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sábado, 26 de abril de 2014

Un análisis necesario al "Decisionismo evangelical"

Por el pastor, y profesor  Manfred A. Bluthardt 



Gracias por la Palabra “…una vez entregada a los santos” y por la magnífica obra del Espíritu Santo. Entre las múltiples funciones, el Santo Espíritu corrige a los creyentes. También las experiencias nos llevan a la autocrítica y la  necesaria corrección.

En el ambiente de la Iglesia Luterana Alemana, —donde en parte comencé mi formación Cristiana protestante— se tenía por entendido, que el bautismo de una guagua equivale al renacimiento espiritual. Muchos himnos bautismales, —hasta el día de hoy—  lo afirman:

 “Señor, acepte en tu gracia este niño por medio del santo bautismo. Haz de él un miembro y heredero, que en la vida y en la muerte sea tuyo.” (Himnario Oficial, EKG205,2).

“Buen Pastor, reciba este cordero. Señor acéptalo como miembro tuyo…” (EKG206,4).

“Escriba, Señor, su nombre en el libro de la vida y no sea que lo hemos traído (los niños) en vano.” (EKG207,1).

Claramente establece la Palabra de Dios: “Pero sin fe es imposible agradarlo, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que existe, y que es galardonador de los que lo buscan.” (Hebr.12:6) La Biblia Textual). La fe, y la fe personal son imprescindibles. El carcelero de Filipo recibe la instrucción precisa: Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? Contestaron ellos: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo…” (Hch. 16:30.31). El hecho y la necesidad de tomar decisiones de fe es confirmado, tanto en el AT como NT: “Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quién sirváis: si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses del amorreo en cuya tierra habitáis, pero yo y mi casa serviremos a YHVH.” (Jos. 24:15). La palabra misma “decisión” —no aparece aquí, ni en otra parte de la Biblia— pero sí, el hecho de tomar una determinación y conclusión de fe o de obediencia.  “Y Elías se acercó a todo el pueblo, y dijo: “¿Hasta cuándo andaréis cojeando en dos muletas? Si YHVH es Ha-’Elohim, seguidle; y si lo es Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió palabra.” (1 Rey 18:21).

En el NT observamos, que los siervos de Dios presentan el mensaje, el amor de Dios, el juicio de Dios, la obra redentora de Cristo y sin formular un “llamado” esperan una reacción de los oyentes.

“Pues bien, Dios, pasando por alto esos tiempos de ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual va a juzgar a la humanidad con justicia, por medio del Varón que designó, presentando a todos garantía de ello cuando lo resucitó de entre los muertos. Pero cuando oyeron: Resurrección de muertos, unos se burlaban, y otros dijeron: ¡Ya te oiremos acerca de esto en otra ocasión!  Así que, Pablo salió de en medio de ellos.  No obstante, algunos varones creyeron y se unieron a él, entre ellos, Dionisio el areopagita y una mujer de nombre Dámaris, y otros con ellos.”  (Hch. 17:30-34).

Muchos de estos paganos escucharon por primera vez del verdadero Dios. Pablo presenta a Dios de la siguiente manera: -es misericordioso (pasa por alto la ignorancia, desconocimiento del Dios verdadero); - demanda arrepentimiento (reconocer el pecado, abandonar la vida viaja, volver contrito y con fe a Dios); - Dios juzgará a cada uno por medio de Jesucristo (el ser humano es plenamente responsable ante Dios y debe rendir cuentas). ¿Y cuál es la reacción? ¿Qué decisión toman los oyentes? = “unos se burlaban”, otros postergaron una decisión, “[en] otra ocasión [dijeron]”, “algunos creyeron”.

Por supuesto hay diferentes maneras de concretizar los pasos de fe. En el ministerio de Jesús y los apóstoles observamos generalmente una reacción espontánea a la auténtica exposición de la Verdad o mensaje. (Mt. 7:29; Mt 21:32.35.36; Hch. 2:37). Los métodos y las formas de llevar al oyente a una decisión han cambiado en el transcurso del tiempo. P.Ej. = El Ejército de Salvación, ha asumido que mostrar un sincero arrepentimiento, incluye el arrodillarse en el banquillo de penitencia; o cuando el llamado es hecho, indicar con la mano levantada,  el deseo de recibir a Cristo, lo cual incluye el pasar adelante, recibiendo en el acto consejería y oración especial. ProChrist (Alemania) = practican la invitación a pasar a una bien iluminada cruz e indicar así su decisión de fe en Jesucristo.

