sobre corazones incrédulos Dios hará  limpieza de todas sus inmundicias y de todos sus ídolos (Eze. 36:25b). Y aun más, es este tipo de corazones duramente “ideales” que serán transformados  por  corazones nuevos (Eze. 36:26a), por corazones en que Dios podrá espíritu nuevo dentro de ellos (Israel), es el corazón de piedra que será arrancado de ellos, día que Dios dice a ellos: “…y os daré un corazón de carne.” (Eze. 36:36).  Pero, dices: ¿Jamás se han sometido  los estatutos de Dios y no lo harán nunca? ¡Cálmate un poco!  Es ese mismo Dios que “…pondrá dentro de ellos” añade Dios: “…mi Espíritu”  y el mismo nos asegura a ellos: “…y haré que andéis en mis estatutos”  (Eze 36:27).

La “Teología del Cumplimiento” —un nombre más amable para la “Teología de reemplazo”  no solo es una forma moderada de  la idea “no” bíblica de que la iglesia reemplazó a Israel; concretamente,  la “Teología del Cumplimiento” es realmente una “Teología de la Incredulidad”, a veces llamada “Teología del Reemplazo” o simplemente supersesionismo. Entonces: ¿Era Pedro supersesionista punitivo?








Bibliografía

Gómez  Rubén “A Jacob Amé.”
Michelén Sugel, Sermón: “La Gran Desolación de Israel” | Marcos 13:14-23: Minuto 30:11—31:22) Internet URL: https://youtu.be/5ZhibrvQmBI
Kendall  Soulen, 1996, “The God of Israel and Christian Theology.”
Vlach Michael 2010.   “Has the Church Replaced Israel?: A Theological Evaluation”. 



[1] Históricamente, los judíos fueron los responsables de la muerte de Jesús, pero, teológicamente, también usted y yo.
[2] RV60 traduce. “Moraban entonces en Jerusalén  judíos, varones piadosos, de todas la naciones”; no se observa bien, pero la idea subraya que los judíos (Ἰουδαῖος)  que habían llegado de todas la naciones  (esparcidos) era piadosos. Aunque hay variantes textuales, la idea anterior es la más respaldada en los mss, así, κατοικοῦντες Ἰουδαῖοι, ἄνδρες εὐλαβεῖς  “habiendo, judíos varones piadosos” en A B Ψ 33 36 81 et al.   

Pagán y la supuesta razón de la elección de Israel


Por J.A. Torres Q.



Habitualmente, cuando un erudito hace declaraciones cuestionables, no cita versículos, sino, un elaborado pensamiento o simplemente, una declaración directa de una “verdad” (nueva) que el iluminado autor quiere compartir con sus lectores. Aquí, otro caso que de hecho, ya he aludido antes, Samuel Pagán, así es, quien tiene más de un doctorado y es respetado en el medio evangélico, en mi opinión, más por su “erudición” que por su certeza exegética, dos cosas que evidentemente, no siempre están unidas; aquí, y en el siguiente ejemplo y aun siendo “erudito” (académico) simplemente no distingue la verdad circunstancial (el relato), de la verdad teológica (la teología). Específicamente, y relativo a la “verdadera” razón de la elección de Israel, Pagán dice escribiendo:

“No fue elegido Israel por alguna virtud étnica, de acuerdo con las narraciones bíblicas, sino porque estaban cautivos en Egipto, porque sufrían las penurias de la opresión, porque vivían la angustia de la persecución por parte de las autoridades políticas de Egipto. El fundamento primordial para la selección divina fue la fragilidad humana y nacional, no el descubrimiento de características especiales del pueblo. El Dios eterno y liberador respondió al clamor de un pueblo en necesidad, y esa respuesta al reclamo humano fue el contexto básico para la selección del pueblo de Israel.” (pág. 32).

Vamos con las aclaraciones.  Por supuesto, Israel no fue elegido “…por alguna virtud étnica”, pero, de acuerdo con las narraciones bíblicas, ¿fue realmente elegido porque estaban cautivos en Egipto? ¿Fueron elegidos simplemente —como dice Pagán— porque sufrían las penurias de la opresión, porque vivían la angustia de la persecución por parte de las autoridades políticas de Egipto? Veamos, como le digo a mi hijo en su “obligada” lectura diaria de las Escrituras, específicamente cuando vuelve con alguna pregunta: ¿¡Qué dice ahí Josué!? ¡No Josué! …no te pregunto lo que tú vez, sino, lo que dice el autor.

