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jueves, 15 de octubre de 2026

¿Hechos 13:1-3 una defensa para el congregacionalismo deliberante?

                                                                       Por J.A. Torres Q. (M.A)


El caso de Hechos 13:1-3

Hechos 13:1-3 es otro pasaje que se invoca para defender un congregacionalismo deliberante, pues muestra a la iglesia de Antioquía “participando” en el envío de Bernabé y Saulo. Este tercer análisis reconoce ese papel, pero muestra que la iniciativa fue del Espíritu Santo. La iglesia no decidió quiénes serían enviados. Notemos el pasaje en cuestión.

 

“1 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.” (Hec. 13:1-3)

Merkle enfatizando el congregacionalismo que defiende refiriéndose a este caso escribe: “La referencia a adorar (ministrar al Señor) indica que este no era simplemente un puñado de hermanos, sino toda la congregación. Por tanto, es mejor interpretar el versículo 3 (“les impusieron las manos y los despidieron”) como refiriéndose a la totalidad de la congregación, no solamente a los otros tres profetas-maestros” (Merkle 2012:37). Y tiene razón, cuando señala que la iglesia tuvo un papel importante en el envío de Bernabé y Pablo, pero la pregunta clave es, ¿hay aquí un caso para el congregacionalismo “democrático”? Un par de comentarios.

 

a.    Si nos remitimos a lo que el texto explícitamente señala, notamos primero, que el Director de la elección no es la “congregación”, sino, el Espíritu Santo que lleva a los convocados a orar por los que él ya había elegido (προσκέκλημαι perfecto indicativo pasivo de προσκαλέομαι “he llamado” 13:2 cf. [Hec. 9:15]). En este sentido, y como bien señala Marguerat, “…la iglesia de Antioquía es llamada a ratificar una vocación ya promovida por Dios” (Marguerat 2020:26). Bruce añade: “La responsabilidad de la iglesia era reconocer el nombramiento divino y actuar en consecuencia” (Bruce 1990:327).

 

b.    Segundo, aunque es una inferencia cierta que tiene sustento en Hechos 11:19-30 (cf. Gál. 2:1-13) es muy probable que haya habido una congregación más o menos importante en número (así tb. Millos 2013:922) ya que Pablo llevaba aproximadamente un año allí, aun así, la iglesia de Antioquía se remitió aquí, no a votar, sino a “reconocer” lo que el Espíritu Santo ya había decidido: Enviar a Bernabé y a Saulo (Hec. 13:2), de manera que, —siguiendo a Marguerat— la iglesia despide a los misioneros, pero quien impulsa la obra, es el Espíritu Santo (Marguerat 2020:26). MacArthur escribe: “La iglesia no escogió a Saulo y Bernabé. En realidad, ellos pudieron haber sido los últimos en ser elegidos ya que eran los mejores elementos que la iglesia tenia. Tampoco Saulo y Bernabé se ofrecieron como voluntarios. Al contrario, de manera soberana el Espíritu los envió al servicio misionero a tiempo completo” (MacArthur 2014:323s). No cabe duda que la congregación fue importante en la primera misión evangelística descrita por Lucas, sin embargo, no hay atisbos aquí, de algún tipo de congregacionalismo democrático deliberante, por el contrario, la llamada divina precede y la iglesia simplemente asiente (cf. Bock 2007:440). 

              En conclusión, Hechos 13:1-3 no respalda un congregacionalismo democrático. Si bien es cierto la congregación de Antioquía tuvo un papel real al orar, ayunar, imponer las manos y despedir a los misioneros, no eligió ni deliberó. El llamado fue obra del Espíritu Santo, quien ya había apartado a Bernabé y a Saulo. La iglesia se limitó a reconocer esa decisión divina y a actuar en consecuencia. Por tanto, este caso confirma lo visto en Hechos 1 y 6: la participación de la congregación es real, pero subordinada, ya sea a la autoridad apostólica o a la dirección soberana del Espíritu.

 

Bibliografía 

 

 

Bruce F.F. 1990. The Acts of The Apostles The Greek Text With Introduction And Commentary. Third Revised And Enlarged Edition. Grand Rapids, MI:  Eerdmans.

Bock, L. Darrell 2007. Acts. Grand Rapids, MI: Baker Academic (Baker Exegetical Commentary on the New Testament), pp. 482–483.

MacArthur, John 2005. El Plan del Señor para la iglesia. Grand Rapids, MI: Portavoz.

MacArthur, John & Mayhue, Richard 2018. Teología Sistemática. Grand Rapids, MI: Portavoz.

MacArthur, John 2011. Biblia de Estudio MacArthur. Grand Rapids, MI: Portavoz.

Mather, G.A. y Nichols, L.A. 2001. Diccionario de creencias, religiones, sectas y ocultismo. TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

Marguerat, Daniel 2020. Los Hechos de los Apóstoles (13-28). Salamanca, España: Sígueme.

Merkle L. Benjamín 2012. Preguntas y Respuestas sobre Anciano y Diáconos. Grand, Rapids MI: Portavoz.

Newton A. Phil & Schmucker, Matt 2021. Los ancianos en la vida de la iglesia: Redescubriendo el modelo bíblico de liderazgo para la iglesia 9Marks. Grand Rapids, Michigan.

 Kittel, G., Friedrich, G. y Bromiley, G.W 2003. Compendio del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento. Grand Rapids, MI: Desafío.

Kistemaker J. Simón. 2007. Comentario al Nuevo Testamento: Hechos. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.