Todo Simbolismo necesita absolutamente una exhaustiva y contextualizada explicación, sino llega a ser un ritualismo muerto. P.Ej. = Pascua; vea la explicación en Ex 12,24 sg. “Guardaréis esta palabra como estatuto para ti y para tus hijos por siempre. Y cuando entréis en la tierra que YHVH os dará, como ha hablado, observaréis este servicio.  Y cuando os pregunten vuestros hijos: ¿Qué significa este servicio para vosotros? Vosotros responderéis: Sacrificio de Pascua es para YHVH, el cual pasó por alto las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando mandó una plaga sobre los egipcios, y libró nuestras casas. “Entonces el pueblo, inclinándose, se prosternó.  Fueron pues los hijos de Israel e hicieron tal como YHVH había ordenado a Moisés y a Aarón. Así lo hicieron.” (Éxo. 24:28).

Para evitar puro ceremonialismo y tradiciones rutinarias se requiere aclaraciones y explicaciones apropiadas en nuestros servicios cristianos. ¿Qué entiende una persona por una “decisión”, de “aceptar a Cristo”, “entregar la vida a Jesús”, etc.? Siguiendo al Prototipo bíblico practicamos el Bautismo de creyentes por inmersión. Es sorprendente escuchar algunos testimonios de los candidatos a bautismo que incluso han tenido clases especiales de preparación. “!Me bautizo hoy para lavarme de todos mis pecados!” “Aunque mis amigos se rían y se burlen de mí, me voy hacer evangélico y miembro de UCB!” Sin duda una “decisión” es importante como un paso en la dirección correcta; no obstante no equivale —necesariamente y en cada caso—  a la conversión y a la regeneración. Recuerdo un informe sobre las actividades evangelísticas del verano. Se informó, que en la carpa (evangelística)  pasaron 17 personas adelante y aceptaron a Cristo. Después de unos 3 meses no asistió ni una sola persona de ellas al culto. ¿Dónde quedan las evidencias de la nueva vida? Puede que estas personas hayan hecho una decisión sincera, pero, ¿experimentaron un cambio de muerte a vida? ¿Qué del pasado? – ¿Han sido liberados del catolicismo, del animismo, de las drogas, de la pornografía, etc.? “! Las cosas vieja pasaron!” ¿Qué de la restitución?  “Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si algo he defraudado a alguno, lo restituyo cuadruplicado.” (Lc. 19,8) ¿Podría ser, que hemos ampliado demasiado la “puerta estrecha”?  “! Dios te ama, y El tiene un maravilloso plan para ti, acéptalo y en 10 Minutos tú serás mi hermano!”

No debemos olvidar que también, los “Evangélicos” son víctimas del modernismo, que se caracteriza por el Humanismo, Racionalismo y Pluralismo. Humanismo: Todo gira alrededor del hombre. La meta es el bienestar del hombre. Y justamente es a este hombre el que le agrada un Evangelio de prosperidad. “Ven a Cristo, y él te resuelve todos los problemas personales, matrimoniales...!” Basta una oración conjunta y todo va bien. Racionalismo: Los pensamientos lógicos, el raciocinio intelectual del hombre son determinantes y no lo establecido por un Dios invisible. Hay que usar buenos argumentos, no hablar del pecado, del infierno y castigo; ya que el amor de Cristo cubre todo y Dios recibe al hombre con brazos abiertos. Pluralismo: Hay que ser tolerante y no formular postulados absolutos. Tú crees en un Dios; el musulmán en otro y yo tengo el mío. Si decimos, que Jesucristo es un Salvador está bien; pero afirmar, que Cristo es el único Salvador es fundamentalismo, que debe ser erradicado. No obstante el fundamentalismo es exclusividad del cristianismo, pues: “…en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hch. 4:12). Lamentablemente aún, el pensamiento humanista está presente en muchos, quienes creen que los hombres son tan diferentes y los tiempos han cambiado tanto, que es necesario quitar todo obstáculo para que la gente llegue a la iglesia. Jesús nunca atrajo la gente con promesas falsas, justamente, hizo lo contrario, pidió a sus seguidores calcular los costos:

“No penséis que vine a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Porque vine para poner en disensión al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.  El que halló su vida la perderá, y el que perdió su vida por causa de mí, la hallará.” (Mt 10:34-38).