Veamos entonces, la respuesta circunstancial primero, para después observar las respuestas teológicas del mismo texto: de acuerdo a Éxodo 2:23-25, efectivamente, Israel estaba cautivo en Egipto y sufría las penurias de la opresión, y sin duda, vivían la angustia de la persecución por parte de las autoridades políticas de Egipto, pero, el texto señala: “…los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto…” (Éxo. 2:23-24a). ¿Observa bien lo que dice el texto? Se acordó de “Su” pacto. El texto hebreo que conoce muy bien Pagán dice וַיִּזְכֹּ֤ר אֱלֹהִים֙ אֶת־בְּרִית֔וֹ  “y recordó Dios (elohim) Su pacto”.

Primera clarificación: Dios eligió a Israel porque se acordó de “Su” pacto. Segundo, “el fundamento primordial para la selección divina” nada tuvo que ver con la cuestión circunstancial, sino, con Él carácter de Dios quien cumple Sus promesas y determinaciones eternas. Dicho en otras palabras: Su Palabra estaba en juego, no simplemente una reacción “socialista” redentora de un pueblo que no dejaba de quejarse desde la tierra haciendo ruido hasta el tercer cielo.

Segundo, no era cualquier pueblo el que estaba sufriendo, era el pueblo del pacto incondicional que Dios había hecho, de allí que el autor bíblico añada: “…y se acordó de Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.” (Éxo. 2:24b). Dios había empeñado Su palabra y con ello, la veracidad del único Dios verdadero entre el panteón pagano de la época.

Tercero, para que el lector no confunda una “ayuda social cósmica” con lo que es Su pacto, leemos en el versículo 25: “Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.” Note con atención, dice “y los conoció Dios”. El verbo hebreo “conocer” aquí, es traducido por la LXX por el conocido γινώσκω (ginósko). Como seguramente usted sabe o ha escuchado, ginósko no es esencialmente un término de carácter “informativo”, sino, “relacional”. ¿Qué estaba diciendo Dios entonces? Dios se acordó de ellos no solamente porque se acordó de Su pacto, y con ello, de Su Palabra empeñada, sino también y de manera esencial, porque los re-conoció como propiedad personal. Esto último nos dirige a las respuestas teológicas.

Dios eligió a Israel, no porque sufrían opresión, eso fue una cuestión circunstancial: los eligió por una cuestión que trasciende la eternidad. El mismo les dijo: “Con amor eterno te he amado…” (Jer. 31:3). ¿Amor eterno? ¿A qué se refiere Jeremías? ¡Pablo responde a esta duda! “No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció.” (Rom. 11:2b). Nota nuevamente, “…al cual desde antes conoció”, que es la traducción del aoristo de proginósko, aquí, “proégno”; nótese: pro-ginósko que, señala una relación paternal eterna de amor. Dicho en otras palabras, la elección de Israel está en la misma perspectiva divina de a quienes Pablo alude en Romanos 8 como a quienes Dios “… antes conoció→ [proégno], y antes predestinó” (Rom. 8:29). ¿Escogió Dios a Israel entonces porque simplemente estaban sufriendo?

Déjenme terminar con una ilustración. Supongamos que un día vas a buscar a tu hijo al colegio y te das cuenta que hay dos niños peleando duramente, sin duda, —piensas— como están las cosas decides ignorarlo, no quieres involucrarte en algo que pudiera traerte problemas, en efecto, no sabemos quiénes son sus padres; simplemente, no los tomas en cuenta porque de hecho, también, no tienes nada que ver con ellos. Pero, —acto seguido— volteas a ver hacia el otro lado y literalmente ves a tu hijo siendo golpeado por un niño abusivo, ¿qué haces? ¿Eres impulsado porque estás frente a una injusticia social? ¿Intervienes porque la paz de los futuros hombres ha sido quebrantada? ¿Eres impulsado porque ese niño ya está en suelo y es demasiado el abuso? ¡Por supuesto que no! Intervienes  y, “en el acto” porque quien está siendo objeto del abuso es  ¡Tú hijo! A quien amas con todo tu corazón.

Bueno, esta es la base esencial de nuestra elección. Su amor incondicional por nosotros (Rom. 8:2); de la misma manera, la base de la elección de Israel por parte de Dios  es Su propio amor eterno e incondicional expresado en algo que tiene el mismo rigor teológico  que Su Palabra escrita. Entonces, ¿fue elegido Israel simplemente porque sufrían las penurias de la opresión? ¿Fue el “fundamento” primordial para la selección divina  la fragilidad humana y nacional, y no el descubrimiento de características especiales de  este pueblo? Bueno, contrariamente a lo que dice Pagán, Israel no es especial porque en sí, tenga algo especial, lo cual es bastante claro en Deuteronomio 7:6-8; por el contrario, llegó a ser especial, porque cualquiera que no lo merezca, pero, que es objeto del eterno amor de Dios, entonces, automáticamente llega a ser especial, en este caso, porque Dios los hizo especiales al haber “pensado” en amor  en ellos en la eternidad.