Preferentemente el NT habla de “metanoeo” = arrepentimiento o acto de fe y obediencia. Vea Juan el Bautista, Jesús, los apóstoles. Salvación = “soteria“ no es tanto antropocéntrico, un hecho del hombre, más bien es obra de Dios: 

“En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.  Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,  nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!  Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.  Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.” (Ef 2:1-8  [comp. 1 Tes. 1:9])

No es la iniciativa y la intervención del hombre, sino de Dios. Siendo aun pecadores, Dios obró. No es mí decisión, mi humillación, mí oración, sino la gracia divina. No dice, que en el cielo habrá gozo por 25 chilenos, que hicieron su decisión por Cristo; o por 100 niños, que respondieron al ser preguntados, si quieren ir al cielo.

“O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?  Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que se me había perdido.  Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente.” (Lc. 15:8-10).

Lamentablemente se cita versículos bíblicos con buena intención, pero mala interpretación.

1.- “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.”  (Jn. 1:12).

Recibir por fe a Cristo, era en contra la corriente de la sociedad y para los religiosos ridículo. Seguir a un carpintero de Nazareth o un autoproclamado Rabbí sin domicilio ni educación, rechazado oficialmente por los líderes espirituales. Solamente unos pescadores analfabetos y pecadores conocidos le siguieron. – Y menos después de ser crucificado uno quería ser contado a sus discípulos.

2.-  “...que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.” (Ro 10:9+10)

No se trata de una simple repetición formal o de un acto solemne de bautismo, cuando un seguidor de Cristo testifica y promete fidelidad al Maestro. Esto involucraba dar la vida por Jesús antes de traicionarlo o negarlo. Los cristianos eran considerado “ateoi”, una peste que había de ser erradicada. Llamar a Jesús “Señor” y negar la veneración al César costaba la vida. – Confesar a Jesús significa, que uno ha sometido toda su vida, su voluntad, sus ambiciones al señorío de Cristo. La meta ahora y siempre es Su voluntad, Su Reino y Su gloria! (significado del Bautismo).

3.- “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”  (Apo. 3:20)

La interpretación contextual no dice que Cristo golpeó la puerta de un individuo para salvarlo, sino el Cristo resucitado se dirige a una iglesia tibia, “estoy por vomitarte de mi boca”. Jesús deseo estar nuevamente presente en la iglesia y tener comunión permanente.  No estoy haciendo un favor a Dios, si por fin abro la puerta de mi corazón. La reacción normal y espiritual debe ser como en el caso del centurión pagano: —“Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano.” (Mt 8:8).

Hacemos bien en toda esta controversia, darnos cuenta, que somos siervos inútiles e incapaces. No podemos salvar a nadie al igual que Ezequiel no pudo resucitar los muertos. Leemos: “La mano del Señor vino sobre mí, y su Espíritu me llevó y me colocó en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Me hizo pasearme entre ellos, y pude observar que había muchísimos huesos en el valle, huesos que estaban completamente secos.  Y me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?» Y yo le contesté: «Señor omnipotente, tú lo sabes.»  (Eze. 37:1-3). Es obra de Dios, y será obra de Dios. Nosotros somos embajadores que llaman a la reconciliación, en nombre de Cristo.  “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!  Esto es: “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios. Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.” (2 Cor. 5:17-21).

Al estar por ahogarse una persona en un rio correntoso y ser rescatado por un “Salvador”, no dirá después “pero yo grite fuerte,  le pasé la mano y le acepté aunque era un campesino sucio”. Afirmar la salvación en mi actuar subjetivo equivale a la Salvación por obras. “!Yo hice mi decisión! “!Yo acepté a Cristo!” Cuando vienen dudas, no me puede afirmar en mis obras o hechos, sino en la Obra de Cristo y en los hechos de la cruz y resurrección.

!Maravillosa gracia, que me buscó, me salvó, me libertó y me santificó!



Manfred A. Bluthardt

lunes, 5 de noviembre de 2012

Charles Finney: El evangelista controversial



Por: William P. Farley

En el otoño de 1821, un estudiante de leyes de veintinueve años de edad comenzó a buscar al Señor. Durante el pasado año un avivamiento se había extendido en su ciudad natal de Adams, Nueva York, y él había rehusado participar. Pero después comenzó a orar. Cuarenta años más tarde, recordó de esta manera su conversión: "El Espíritu Santo descendió sobre mí con tal fuerza que parecía que me traspasaba el cuerpo y el alma. La impresión fue como de una ola de electricidad que me traspasó enteramente. Parecía venir sobre mí en olas de amor, pues no lo pudiera expresar de otra manera. Parecía como el aliento mismo de Dios. Puedo recordar expresamente que parecía abanicarme, como inmensas alas. No tengo palabras para expresar el maravilloso amor que fue derramado en mi corazón". Así comenzó el ministerio de Charles Grandison Finney (1792-1875), uno de los más destacados e influyentes evangelistas en la historia de los Estados Unidos. El ministerio de Finney fue el apogeo del Segundo Gran Despertamiento (alrededor de 1792-1835). Vivió en la época de rápida expansión al Oeste, en que hubo un crecimiento de población sin precedentes. Los norteamericanos habían asimilado la doctrina del "Destino Manifiesto", y con ella el optimismo en los logros y el potencial humanos únicos en la historia. Finney era la personificación espiritual de ese ideal.

    Resumiendo la importancia de Finney, Marcos Noll escribe: "Hay que reconocer que se debiera clasificar a Finney con Andrew Jackson, Abraham Lincoln, y Andrew Carnegie... como uno de los personajes públicos más importantes de la América del siglo diecinueve. Sin duda, entre la raza blanca de los Estados Unidos, sobresale, después de Jonathan Edwards, como una figura crucial en el mundo evangélico". 2

LOS PRIMEROS AÑOS

Poco después de su dramática conversión, Finney comenzó a estudiar bajo su pastor presbiteriano, George Gale. Éste lo animó a asistir al Seminario Princeton. Pero como no sentía gran respeto por la teología ni los teólogos, Finney escribió: "Llana y plenamente les dije que no me sometería a la influencia bajo la que ellos habían estado". En sus memorias, Gale lo recuerda de otra manera: "Finney no asistió al seminario porque no pudo ser aceptado". Por cualquiera razón, Finney no procuró hacerse de una educación teológica formal. Como resultado, su presbiterio lo puso bajo tutela de Gale y otro pastor. En 1823, Finney recibió licencia para predicar, y fue ordenado en 1824. Durante este tiempo la Sociedad Misionera Femenil lo comisionó para que trabajara como evangelista en el laberinto de pueblos y aldeas en el noroeste de Nueva York. Allí Dios le concedió cierta medida de buen éxito.

    En 1825, hubo un drástico cambio en su ministerio. Finney fue invitado a predicar en Utica, Nueva York. Utica quedaba cerca del recién escavado Canal Erie. Era una metrópolis del Oeste, en creciente desarrollo y de mucho movimiento. Durante dos años Finney predicó, con creciente efectividad, en Utica y las ciudades adyacentes de Rome y Syracuse. Los métodos de Finney eran novedosos. No evangelizó como sus predecesores: Jonathan Edwards, George Whitefield, y Asahel Nettleton. 4 Para tener conversiones, a propósito elevó el timbre emocional de las reuniones. Adoptó y popularizó la práctica metodista de llamar a los conversos a pasar al altar o sentarse en la silla del penitente para significar su decisión de seguir a Cristo. Para agotar a los oyentes y llevarlos a hacer una entrega, alargaba sus reuniones. A veces las reuniones duraban cuatro horas y más. Estas formas de manipulación no escaparon a los críticos.

CONFERENCIA EN NEW LEBANON

Finney tuvo considerable éxito, pero debido a sus nuevas medidas, se levantó mucha oposición. Sus principales oponentes fueron dos personajes de buena fama nacional: Lyman Beecher y Asahel Nettleton.En el verano de 1827 se organizó una conferencia en New Lebanon, Nueva York, para tratar las diferencias. Según Iain Murray, la conferencia "no era cosa de estar a favor o en contra, no de la emoción, sino de la adopción de medios, además de la predicación y la oración, para provocar emoción".Nettleton y Beecher estaban de un lado; Finney y sus seguidores del otro. Nettleton y Beecher se habían graduado de Yale. Ellos representaban la tradición teológica de New England de sus antepasados. Finney, sin educación académica, iba en dirección de cambio y de una interpretación personal de las Escrituras. La Conferencia de New Lebanon culminó en un punto muerto. El que no pudieran censurar a Finney fue su victoria. Esto le dio la medida de respetabilidad que le hacía falta. Por primera vez las iglesias en las grandes ciudades de la costa Este abrieron las puertas a su ministerio. Desde el verano de 1827 hasta el otoño de 1829 tuvo campañas en Wilmington, Philadelphia, y Nueva York.

AVIVAMIENTO EN ROCHESTER

Desde el otoño de 1830 hasta el verano de 1831, el ministerio de Finney llegó a su punto culminante en Rochester, Nueva York. El Espíritu de Dios estuvo con él en gran poder. Como Utica, Rochester era un centro comercial de mucho movimiento, cerca del recientemente terminado Canal Erie. Tal era la manifestación del poder de Dios en la obra de Finney que los comerciantes de todo el distrito muchas veces cerraban sus puertas para asistir a las reuniones. En sus giras de iglesia a iglesia, grandes multitudes seguían a Finney. Charles Hambrick-Stowe, un biógrafo de Finney, observa: "Muchos llegarían a decir que fue el más grande avivamiento local en la historia de los Estados Unidos".7 Citando a Beecher, continúa: "El avivamiento a escala nacional despertado por Rochester fue 'la mayor obra de Dios, y el más grande avivamiento religioso que el mundo jamás ha visto en tan corto tiempo'". La campaña en Rochester también unió a los creyentes respecto de dos importantes asuntos sociales: temperancia y la abolición de la esclavitud. Ambos tendrían muy amplias implicaciones.

ESCRITURA Y ENSEÑANZA

En 1832, el fuego del avivamiento comenzó a desvanecerse y Finney asumió un pastorado en Nueva York. En 1835, el recién fundado Oberlin College (Ohio) lo invitó a ser su primer profesor de teología. Finney tenía cuarenta y tres años de edad y estaba agotado. En gran necesidad de descanso y con el sentir de que estaba ocurriendo un cambio en el ambiente espiritual, aceptó. Por el resto de su vida se dedicó a dictar clases en Oberlin y a conducir campañas en varios lugares, como en Nueva York, Boston, e Inglaterra. Hasta entonces, Finney se había dedicado al evangelismo. Como no tenía obras publicadas, sus suposiciones teológicas eran relativamente desconocidas. Todo esto cambió en 1835, cuando Finney publicó sus Lectures on Revivals of Religion . En un resumen del contenido, Nathan Hatch escribe: "Finney lanzó una virulenta crítica de la ortodoxia calvinista, tirando a matar el sistema calvinista. Negó la implícita autoridad del saber, se burló de la impotencia de los cuidadosamente escritos sermones... y condenó el distante y elegante estilo de los ministros educados. Clamó contra la burocracia eclesiástica, particularmente las sutilezas teológicas y la caza de herejías que había llegado a caracterizar el coto presbiteriano... Finney pedía una revolución copernicana para que la vida religiosa se centrara en el público. Despreciaba el estudio teológico formal".El problema consistía en que Finney escribió Revivals of Religion [Avivamiento de religión] cuando todavía era un ministro presbiteriano ordenado. Esto puso al descubierto su oposición a la teología de su propia denominación. Además, sus obras posteriores confirmaron que él creía en la posibilidad de una vida santa y sin pecado para los recién conversos, la negación de la imputación del pecado y la culpa de Adán, la habilidad humana de crear para sí una nueva naturaleza, el rechazo de la Expiación sustitutiva, y el poder de fabricar un avivamiento mediante ciertos métodos. En otras palabras, negó grandes secciones de la Confesión de Westminster que había jurado mantener. Él y Asa Mahan (1799-1889), el presidente de Oberlin College, más adelante compilaron estas ideas en lo que se conoce como "Teología Oberlin". En 1837, sintiendo la presión de sus colegas presbiterianos, renunció a la denominación presbiteriana y se afilió a los congregacionalistas. En 1851, bajo presión, Mahan renunció a la presidencia de Oberlin y la facultad con voto unánime pidió a Finney que asumiera ese cargo. Tenía entonces cincuenta y nueve años de edad. Finney mantuvo la presidencia hasta 1866, cuando renunció debido a su avanzada edad. Pero siguió dedicándose a la evangelización, y a la enseñanza en Oberlin, hasta su muerte en agosto de 1875.

EL MINISTERIO DE FINNEY

El ministerio de Finney fue único. En un tiempo cuando casi todos los pastores leían sus sermones, Finney predicaba sin notas, y generalmente sin prepararse. Se levantaba a hablar según el Espíritu lo inspiraba. Más adelante, se valió de un sencillo bosquejo para sus prédicas. Finney despreciaba la preparación formal. A veces era criticado por su estilo de predicación tajante y sentenciosa. Finney practicó muchas novedades. Como no creía en el pecado original, suponía que el hombre puede arrepentirse y volverse a Dios sin intervención sobrenatural. Por lo tanto, cualquier medida que pudiera provocar una decisión por Cristo era justificada. Caracterizaban su obra los llamados al altar, la práctica de orar públicamente por los inconversos que estaban presentes, y la exigencia a tomar una decisión inmediata de seguir a Cristo. Aunque los metodistas, y algunos bautistas, ya habían estado practicando estos métodos, Finney los popularizó. Siguen en uso hoy. Como señala Murray: "Lo que sucedió allí [en la Nueva York occidental bajo Finney] llegó a marcar un hito en la historia evangélica, y trajo entre los líderes que también profesaban fe en la obra del Espíritu Santo, la primera gran controversia respecto del significado del avivamiento". 10 A su favor se dirá que Finney también motivó las aplicaciones sociales del evangelio. Finney, Mahan, y sus seguidores fueron algunos de los primeros líderes en el movimiento que abogaba por la abolición de la esclavitud. También asumió una firme postura contra la orden masónica.

LA TEOLOGÍA DE FINNEY

Finney fue un muy franco pelagiano. Sus otras creencias teológicas, que ya hemos mencionado, revelan su repugnancia a la preparación teológica. Un historiador resume así la teología de Finney: "El concepto de que un hombre no regenerado es gobernado por una naturaleza caída no tenía sentido... Una decisión de la voluntad, no un cambio de naturaleza, era todo lo que se requería para ser convertido... Si la conversión era el resultado de la decisión del pecador, y si era responsabilidad del predicador inducir esa decisión... entonces cualquier medida que llevara al inconverso hacia el punto de una instantánea y absoluta conversión tenía que ser buena".11

Estas ideas eran contrarias a la ortodoxia de la época, que la mayoría había aceptado desde que el Mayflower arribara en Plymouth Rock en 1620. ¿De dónde sacó Finney estas ideas? Casi todos los historiadores señalan la influencia de Nathaniel William Taylor (1786-1858), profesor de teología en Yale. Los puntos de vista de Finney eran casi idénticos a los que se hallan en la "Teología New Haven" de Taylor, también denominadas la "Nueva Teología".12 "La voz era de Finney" —expresa Murray—, pero "el pensamiento era de Taylor".13 O, como lo expone Nathan Hatch: "Las abstracciones de la teología New Haven de pronto habían cobrado vida en el burdo y animado fanatismo de las Nuevas Medidas [de Finney]". A la larga, la teología New Haven, popularizada por Finney, produjo división. En 1838, los presbiterianos se dividieron en la Antigua Escuela y en la Nueva Escuela. La primera representaba la tradición teológica que descendía de la Reforma hasta los Puritanos. La última expresaba la nueva teología de Taylor y Finney.

FORTALEZAS DE FINNEY

Los muchos puntos fuertes de Finney explican la manera poderosa en que Dios lo usaba. Una de sus fortalezas era su vida de oración. Era un hombre que oraba intensamente y por largas horas, una disciplina que necesitan los pastores. Finney pensaba que podía producir avivamiento mediante ciertos métodos, pero su vida de oración fue el mayor factor contribuyente. A menudo pasaba horas en oración, tanto antes como después de sus reuniones de avivamiento. Su segunda fortaleza era la gran unción del poder del Espíritu Santo que descansaba sobre él. Cuando predicaba, los oyentes solían quedar en completo silencio. Luego llegaban a un profundo, prolongado, y penetrante sentido de pecado, lo cual resultaba en una gran conversión a Cristo, algo que por medios humanos era imposible explicar. La tercera fortaleza de Finney era su ética laboral. Cuando conducía una campaña trabajaba dieciséis horas al día, siete días a la semana. Después de tan intenso esfuerzo, cada verano pasaba varias semanas en Nueva York, en la granja de sus suegros, para recuperar las fuerzas. En cuarto lugar, el celo evangelístico de Finney no tiene precedentes. Amaba a la gente y se entregó desmesuradamente para que fueran salvos.

DEBILIDADES

Finney también tuvo debilidades que limitaron un prolongado servicio a la Iglesia, y en ciertos casos provocaron mucho daño entre los de poco criterio. La primera fue su mentalidad de "llanero solitario": solamente yo y mi Biblia. Para Finney, la teología y la historia de la Iglesia eran territorio que no le interesaba mucho. Debido a esto, muchas veces era imposible enseñarle algo y no se dejaba corregir. (Hemos notado su indisposición de escuchar a sus mayores en la Conferencia de New Lebanon el verano de 1827.)

Por ejemplo, Finney escribió: "Hay mucha ignorancia en las iglesias respecto al tema de los avivamientos... Muy pocos tienen buen conocimiento del tema".14 Pero, desde 1790, se han suscitado grandes avivamientos en Norteamérica e Inglaterra. Probablemente el mayor avivamiento en la historia, el Gran Despertamiento, tuvo lugar bajo Whitefield, Edwards, y Wesley en los años 1740. Ignorando estos recientes sucesos, Finney supuso que él era el primero en comprender de veras el avivamiento.

    "Finney comenzó su propia búsqueda religiosa — anota Nathan Hatch — , al negar la fuerza de la herencia de autoridad religiosa. Confiaba en su propio iluminado razonamiento, aunque no contaba con instrucción teológica".15 Esta postura lo excluyó de la histórica confesión cristiana en muchos de los importantes aspectos doctrinales. Ya hemos mencionado algunos de éstos. Su segunda debilidad, que tiene mucho que ver con la primera, era la elevación de la razón por encima de la revelación. Finney exigía que muchos misterios bíblicos fueran traducidos a fórmulas racionales humanas. Finney luchaba por "ajustar las verdades del cristianismo a un tan armonioso sistema de pensamiento que no se violara los dictámenes de la razón — observa Murray — . Esto, como muchas veces dijo, era (después de la conversión de almas) la gran meta de su vida".16 Finney no podía aceptar misterios, como la congruencia de la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre.

LECCIONES

Podemos aprender muchas lecciones de la vida de Finney. Primero, Dios se complace en usar vasos imperfectos. Dios perfeccionó su poder mediante las debilidades de Finney (2 Corintios 13:4). Esto debiera alentar a cada pastor. A pesar de las imperfecciones de Finney, Dios se complació en hacerlo su instrumento. A pesar de nuestras imperfecciones, Él se valdrá también de nosotros.

Segundo, necesitamos discernimiento. El poder sobrenatural de Dios no significa que aprueba todo lo que el hombre cree o hace. Dios ungió a Sansón aunque durmió con prostitutas filisteas. Dios ungió y amó a Charles Finney aunque rechazó la verdad del pecado original y de la Expiación sustitutiva. Pero también es cierto lo opuesto. Los fracasos de un hombre no impiden que Dios obre por medio de él. Balaam era idólatra, pero Dios habló proféticamente por medio de él. Aprendemos de Finney a no rechazar el poder de Dios manifestado en un hombre sólo porque su vida o su doctrina sean imperfectas.

Tercero, nuestras suposiciones teológicas determinarán nuestra práctica. La teología New Haven de Finney determinó sus métodos evangelísticos. Él enfatizó demasiado el lugar de las decisiones humanas porque rechazó la verdad del pecado original. Su alta estima del hombre gobernó sus prácticas evangelísticas. De la misma manera, nuestras suposiciones teológicas determinan nuestras prácticas.

Cuarto, sea humilde. No sea un "llanero solitario". Lea la historia de la Iglesia y aprenda de ella. Estudie la teología de grandes pensadores del cristianismo, como Agustín, Calvino, Lutero, y Edwards. No se decepcionará, porque...Dios escribe la Historia.

Por: William P. Farley

William P. Farley es pastor de Grace Christian Fellowship en Spokane, Washington. Es autor deFor His Glory [Para su gloria], Pinnacle Press, y Outrageous Mercy [Escandalosa misericordia], Baker. Puede contactarlo llamando al 509-448-3979


1. c.g. Finney, The Autobiography of Charles Finney [La autobiografía de Charles Finney] (Minneapolis: Bethany, 1876. Reprint 1977), 21,22.
2. Mark A. Noll, A History of Christianity in the United States and Canada [Historia del cristianismo en Estados Unidos y Canadá] (Grand Rapids: Eerdmans, 1992), 176.
3. Finney, 47.
4. Para mayor información acerca de sus predecesores, vea William P. Farley, "Asahel Nettleton -- The Forgotten Evangelist" [Asahel Nettleton, el evangelista olvidado], Enrichment (otoño 2005). .
5. Vea William P. Farley, "Asahel Nettleton -- The Forgotten Evangelist", Enrichment (otoño 2005). .
6. Iain Murray, Revival and Revivalism [Avivamiento y evangelismo] (Edinburgh: Banner of Truth, 1994), 243. Énfasis mio
7. Charles E. Hambrick-Stowe, Charles Finney and the Spirit of American Evangelism [Charles Finney y el espíritu del evangelismo norteamericano] (Grand Rapids: Eerdmans, 1996), 110.
8. Ibid., 113.
9. Nathan Hatch, The Democratization of American Christianity [La democratización del cristianismo norteamericano] (New Haven: Yale, 1989), 197.
10. Murray, 227.
11. Murray, 245,246.
12. Vea William P. Farley, "Asahel Nettleton -- The Forgotten Evangelist", Enrichment (otoño 2005) .
13. Murray, 262,263.
14. Murray, 248.
15. Hatch, 199.
16. Murray, 256. Esta es una cita de las memorias de Finney.

viernes, 26 de octubre de 2012

Billy Graham y sus respuestas neo-evangelicales frente a Robert H. Schuller y David Frost

La siguiente, es una transcripción literal de la entrevista de televisión a Billy Graham hecha por Robert Schuller  el 31 de mayo de 1997. El segmento siguiente es una transcripción exacta de un extracto cerca del final de la emisión. Referido por Christian News, el 20 de octubre de 1997, página 15 y republicado por una serie de páginas en inglés, como “Christian Apologetics & Research Ministry” (CARM)  y aun, algunos libros relacionados como: “Billy Graham: His Life and Influence” escrito por David Aikman, página 258, ex corresponsal de la revista Time. Para efecto de citación, no hacemos ningún comentario anexo o paralelo, dejando al final de la cita el video en donde el  lector puede corroborar  las palabras de Graham, como también, sus declaraciones tocantes al islam  que hizo en otra entrevista con David Frost el 18 de Febrero del mismo año (1997), en la que dijo: “…creo que el Islam ha sido mal entendido también, porque Mohammed tenía un gran respeto por Jesús […] Creo que estamos más cerca al Islam de lo que realmente pensamos…"  (Billy Graham, en entrevista con David Frost, Paradine TV, 18 Febrero, 1997).

Extracto transcrito de la entrevista con Robert Schuller:


Robert Schuller:
Dígame, ¿cuál cree usted que es el futuro de cristianismo?


Billy Graham:
Bueno, cristianismo y ser un creyente verdadero – usted sabe, creo que existe el Cuerpo de Cristo. Este viene de todos los grupos cristianos alrededor del mundo, fuera de los grupos cristianos. Creo que cada uno que ama a Cristo, o conoce a Cristo, ya sea que ellos estén conscientes de ello o no, ellos son miembros del Cuerpo de Cristo… creo que Santiago contestó eso, el Apóstol Santiago en el primer concilio en Jerusalén, cuando él dijo que el objetivo de Dios para esta edad es llamar a un pueblo para Su nombre. Y esto es lo que Dios hace hoy, Él llama a gente del mundo para Su nombre, si ellos vienen del mundo Musulmán, o del mundo budista, o del mundo cristiano, o del mundo no creyente, ellos son miembros del Cuerpo de Cristo, porque ellos han sido llamados por Dios. Ellos pueden no saber hasta el nombre de Jesús, pero saben en sus corazones que necesitan algo que ellos no tienen, y ellos dan vuelta a la única luz que tienen, y creo que ellos son salvos, y que ellos van a estar con nosotros en el cielo.


Robert Schuller:  
¿Qué es lo que le oigo decir? ¿Qué es posible para Jesucristo entrar en los corazones, alma y vida de los humanos, aun si ellos han nacido en la oscuridad y nunca han estado expuestos a la Biblia. ¿Es esa una interpretación correcta de lo que usted está diciendo?


Billy Graham:
Sí, lo es, porque creo eso. He encontrado gente en varias partes del mundo en situaciones tribales, que ellos nunca han visto una Biblia o han oído sobre una Biblia, y nunca han oído de Jesús, pero ellos han creído en sus corazones que había Dios, y ellos han tratado de vivir una vida que era completamente aparte de la comunidad circundante en la cual ellos vivían.


Robert Schuller:  
[R. Schuller tropieza con su lengua durante un momento, su cara radiante, luego dice] estoy tan conmovido de oír que usted diga esto. Hay una anchura en la misericordia de Dios.


Billy Graham:
“Si lo hay. Lo hay definitivamente”.

Extracto video de la entrevista con Robert Schuller: 


Extracto video de la entrevista con David Frost: