lunes, 16 de noviembre de 2015

"Cristianos carnales”, ¿un tercer tipo de cristiano?

Por Pr. J.A. Torres Q.
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Bosquejo del análisis  

      I.        Introducción
     II.        Origen de la teoría
    III.        ¿Qué es un cristiano carnal?
    IV.        La contribución de la “Grace Evangelical Society”
     V.        Aprensiones semánticas generales
    VI.        Aprensiones bíblicas generales
   VII.        Aprensiones exegéticas 1 Cor. 3:1-9
  VIII.        Aprensiones hermenéuticas en 1 y 2 de Corintios
    IX.        Conclusión


I.    Introducción

Charles Ryrie escribió: “Si sólo las personas dedicadas fueran salvas, ¿Dónde habría lugar para los cristianos carnales?” (Ryrie en MacArthur 1991:97). No sólo Charles Ryrie mantiene este concepto —y esto debe notarse— no es un liberal, sino uno de los teólogos más conservadores del fundamentalismo cristiano. De la misma manera  Larry Sperry Chafer (1871-1952) escribió: «El apóstol Pablo, guiado por el Espíritu, ha dividido en tres grupos toda la familia humana: (1) “el hombre natural”, no regenerado, es decir, no cambiado espiritualmente; (2) el hombre “carnal” que es “niño en Cristo” y anda como “hombre natural”; (3)” el hombre espiritual”.» (Chafer 1965:5). Aun más, Ryrie no duda responder: “¿Cómo pues, pueden lanzar la acusación de  […] que los teólogos contemporáneos han inventado una nueva categoría de creyentes a las que llaman “cristianos carnales”? es evidente que ésa no es una invención, sino una  enseñanza que encontramos en las Escrituras.” (Ryrie 1998:74). No cabe duda que el concepto de “cristiano carnal”  ha sido una creencia interna dentro del evangelicalismo moderno, aun más, una creencia promovida, defendida y enseñada no solo por los teólogos mencionados, sino también, por toda una generación de líderes y ministros, no obstante, y dejando a un la do la inercia del argumento ad baculum  —característico de los defensores de esta premisa—  ¿existe un conceso teológico  entre los teólogos al respecto? Aun más, ¿enseña realmente el NT la existencia de una clase de “cristianos salvos”,  a quienes éstos teólogos han denominado  “cristianos  carnales”? Para nosotros es otra idea equivocada que el evangelicalismo reciente se ha inventado; aunque no  es  un tema fácil, creemos que no solamente es una idea equivocada, sino que por sobre todo, ha hecho mucho daño  a la vida de la iglesia, tal cual lo expresó  el pastor Bautista R.L Hymers Jr. en un sermón predicado el  28 de julio 2013, lo cual también representa nuestro sentir, de manera que, los argumentos que presentamos aquí, no pretenden ser los únicos, pero  sí, suficientes como para introducirnos en esta arista aun presente en nuestros días: 

            «Estoy convencido de que la idea de dos clases de cristianos carnales (uno y uno espirituales) entró como un resultado directo del “decisionismo”. Los “decisionistas” se acercaron con esta falsa doctrina para explicar todas aquellas personas que “hacen una decisión” pero están viviendo vidas pecaminosas infernalmente. Los “decisionistas” explican esto diciendo que son “cristianos carnales” y tenemos que hacer más “seguimiento” en ellos, y “enseñarles” a convertirse en cristianos espirituales. Todo eso es realmente falsa enseñanza, y se ha hecho [con ella] una gran cantidad de daño a nuestras iglesias.» (Hymers 2013:1).

1.   Origen de la teoría

A Cyrus Ingerson Scofield (1843-1921) se le adjudica la formulación de esta idea, o al menos, uno de los primeros promotores. Más conocido como Scofield, autor y editor general de la “Biblia de Referencia Scofield”  editada en 1909, y distribuida no sólo en los EE.UU., sino traída por los misioneros a Latinoamérica, así la idea scoferiana se ramificó, recibiendo un impulso extra por parte de Bill Bright y el “Campus Crusade for Christ” (Cruzada estudiantil para Cristo”) que proliferaron la idea junto con Charles  Ryrie y Zane Hodge del Seminario de Dallas (Sproul Jr. 2011:1). Escribiendo acerca de esto,  el pastor Reisinger señaló: “El argumento de la historia de la Iglesia no es poco importante, pues es un hecho que hace menos de doscientos años esta enseñanza era desconocida en las iglesias de América del Norte…” (Reisinger 2013:1). Veamos una breve cronología para entender el orden general de los acontecimientos, a lo menos, lo que la historia revela de forma general respecto la evolución de esta creencia. 


Cyrus Ingerson Scofield (1843-1921) fue el primero en patentar la idea de manera formal, lo cual hizo en la página 248, nota 32:1[1] de Números capítulo 32 de la “Biblia Scofield” edición de 1909 editada por la “Oxford University Press”; teoría que también aparece en la nota interpretativa  de 1 Corintios 2:14, en la última edición de esta Biblia, publicada el 2001 ampliada y editada por la editorial Holman, en donde se lee:  

« (2:14) Pablo divide a los hombres en tres clases: (1) psuchikos, que significa de los sentidos, sensual, animal (Stg. 3:15; Jud. 19), natural, e.d. el hombre adánico que no ha sido renovado mediante el nuevo nacimiento (Jn. 3:3,5); (2) pneumatikos, que significa espiritual, e.d. el hombre renovado lleno del Espíritu Santo y que camina en el Espíritu en plena comunión  con Dios (Ef. 5:18-20); y (3) sarkikos, que significa mundano, carnal, e.d. el hombre renovado que anda “conforme la carne” (Rom. 8:4) y sigue siendo un bebé en Cristo (1 Cor. 3:1-4)…»  (Scofield  2001:1042 nota 2:14).

Después de la formulación scoferiana, Lewis Sperry Chafer (1871-1952) publicaría el libro: “El hombre espiritual”, traducido al español por Guillermo Walker en su segunda edición año 1965, y publicado por “Spanish Publications”, que le daría un impulso "académico" a la teoría  de Scofield —en efecto— Chafer fue el primer presidente y fundador del Seminario de Dallas Texas, cuestión que fue clave para el desarrollo de esta teoría.   Literalmente escribió: «El apóstol Pablo, guiado por el Espíritu, ha dividido en tres grupos toda la familia humana: (1) “el hombre natural”, no regenerado, es decir, no cambiado espiritualmente; (2) el hombre “carnal” que es “niño en Cristo” y anda como “hombre natural”; (3)” el hombre espiritual”.» (Chafer 1965:5). Luego de Chafer, vendría el tercer elemento impulsor, nos referimos al “Campus  Crusade for Christ International (CCC)”[2] fundada en 1951 por Bill Bright (1921-2003) a los  29 años, quien en ese momento era estudiante del “Fuller Theological Seminary” (“Seminario Teológico Fuller”). Bajo su organización, Bill Bright  —su fundador—  junto con la CCC,  crearon no sólo “las cuatro leyes espirituales” elaborado en 1956, sino también  en 1966,  el librillo: “Have You Made the Wonderful Discovery of the Spirit-Filled Life?”[3] Donde sugirió  la manera de “dejar de ser” un “cristiano carnal”, a través de una ilustrada enseñanza de la teoría. Un dato no menor  acerca de Bill Bright  escribió John Beardsley: «Lo sorprendente de la debilidad de esta serie de folletos de diez [pasos] es que Bright dijo haber recibido las “verdades” incorporadas en el mismo directamente de Dios.» (Beardsley 2003:1). La experiencia de Bright al parecer, fue “real”, lo “interesante”, es que supuestamente en dicha “revelación”, el concepto teórico scoferiano —nacido un par de años antes de aquella vívida experiencia— es contada como una verdad que el Espíritu Santo le había dado a Bright. El mismo John Beardsley, —en su página Web: “Biblical Discernment Ministries” (“Ministerios Discernimiento Bíblico”)—  presenta dicha experiencia relatada por el mismo Bill Bright en su libro: “Come Help Change the World” (“Vamos ayudar a cambiar el mundo”). De la propia mano de Bill Bright, leemos:

«En cuanto me di la vuelta para ir a dormir, me encontré con que mi mente se llenó de las verdades sobre el Espíritu Santo. Temeroso de que yo podría olvidarlos si no las escribía, me levanté [y tomé] un lápiz y un papel […]  Esa noche Dios me dio las verdades relativas a la persona y la obra del Espíritu Santo, que han sido básicos para el ministerio de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo […] Este material ya se ha incorporado a nuestro curso de estudio de la Biblia,  Diez Pasos básicos hacia la madurez cristiana, que está siendo utilizado por muchas iglesias y varias organizaciones cristianas de todo el mundo. Esta base y el concepto revolucionario […] lleno del Espíritu Santo se ha condensado en un pequeño folleto comparable a la presentación de las Cuatro Leyes Espirituales y se titula: “¿Ha hecho el maravilloso descubrimiento de la vida llena del Espíritu Santo?”  Este folleto [del] Espíritu Santo está siendo utilizado por muchos miles de cristianos de todo el mundo para  ayudar a guiar a los cristianos carnales en una vida abundante y fructífera en el Espíritu, así como para ayudar a los nuevos cristianos a entender su herencia espiritual en Cristo. Al igual que la presentación de las cuatro leyes, esta breve presentación del ministerio del Espíritu Santo es [para] tener resultados revolucionarios.» (Bright en  Beardsley 2003:1).

La cita anterior, no es muy diferente de la que —por ejemplo— vivió  Charles T. Russell, quien también había sido presbiteriano, no obstante no tenemos tiempo aquí para tratar los diferentes ribetes de esta mística experiencia. Notemos entonces, el famoso tratado en donde —según Bright— “La Biblia nos dice que hay tres clases de personas.” (Bright 2008:1).


        Después que Bill Bright elaboró la ilustración “ideal” de esta teoría, en Shanghai, el 30 de mayo de 1927, Watchman Nee, escribiría:

“En 1 Corintios 3:1, el apóstol clasificó a todos los creyentes en dos categorías: espirituales y carnales. Un cristiano espiritual es aquel en cuyo espíritu mora al Espíritu Santo y cuyo ser es gobernando por El. […] Por lo tanto, un cristiano carnal es uno que, habiendo nacido de nuevo y habiendo recibido la vida de Dios, no puede vencer su carne, y por el contrario, ésta lo vence. Ya vimos la condición del hombre caído: su espíritu está amortecido y es gobernado por su alma y su cuerpo. Un cristiano carnal, entonces, es aquel que obedece a su alma y a su cuerpo para pecar y para conducirse.” (Nee 2000:317s).

Quizás alguien podría preguntarse, ¿cómo es que una doctrina nacida en EE.UU  llegó China? La historia nos ayuda en este sentido. Scofield ya había estado en este país con anterioridad, pero también la historia de las misiones revela que diversas ideas cristianas americanas  pasaron a estos países  producto de la influencia de los misioneros[4] .No se debe pasar por alto también, la influencia anglosajona que desde la niñez había recibido Nee Shu-Tsu, su nombre verdadero. Por cierto, —al igual que Scofield— Nee no tuvo formación teológica formal, recibió sus conocimientos mediante el estudio personal de la Biblia y en especial, de la lectura de libros cristianos, especialmente de la literatura inglesa[5]. Después que Nee hizo su “aporte” a esta idea, Andrew Murray en el año 1977 escribió: “The Believer’s Secret Of  The Master’s Indwelling” traducido en castellano en 1988 con el nombre de: “En busca de la vida victoriosa”, en el cual expondría y promovería la idea. En su primer capítulo, “Cristiano carnal”, comentando 1 de Corintios 3:1, Murray escribió: «El apóstol aquí habla de dos etapas en la vida cristiana, de dos tipos de cristianos: “No pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.” Eran creyentes en Cristo, pero en lugar de ser espirituales eran carnales […] Esto nos sugiere la solemne reflexión de que en la iglesia de Cristo hay dos clases de creyentes: (l) aquellos que han vivido muchos años como tales, y sin embargo han permanecido como criaturas; (2) aquellos que son adultos espirituales porque se han rendido al poder y a la dirección del Espíritu Santo, es decir, se han sometido a su dominio.» (Murray 1988:5s).  Finalmente  —y como hemos visto— Charles Ryrie escribió en 1989, “So Great Salvation”, traducido al español en 1998 con el nombre de: “Una Salvación Tan Grande”,  en donde literalmente  diría: ¿Cómo pues, pueden lanzar la acusación de  […] que los teólogos contemporáneos han inventado una nueva categoría de creyentes a las que llaman “cristianos carnales”? Es evidente que ésa no es una invención, sino una  enseñanza que encontramos en las Escrituras.” (Ryrie 1998:74). Como hemos leído en estos datos, tenemos un cuadro más o menos objetivo e histórico de esta teoría. Antes de entrar en la refutación de esta inferencia, debemos entender qué es un “cristiano carnal” en el lenguaje de sus proponentes. Si hemos de refutar la idea bíblicamente, lo primero es saber en qué sentido estos teólogos usan el concepto y cuáles son las característica puntuales,  tanto morales, como espirituales que constituyen  al  “cristiano carnal”.

2.   ¿Qué es un cristiano carnal?

El siguiente cuadro, es un resumen que estos mismos teólogos han establecido respecto quien es un “cristiano carnal”, de tipo ontológica. Debe notarse que en la doctrina mencionada,  el “cristiano carnal”, según sus promotores,  es salvo (Chafer 1965:5 cf. Nee  2000:317s; Murray 1988:5s;  Ryrie 1998:74). Notemos entonces, a lo menos, once características que estos teólogos de forma consensual le han otorgado al “cristiano carnal”.

1.     “…anda “conforme la carne…”
(Scofield  2001:1042)
2.     “…sigue siendo un bebé en Cristo.”
3.     “…el hombre “carnal” que  es “niño en Cristo…”
(Chafer 1965:5)
4.     “…anda como “hombre natural…”
5.     “…andan conforme al uso de este siglo…”
6.     “…se rinde a la envidia y a las contiendas…”
7.     «Los propósitos y afectos del hombre carnal están centrados en la misma esfera no espiritual del “hombre natural.”»
8.     “…no puede vencer su carne y por el contrario, ésta lo vence …”
(Nee  2000:317s)

9.     “…obedece a su alma y a su cuerpo para pecar y para conducirse”.
(Nee  2000:317s)

10.   “…han vivido muchos años como tales”
(Murray 1988:5s)

11.   “…las tendencias y disposiciones morales que identifican a los corintios después de su conversión”
(Lightfoot en Ryrie 1998:74)

     Antes de explayarnos en la exégesis puntual del texto en donde —según esta escuela—  Pablo enseña la categoría de los “cristianos carnales”, veamos algunos breves pensamientos generales, que no dejan de ser pertinentes, en respuesta a las características que estos teólogos han adjudicado a este híbrida categoría.

3.   La contribución de la “Grace Evangelical Society”

¿Puede ser Cristo nuestro Salvador, sin ser Señor? En el día de hoy tenemos un centenar de personas que han "aceptado a Cristo" como su Salvador, pero viven como césares, esto es: “A Dios confiesan conocer…”, añade Pablo: “…pero con los hechos lo niegan.” (Tit. 1:16) RV60. En otras palabras, dicen haber confesado a Cristo, pero son abominables  (Tit. 1:16). Dicen haber confesado a Cristo, pero son rebeldes (Tit. 1:16). Dicen haber aceptado a Cristo, pero son  “…inútiles para cualquier obra buena.” (Tit. 1:16c) LBLA. Dicen haber conocido a Dios, pero enseñan una doctrina falsa (1 Tim. 1:3). Dicen haber recibido a Cristo en el corazón, pero se han desviado de la verdad (1 Tim. 1:6). Dicen haber hecho profesión de fe, pero blasfeman a diestra y a siniestra (1 Tim. 1:20). Confiesan ser salvos, pero son envidiosos, están envanecidos y no comprenden la verdad (1 Tim. 6:4-5). Muchas otras características podemos nombrar de estas personas,  a quienes  Pablo condena, ordenando a la iglesia, apartarse de ellas (1 Tim. 6:5).  En este caso, la “confesión” que se menciona, es tan real como una confesión verdadera, pero los hechos demuestran  que es una confesión sin conversión. Falsa profesión. En la práctica pastoral, todo pastor honesto,  ha podido constatar la presencia de esta clase de personas, hombres que han hecho una profesión por Cristo, pero que niegan comprometerse. Personas que han hecho una profesión de fe, pero que no tienen interés en las cosas de Dios. Personas que han aceptado a Jesús, que han levantado la mano y repetido una oración, pero que el sábado por la noche no se distinguen de los incrédulos en la pista de baile. ¿Cómo es que dichas personas han recibido a Cristo como su Salvador, pero el señorío de Cristo está totalmente ausente en sus vidas? La respuesta que habitualmente escuchamos, —es que justamente—  se trata de “cristianos carnales”, salvos, pero, que no han dejado que Cristo tome el control de  sus vidas (Chafer 1965:11s).  Quizás otros han constatado que esto se trata de una muy mala comprensión de lo que la Biblia enseña respecto el evangelio, lo cual es el meollo del asunto, no obstante, como elemento contribuyente  a la idea del “cristiano carnal”, surgió la teología de la “Free Grace.”  ¿Puede ser Cristo nuestro Salvador, sin ser Señor? ¡Sí! —dicen— ¡Porque cuando el carcelero preguntó a Pablo, ¿qué debo hacer para ser salvo? Pablo contestó: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…” (Hec. 16:31a) RV60! Esta es la típica respuesta del teólogo de la “Grace Evangelical Society” (“Sociedad Evangélica de Libre Gracia”), por cierto, del arminiano común también. Lamentablemente por la influencia indirecta de Lewis Sperry Chafer[6] y quizás directa de Charles Ryrie[7], y en especial Zane Hodge —profesor del Seminario Dallas —  la teología de la “Gracia sin el Señorío de Cristo” ,  trajo como resultado el resquicio académico eisegético de que la única condición de la salvación estaba condicionada sólo, por “creer” y que el arrepentimiento o la aceptación del señorío de Jesús, no era —según estos mismos— primordial y necesaria  para la salvación cristiana, cuestión que generó el término: “Free Grace” (“Gracia Libre”), el eslogan informal de la asociación, daría paso a: “Grace Evangelical Society (GES)”[8] (“Sociedad Evangélica de Gracia”) fundado en 1986 por Zane Hodges junto con Robert Wilkins (Giley 2011b:1). Note usted el primero punto del credo de la GES, que es pertinente aquí.

«Salvación. La única condición para recibir la vida eterna es la fe en el Señor Jesucristo, que murió una muerte sustitutiva en la cruz por el pecado del hombre y se levantó corporalmente de entre los muertos (Juan 3:16-18; 6:47, Hechos 16:31) .La fe es la convicción de que algo es cierto. Creer en Jesús (“el que cree en mí, tiene vida eterna”) es estar convencidos de que Él garantiza la vida eterna a todos los que simplemente creen en él… (Juan 4:14; 5:24; 6:47, 11: 26, 1 Tim 1:16). Ningún acto de obediencia, anterior o posterior a la fe en el Señor Jesús Cristo, como el compromiso de obedecer, dolor por el pecado, volverse del propio pecado, el bautismo o la sumisión al señorío de Cristo, se puede añadir a, o considerada como parte de la fe como una condición para recibir la vida eterna (Romanos 4:05, Gálatas 2:16; Tito 3:5). Esta transacción […]  entre Dios y el pecador es simplemente el dar y recibir un regalo gratis (Ef 2:8-9; Juan 4:10; Apocalipsis 22:17).» (GES 2012:1).

De esta manera  el decisionismo  —con sus “conversiones” masivas—  recibió directamente el espaldarazo de teólogos como Zane Hodges e indirectamente también, de Charles Ryrie  —incluso también— John Walvoord (MacArthur  2013:1). Y en especial, de la GES, el fruto institucional  de los teólogos antes mencionados (Hodges, y Wilkins). El Seminario  Dallas contribuyó en gran medida a que esta organización tomara fuerza. John MacArthur, quien ha sido uno de los oponentes más destacados en contra de este movimiento moderno, escribió.

«Casi todos los principales defensores del Evangelio del no-señorío estaban asociados con el Seminario Teológico de Dallas. De hecho, el Dr. James M. Boice, que escribió vehementemente en defensa de la “salvación por Señorío” mucho antes de entrar en la disputa, se refirió a su punto de vista como “la doctrina de Dallas.” La historia de esta doctrina en el Seminario de Dallas se puede encontrar en el fundador Lewis Sperry Chafer. La doctrina aparentemente surgió de los torpes intentos de Chafer de desarrollar una soteriología dispensacionalista única. Chafer (junto con otros de los primeros dispensacionalistas, incluyendo a C. I. Scofield) estaba tan afanado por eliminar todo vestigio de la ley de la dispensación de la gracia que adoptó una especie de antinomismo. De esa semilla brotó el Evangelio sin señorío. Al parecer, dicha doctrina ya no domina [el] Seminario de Dallas de la manera que lo hizo una vez, pero la controversia sobre el tema no ha desaparecido. Se ha visto en el último año la publicación de algunos libros nuevos que quieren hacer resurgir ese punto de vista, tratando de restablecer el debate una vez más. Al menos una organización, la Sociedad Evangélica de la Gracia, fue fundada en medio de la controversia hace quince años; y publica periódicamente una revista y un boletín dedicado a la defensa de la teología del no-señorío. La pregunta, evidentemente, sigue siendo incierta para muchos.» (2013:1).

De esta manera  la “teología de la libre Gracia”, con su sobre énfasis en el “creer” —y por cierto— el uso exclusivo del evangelio de Juan como único libro novotestamentario rector  para la evangelización, vino a ser la “teología” cobijante para los llamados “cristianos carnales”, quienes debido a que “creyeron un día”, aun sin un cambio de vida evidente, se les debe considerar salvos de todas maneras, predicamento que forma parte de la segunda conclusión de GES[9]. No hay dudas que los defensores de la “Grace Evangelical Society” (“Sociedad Evangélica de Gracia”), tenían una buena motivación, proteger la “Gracia de Dios” en la salvación, sin embargo, cayeron en el bando opuesto y estimularon indirectamente  —no sólo— las profesiones espurias,  sino que también, ofrecieron una respuesta formal para dicha posición. John MacArthur, quien ha sido uno de los apologistas más certeros tocante a esta desviación, escribió: «Este deseo de acomodar a los llamados cristianos carnales  ha llevado a algunos maestros contemporáneos  a definir los términos de la salvación que prácticamente  toda profesión de fe se considera auténtica. Cualquiera que diga que ha “aceptado a Cristo” es recibido como cristiano con entusiasmo, aun cuando su supuesta fe dé más tarde a una norma persistente de desobediencia, pecados groseros o incredulidad hostil.» (MacArthur 1991:97).  Esta fue una de las razones del por qué en el año 1988, salió a la luz, “The Gospel According to Jesus” (“El Evangelio Según Jesucristo”) del mismo  MacArthur  (entre otros)[10] editado al español el año 1991, obra que vino a refutar ésta, y otras ideas facilistas del evangelio. Por otro lado y como todo movimiento explosivo, la “Grace Evangelical Society” (“Sociedad Evangélica de Gracia”) sufrió un quiebre. Este quiebre  —y en concreto división— trajo como consecuencia el nacimiento de la “Free Grace Alliance” (“Alianza de la Libre Gracia”) fundado en 2004, y cuyos miembros han conservado la línea original del movimiento inicial.  Por su parte, Robert Wilkins y Zane Hodge, siguieron con una línea diferente, catalogados por sus oponentes como los del “Evangelio Sin Cruz”, nombre —que según Gilley— se adjudicaron por la famosa ilustración que Zane Hodge ilustró en un artículo[11] para la revista de la “Sociedad Evangélica de Gracia” en el año  2000, titulado: “Como guiar a las personas a Cristo.” (2011b:1). Sin duda hay muchos aspectos cuestionables[12] de las ideas originales de Hodge que se han desarrollado a través de la  “Grace Evangelical Society” (“Sociedad Evangélica de Gracia”) que es en este tiempo un movimiento vigente, sin embargo, han sido refutadas por teólogos serios como MacArthur[13] y otros[14].

4.   Aprensiones semánticas  generales

Charles Ryrie —citando a J.B. Lightfoot—  respecto la frase paulina,  “…aun soy carnales.” (1 Cor. 3:3) escribió: “[esta frase]…está expresando las tendencias y disposiciones morales que identifican a los corintios después de su conversión.” (Lightfoot en Ryrie 1998:74). Ryrie, en el mismo libro, —“So Great Salvation” (1989) —“Una Salvación tan Grande” (1998)—  citó  al teólogo Herman Bavinck, quien formuló: “…los corintios ya habían sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios 1 Cor 6:11, pero aun así, eran carnales 1 Cor 3:1-3.”  (Bavinck en Ryrie 1998:74). Una de las aprensiones —y en el nivel semántico— más grande que vemos en estas afirmaciones, es que al parecer sus defensores no se toman con seriedad lo que las palabras por si solas  enuncian. Por cierto, se habla de creyentes verdaderos, “caminando” y/o “andando” en la carne (Scofield 2001:1042, cf.  Chafer 1965:5), conforme a este siglo (1965:6), quienes son vencidos por la carne (Nee 2000:317s), o que su alma y cuerpo son los rectores de su conducta (2000:317). Ahora bien, si observamos con detenimiento la frase de Lightfoot[15] —que cita  Ryrie— podremos observar la inconsistencia del argumento. ¿Cuál es el significado conductual-espiritual de una tendencia y, una disposición? El diccionario Grijalbo dice. Tendencia: «[es la]…inclinación o propensión hacia algo. Fuerza psíquica que empuja constantemente y habitualmente hacia determinadas pautas de conducta.» (Grijalbo 1996:1791). Disposición: «Conjunto de inclinaciones, tendencias, actitudes, capacidades relativamente constante en cada individuo.» (1996:341) Obsérvese como se explican estos términos desde un diccionario de la conducta humana. Tendencia: «Disposición, hereditaria o adquirida, para una determinada actividad o forma de comportamiento.» (Galimberti 2002:1051s). Disposición: «Cualidad que prevalece en una personalidad determinada. Se le da también el nombre de pasión dominante, sentimiento determinante.» (Dorsch & Friedrich et al. 1991:223). Es evidente que las declaraciones de estos teólogos, minimizan la potencialidad y la magnitud que en el campo espiritual conllevan las palabras “tendencia” y “disposición”, lo cual es muy distinto a una caída “parcial” en el pecado (cf. 1 Jn. 1:6,8; 2:4,6; 3:8,9), situación a la cual todo creyente genuino está expuesto (cf. 1 Jn. 1:8-9; 2:1). Aun cuando un creyente está luchando —por ejemplo— con tentación moral (codicia por lo prohibido), no se trata de un ¡no puedo![16] y esto, porque precisamente la “tendencia” y la “disposición” del regenerado a pecar, ha sido radicalmente cambiada (cf. 2 Cor. 5:14; Fil. 1:6; Col. 3:2-5; Rom. 8:6; Tit. 2:11-12; 1 Jn. 3:3,9). Por esto no nos parece extraño ver opiniones detractoras a estas ideas, como las que Ernest C. Reisinger ha expresado, quien escribió: “El no reconocer las enseñanzas de la biblia sobre la fe falsa ha conducido a otros errores […] El disparate a menudo se combina como llamar a aquellos que no ofrecen evidencia bíblica de la fe salvadora cristianos carnales […] La solución de este dilema no es una especie de segunda experiencia o segunda obra de gracia. De esta forma hay una constante apelación al cristiano carnal, quien en realidad es un creyente espurio, a rendirse finalmente al Señorío de Cristo y a ser lleno (y hasta bautizado) del Espíritu.” (Reisinger 1995:169).

5.   Aprensiones Bíblicas generales

Logramos constatar a lo menos, once características que estos teólogos de forma consensual, describen acerca de la ontología del “cristiano carnal”. También hemos mencionado algunos escrúpulos semánticos, sin embargo, las aprensiones más fuertes que observamos, es que en el lenguaje Escritural, frases como: “…anda conforme la carne.” (Scofield 2001:1042); “…anda conforme a este siglo…” (Chafer 1965:5); “…rendirse a la envidia y a las contiendas.” (1965:5); y “…vivir muchos años así…” (Murray 1988:5s), desde una perspectiva bíblica sólo pueden ser las características de los incrédulos.  Un “cristiano” que no puede con el pecado, simplemente no es cristiano.  Los verdaderos creyentes —aunque pecan—  no están bajo una condición de imposibilidad moral (cf. Tit. 3:3; 1 Cor. 6:11; Efe. 2:1; Col. 1:21; 3:7; 1 Ped. 4:3). Pablo escribió uno de los por qué de esto último: “Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado…” (Col. 1:13) RV60. Nótese bien, Pablo dice: “Porque Él nos→ ρρύσατο (errúsato) aor. pas-med., de ῥύομαι (jrúomai),  rescatar de, preservar y así  librar (Vine 2007:497). Lo que señala un acto que se hizo en el pasado (aoristo) con resultados constantes al presente. Por ello Pablo describe la liberación cristiana como una liberación holística (pasado-presente-futuro), esto, no sólo sobre las circunstancias adversas de la vida cristiana, sino también, sobre los alcances espirituales: “…el cual nos libró[17],  y nos libra[18],  y en quien esperamos que aún nos librará[19],  de tan gran muerte[20]…” (2 Cor. 1:10) RV60. En otras palabras,  cuando Dios nos salva, al mismo tiempo nos libera, porque justamente es una obra de Dios (cf. Col. 2:10,15). Pero, y, según Col. 1:13 ¿de qué libró Dios a sus hijos? Respuesta ἐκ τῆς ἐξουσίας τοῦ σκότους (éx tés exusías tú skótús), lit.: “…de la autoridad de la oscuridad.” (Vidal 2011:701). Del poder →ἐξουσίας[21] (exusías) de las tinieblas, esto es, de la autoridad opresiva y supeditaria que el maligno ejerce sobre los incrédulos (cf. Mt. 10:1; Rom. 13:1; Efe. 2:2), la esfera de la cual Dios liberó a los suyos, régimen espiritual que Pablo denomina,  σκότους[22] (skótús), las “tinieblas”,RV60 término que señala la atmósfera espiritual en el que Satanás se mueve, y ejerce su poder sobre quienes  —en el lenguaje novotestamentario—  son esclavos de él (cf. Jn. 8:30-36; Efe. 2:1-3; 1 Jn. 2:9-11; 3:8; Jud. 1:13). Los creyentes verdaderos no viven bajo estas condiciones, porque  justamente fueron liberados por Dios para vivir (caminar)  una vida diferente (Rom. 6:1-11; Tit. 3:3; 1 Cor. 6:11; Col. 1:21;3:7; 1 Ped. 4:3), una nueva vida  —no sin pecado (1 Jn. 1:8-9)— pero sí, una vida que crece en santidad y madurez espiritual (cf. Fil. 1:6; 1 Jn. 2:6; 1 Tes. 4:1; Efe. 4:17-32; 5-6 etc.). Observe con atención la siguiente tabla comparativa,  y nótese bien lo que la Biblia dice respecto las  características que estos teólogos han otorgado a los “cristianos carnales”, a través de sus conclusiones, palabras y conceptos que, según una mirada exegética y objetiva, revelan simplemente que calificativos así, describen a hombres irregenerados (Tit. 3:3; 1 Cor. 6:9-11 etc.).

“El cristiano carnal”
Según estos teólogos
Palabra para analizar
Refutación



1.     “…anda conforme  la carne.”
“Caminar, camino”
Gén. 5:22,24; 6:9,12; 18:19; Mt. 7:14; 22:16; Jn. 14:6; Hec. 16:17; 18:25; 19:9,23; 22:4, 14,22; Rom. 3:16,17; Heb. 3:10; 10:20; 12:12-13; 2 Ped. 2:15; 2:21.
2.     “…sigue siendo un niño en Cristo.”
“Madurez, crecimiento, perfección”
(1) 1 Cor. 2:6; 14:20; Heb. 5:14. (2) 1 Cor. 3:6,7; Efe. 4:16; Col. 2:19. (3) 2 Cor. 7:1; Efe. 4:12,13;Fil.1:6;3:12;2 Tim. 3:17;Stg. 1:4
3.     “…el hombre “carnal” que  es “niño en Cristo”
“Niño”
2 Tim. 3:15; Rom. 2:20; 1 Cor. 13:11; 14:20; Gál. 4:3; Efe. 4:14; Heb. 5:13; 1 Ped. 5:2.
4.     “…anda como “hombre natural”
“Andar”
Jn. 6:66; 8:12; 11:9; Hec. 21:24; Rom. 6:4; 8:1,4; 2 Cor. 10:3; Gál. 5:25; Efe. 2:2;4:17;5:8; Col. 1:10;2:6;3:7,11; 1 Ped. 4:3; 2 Ped. 2:10; 3:3,11; 1 Jn. 1:6,7; 2:6,11; 2 Jn. 4,6; 3 Jn. 3,4; Jud. 16,18.
5.     “…andan conforme al uso de este siglo…”
“Siglo, Mundo”
(1) Mr. 4:19; Lc. 16:8; Rom. 12:2; 2 Cor. 4:4; Gál. 1:4; Efe. 6:12. (2) Mt. 5:14;Mr. 8:36;Lc. 12:30;Jn.8:12;12:31;14:17,30;16:11;17:14,16;Rom. 1:8; 1 Cor. 11:32;2 Cor. 1:12;7:11; Gál. 4:3;Efe. 2:2,20; Stg. 1:27; 4:4; 2 Ped. 1:4; 1 Jn. 2:2,15-17; 3:1,13; 4:5; 5:4, 5,19.
6.     “…se rinde a la envidia y a las contiendas…”
“Frutos”
Mr. 7:15-23; Gál. 5:19-21; Jud. 4-16; Gál. 5:19-21; Efe. 2:1-30; Col. 3:5-9; Rom. 1:29-31; Mr. 7:15-23.
7.     «Los propósitos y afectos del hombre carnal están centrados en la misma esfera no espiritual del “hombre natural.”»
“Afectos”
(placeres, afanes, riquezas)
Lc. 8:14; 1 Tim. 5:6; Mr. 4:19; Lc. 21:34; Gál. 5:19-21.
8.     “…no puede vencer su carne y por el contrario, ésta lo vence …”
“Vencer”
Jn. 16:33; Rom. 12:21; 2 Ped. 2:18-19,20; 1 Jn. 2:13,14; 4:4; 5:4; 5:5; Apo. 2:7, 11,17; 2:26; 3:5, 12,21.
9.     “…obedece a su alma y a su cuerpo para pecar y para conducirse”.
“Conducta”
1 Tim. 4:12; 2 Tim. 3:10; Gál. 1:13; Heb. 13:7; Stg. 3:13; 1 Ped. 3:1,2; 3:16; 2 Ped. 2:7.
10.   “…han vivido muchos años como tales”
“Vida”
Mt. 7:14;10:39; 16:25;Mr. 8:35;Jn. 5:24;12:25;Rom. 6:4; 2 Cor. 2:16; Efe. 2:1; 4:18.
11.   “…las tendencias y disposiciones morales que identifican a los corintios después de su conversión”
“Frutos”
Mr. 7:15-23; Gál. 5:19-21; Jud. 4-16; Gál. 5:19-21; Efe. 2:1-30; Col. 3:5-9; Rom. 1:29-31; Mr. 7:15-23.

6.   Aprensiones exegéticas desde  1 Cor. 3:1-9 

El punto esencial de toda esta cuestión es preguntar, ¿enseña realmente 1 de Corintios capítulo 3, la existencia ontológica de una clase particular de cristianos llamados “cristianos carnales”? Algunos pensamientos generales. Lo primero que debemos decir, es que efectivamente Pablo está escribiendo a hermanos (cf. 1Cor. 1:2,10;2:1;3:1;4:6;11:2;12:1;15:1), pero, ¿todos los asistentes eran creyentes? Toda iglesia histórica a tenido la presencia de verdaderos cristianos  y cizaña entre medio, corintios no fue la excepción (cf. Mt. 7:15-16; 1 Cor. 5:1-5,13; 16:22; 2 Cor. 11:13; 13:5; Gál. 2:4; Jud. 4). Segundo, ¿Pablo estaba dividiendo a la humanidad como estos teólogos dicen, o sólo usó de un vocabulario enérgico para amonestar a los corintios? Es lo que creemos y lo veremos en esta parte. Entrando en materia, la sintaxis gramatical de esta sección (1 Cor. 3:1-4) contiene afirmaciones personales, datos históricos, antecedentes morales y en los últimos versículos, aclaraciones normativas, como también, razones reconvencionales, no así, ontológicas-doctrinales. 


Κἀγώ,     ἀδελφοί,     οὐκ         ἠδυνήθην         λαλῆσαι        ὑμῖν          ὡς
 Y yo,    hermanos,      no           pude               hablar      a vosotros   como

πνευματικοῖς        ἀλλ᾽ ὡς            σαρκίνοις,       ὡς      νηπίοις      ἐν        Χριστῷ.
 a espirituales,     sino como         a carnales,   como    a niño        en        Cristo.

γάλα    ὑμᾶς     ἐπότισα,      καὶ  οὐ           βρῶμα·               οὔπω                γὰρ      ἐδύνασθε.
 Leche   os     di a beber       y    no    alimento sólido,   todavía no        Porque   Podáis.

 ἀλλ᾽        οὐδὲ          ἔτι          νῦν        δύνασθε,
Pero     tampoco      aún       ahora     podéis.

ἔτι            γὰρ      σαρκικοί        ἐστε·            ὅπου            γὰρ        ἐν           ὑμῖν
Aun       porque    carnales       sois.       ¿cuándo      porque   entre    vosotros

      ζῆλος           καὶ         ἔρις             καὶ      διχοστασίαι,    οὐχὶ      σαρκικοί   ἐστε,
(Hay) envidia     y     contienda          y        disensiones,     no        carnales   soy

 καὶ    κατὰ       ἄνθρωπον     περιπατεῖτε;
  Y      según       hombre         camináis?

Ὅταν           γὰρ       λέγῃ     τις,        Ἐγὼ μέν       εἰμι      Παύλου,
 Cuando   porque     diga   alguno,        yo   -        soy      de Pablo,

ἕτερος        δέ,              Ἐγὼ             Ἀπολλώ,    οὐχὶ    σαρκικοί   ἐστε;
Otro    sin embargo     yo de            Apolos,     ¿no     carnales   sois?

Τς     ον     στιν      Παλος,  τς       δ πολλς,        λλ δικονοι
¿Quién pues es           Pablo,   quién      -Apolos             sino-   servidores

δι᾽              ν πιστεσατε,                 κα     κστ           ς               κριος δωκεν;
A través de los cuales creísteis,           y      a cada     uno  como    el     Señor dio?

γὼ    φτευσα,   πολλς   πτισεν,      λλ᾽          θες     ηξανεν.
  Yo      planté,           Apolos       regó           pero         Dios      hizo crecer

στε  οτε    φυτεων       στν   τι,     οτε      ποτζων,   λλ       αξνων             θες.
  Así     ni    el   que planta     es      algo     ni    el   que riega, sino   el  que hace crecer    Dios.

   φυτεων        δὲ                       κα         ποτζων          ν         εσιν·   καστος
El   que planta  sin embargo          y      el   que riega       uno        son.   Cada uno

        δὲ             τν    διον       μισθν        λψεται       κατ    τν     διον     κπον.
Sin embargo  la    propia   recompensa   recibirá        según    el     propio   trabajo.

Θεο      γρ      σμεν          συνεργο·             θεο     γεργιον,    θεο     οκοδομ      στε.
De Dios porque somos   colaboradores      de Dios      campo,   de Dios     edificio       sois.

(Vidal  2011:588)

Vs 1. “De manera que yo…”

No debemos olvidar que el propósito de toda exégesis es comprender el texto, su significado verdadero, su intención original (Beyer 2011:9). Esto es, ¿qué dice? y, ¿por qué lo dice así? Aun más, la pregunta semiótica-exegética, ¿cómo dijo lo  que dijo? Por ello es importante entender la intención de Pablo. Antes de ir a nuestro pasaje nótese con atención lo siguiente, la comparación sinóptica de  Καὶ ἐγώTR (Kaí egó) y/o Κγ (kagó)TC este importante giro[23] novotestamentario que fueron las primeras dos palabras que Pablo emitió, su sentido semiótico es relevante aquí. 

1 Cor. 2:1 Κἀγώ (kagó [“y yo”]) → hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. RV60

Es una “alusión personal” de Pablo. A la vez,  una declaración que desnuda un sentimiento personal de cómo es que él se sintió cuando llegó a ellos con la Palabra. 

1 Cor. 2:3 Καὶ ἐγώTR (Versión 1611) (Kaí egó [“y yo”]) → estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor… R60
Es una “confesión personal”; Pablo abre su corazón para contarles que cuando estuvo con ellos, realmente estaba con mucho temor y debilidad.

1 Cor. 7:8 Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como Κἀγώ (kagó [“y yo”]) RV60

Pablo hablando de las relaciones conyugales aconsejó a los corintios desde una “perspectiva personal”  que  la soltería y la viudez continua, también son una opción válida.

1 Cor. 10:33 Κἀγώ (kagó [“y yo”]) → en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.R60

Pablo les cuenta a los corintios, sus “motivaciones personales”, y lo que a él lo mueve cuando trabaja en la obra de Dios.
1 Cor. 16:10 Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como Καὶ ἐγώTR (Versión 1611) RV60
Pablo, dirigiéndose a los corintios les dice  que traten bien a Timoteo, y a través de una “comparación personal”, los insta a recibirlo bien.

Como vemos aquí,  Καὶ ἐγώ (Kaí egó) “y yo”, es no sólo una partícula auto referente, sino que especialmente en Pablo, una característica peculiar de su manera de pensar. Un formalismo propio, no así  y necesariamente un protocolo formal paulino, que sugiere el asiento formal de un dogma  —en este caso— una doctrina ontológica fundamental de un tercer hombre espiritual.  En efecto,  en esta misma epístola Pablo hace un distinción entre “y yo” y, “dijo el Señor”, cuestión que establece claramente la intencionalidad que usa cuando quiere establecer doctrina, de parénesis personales, como cuando dice, “…esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.” (1 Cor. 7:6) RV60. Y en este sentido un ejemplo claro  de un vuelco de autoridad en Pablo es: Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo→ [οὐκ ἐγώ (úk egó)], sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido…” (1 Cor. 7:10)  RV60. 

Ahora bien, las primeras tres palabras que usa Pablo aquí en 1 de Corintios 3:1 son Κἀγώ,     ἀδελφοί  (kagó ádelfoí) “y yo, hermanos”.  En consecuencia, ¿está Pablo haciendo una declaración doctrinal ontológica en 1 Cor. 3? La intención de Pablo no señala la formalidad del caso. En otras palabras, la instrucción de este especial  pasaje no es de carácter ontológico doctrinal, sino,  reconvencional.  Su objetivo original aquí no es asentar una premisa antropológica, sino remover las conciencias de los corintios. ¿Por qué lo dice así? El contexto revela que el uso de calificativos duros[24], tuvo como objetivo hacerlos conscientes de sus censurables actitudes,  de ahí el uso de “cómo” σαρκνοις (sarkínois) “carnales” (vs. 1), esto es, “hechos de carne”, (simples animales), término que Pablo usa en su exposición auto fatalista  y  “didáctica” en Romanos 7:14: “Yo soy carnal (sarkinos) vendido al pecado.” (Robertson  2003:429). Ahora bien, no es malo ser σαρκνοις (sarkínois [vs. 1]) —en cierta manera lo somos— lo irreconciliable en un creyente es vivir, conforme a la carne (cf. Rom. 8:12s). Por ello Pablo dice rotundamente: “Mas [en cambio]  vosotros no vivís según la carne,  sino según el Espíritu…”.  Cuestión que es dogmáticamente catalizante: “…si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.  Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,  no es de él.” (Rom. 8:9) RV60. Sin duda, no es un pecado ser niño en Cristo —dice Robertson—  añade muy bien, “…a no ser que ello se prolongue.” (Robertson  2003:429).

Ahora, el segundo vocablo que usó Pablo fue más duro que el anterior σαρκικο (sarkikoí [vs. 3]) “controlados por la carne”, “…ajustado a la carne.” (Robertson  2003:429), esto es, y sin intención de suavizar sus sentimientos y palabras, Pablo les dijo a los corintios concretamente que eran naturales, no creyentes (Kistemaker 1998:98). ¿Por qué lo dijo así entonces? Pablo en 1 Corintios 4:14 nos da luz al respecto: “No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.” (1 Cor. 4:14 [cf. 2 Cor. 2:1-3) RV60. Si bien es cierto caemos en el pecado por comisión como por omisión, (¡pecamos siempre!) esto no significa ni proporciona base teórica bíblica para establecer una estandarización de un nuevo tipo de cristiano, “el cristiano carnal”. No, no existe un estado ontológico intermedio que el NT revele indiscutiblemente. MacArthur concluye bien: “Es esencial entender que la carnalidad no es una estado absoluto en el existe el creyente (Ro. 8:4-14), sino una forma de comportamiento que escoge en un momento en el tiempo. Para decirlo de otra manera, un cristiano no es carnal en el sentido de ser [ontológico], sino en el sentido de comportamiento.” (MacArthur 2003:95). Por lo tanto, la idea scoferiana sólo puede ser categorizada como una inferencia, una tradición teológica puntual, pero no como una enseñanza paulina, no están los argumentos en este capítulo para ello. Ahora bien, antes de hacer un barrido por ambas epístolas y corroborar lo que hemos dicho tocante la perspectiva de Pablo, su manera de expresarse y la clara distinción que él tiene de quienes son verdaderos hijos de Dios, (cuestión que suma en contra de esta creencia) notemos un resumen hermenéutico de los versículos restantes.

Vs 2. “Os di a beber leche…”; “Ni sois capaces   todavía…”

Esto es información histórica: “Leche os di a beber…” (Vidal 2011:588),  esto señala una acción pasada, puntual y completa. Añade Pablo,  y “…en verdad, ni aun ahora[25] podéis”. LBLA. Ya habían sido instruidos en las primeras doctrinas de la fe, sin embargo, en esta nueva ocasión de encuentro apostólico,  no habían crecido en los rudimentos cristianos. Kistemaker añade un buen comentario aquí:

“Nótese que Pablo usa el tiempo pasado, para indicar que se refiere a la primera vez que visitó a los corintios (2:1). En aquel tiempo, muchos de ellos eran gentiles que nunca habían oído la revelación de Dios en las Escrituras. Durante su primera visita a Corinto, los abordó con el evangelio, que ellos aceptaron por la fe. Pero ahora Pablo enfrenta gente que no se conduce espiritualmente, sino sensualmente. Habla de ellos como de «simples bebés en Cristo». Describe su condición espiritual en el momento que escribe su carta. Critica a los corintios por no poder entender el significado del evangelio de Cristo que antes les proclamara. Con esto les quiere decir que no han logrado ningún progreso en su crecimiento espiritual.” (Kistemaker   1998:96).

Y esto no excluye la posibilidad de que la iglesia de Corinto contara también con incrédulos  en sus reuniones, que en el caso de Judas, denuncia como hombres impíos y encubiertos que convertían en libertinaje la gracia de Dios, entre otras cosas más (v. Jud. 4; 2 Cor. 1:1-4; 12:5; v. tb.: 2 Cor. 11:26; Gál. 2:4; Apo. 2:14,15,20-23; 3:4,9,15-17s).  

Vs 3. “Porque aún (todavía)  sois carnales

Esto es afirmación acusativa: “Amados hermanos, cuando estuve con ustedes, no pude hablarles como lo haría con personas espirituales.” (1 Cor. 3:1) NTV. ¿Por qué? RV60 dice (vs. 2): “Porque aun soy carnales”; La traducción no es muy clara. Debe notarse aquí que el énfasis está en el tiempo, no en lo ontológico. La idea paulina puede leerse como sigue; porque aún están actuando como no cristianos, incluso,  como σαρκικο (sarkikoí) esto es, simplemente, como hombres ¡controlados por la carne! O sea,  simples mundanos que no pueden sujetarse a la ley de Dios (cf. Rom. 8:5-8). Si se observa bien, Pablo al usar σαρκικο (sarkikoí), no estaba diciendo que ellos eran híbridos (“cristianos carnales”), ¡No! Pablo simplemente es retóricamente fuerte, como bien lo ha escrito A.T Robertson refiriéndose a este pasaje: “Es una atrevida y cortante imagen, no carente de sarcasmo, pero imprescindible para revelar a los corintios su verdadero estado.” (Robertson 2003:429). De hecho, Pablo ya había estado anteriormente con ellos, y ésta reprimenda aludía también  a una primera represión,  se esperaba —naturalmente— un cambio en ellos, lo cual ahora, aún no había ocurrido. Por esto y, como dice Keener, Pablo les estaba diciendo: “…que estaban actuando carnalmente, no que eran carnales por naturaleza.” (Keener 2003:456).

Vs 4. “Porque diciendo el uno…”

Esto es el antecedente-moral. Pablo repite lo que ellos decían (y también hacían) !A mí me gusta Pablo!; !A mí, no me gusta Pablo, me gusta Apolos! etc. Pablo les dice: ¿se dan cuenta que están mostrando  las características de los que son naturales? (¿No sois carnales? RV60) Pareciera que son simples hombres (σαρκνοις [sarkínois])  pues no han entendido  la enseñanza acerca de los siervos de Dios (cf. 1 Cor. 3:9; Rom. 6:22; 12:7; 2 Cor. 6:3; Efe. 4:12; Fil. 2:7,30; 1 Ped. 4:10).

Vs 5.  “¿Qué, pues, es Pablo…?” 

Esto es reconvención-doctrinal: reconvención por las preguntas retóricas que Pablo hace, las cuales responde el mismo dado la ignorancia evidente  !Somos sólo servidores! Escribe el apóstol,  ¿no se han dado cuenta? “Así,  pues,  téngannos los hombres por servidores de Cristo,  y administradores de los misterios de Dios.” (1 Cor. 4:1) RV60. (Cf. 1 Cor. 4:2; 1 Ped. 4:10).

Vs 6. “El crecimiento lo da Dios…”

Esto es afirmación–doctrinal: aquí Pablo expone afirmaciones doctrinales y teológicas. Si hay crecimiento que es la evidencia natural de la vida espiritual, esto  sólo se ha debido a que θες ηξανεν[26] (Theós eúxanen), “Dios hizo y está haciendo crecer”.  En otras palabras, Pablo les dice a los corintios que los servidores (siendo él uno de ellos) pueden sembrar la semilla (la Palabra), la pueden tirar (enseñar) y de diferentes maneras, pero finalmente el resultado de la siembra (el fruto), corresponde a un poder ajeno al del sembrador, Dios, sólo Él,  no el de los sembradores (enseñadores) (cf. Mr. 4:26-29, cf. Mr. 4:1-20).

Vs 7. “Así que ni el que…” 

Esto es aclaración–doctrinal: “así que”, de la conjunción consecutiva στε  (óste), que aquí conecta lo que Pablo va a decir, con la cláusula anterior, esto es: “Dios hace crecer. Así que…”. ¿Qué quiere decir entonces Pablo aquí? Primero, el apóstol deja bien establecido la posición real que tienen los servidores en la jerarquía de la obra de Dios, por ello dice: “…ni el que planta es algo ni el que riega.” (Vidal 2011:588). Al parecer Pablo está prescindiendo de algunos roles, pero no es así, pues el énfasis está en relación a la obra sobrenatural de Dios con respecto a la obra humana. “…ni el que planta es algo ni el que riega” en comparación a lo que hace Dios. Él es el Indispensable, los sembradores irán y vendrán, Su presencia dinámica en el progreso cristiano no, pues es continua eterna y vital. Ahora bien, repetimos, no hay una degradación aquí  de los servidores, no, sino una exhortación  directa a adoptar  una correcta filosofía de servicio y en el servicio, por ello Pablo deja bien establecido en el pasaje que nuestra posición es ser διάκονοι (diákonoi[27] [3:5]), que es nuestra vocación natural como creyentes. Finalmente la idea paulina también sugiere que el llamado al servicio cristiano, no ha sido jamás, para ser elevados a plataformas de prestigio. Dirá más adelante: “Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?” (1 Cor. 4:7)  RV60.

Vs 8. “Y el que planta y el que…” 

Esto es afirmación–doctrinal: más aclaraciones al respecto. Este versículo es el complemento del versículo anterior. Si la declaración “…ni el que planta es algo ni el que riega” (vs. 7) delimita y esclarece la relación entre Dios y los colaboradores. Ésta tiene un doble propósito. Primero, anula la idea de jerarquías entre colaboradores, y resalta la unicidad que deben tener las secciones involucradas en la obra. Lit.: “El que planta sin embargo y el que riega uno son.” (Vidal 2011:588), y  cada uno recibirá su recompensa particularmente.

Vs 9. “Porque nosotros somos…” 

Esto es razón–doctrinal: “porque”[28] conjunción causal, en relación a lo anterior. Este versículo en primer lugar,  regula (nuevamente) las expectativas de los servidores. Pablo dice, “nosotros somos colaboradores de Dios”. Pero también esclarece a qué tipo de obra han entrado los servidores. Esto es, al campo labrado[29] de Dios, al edificio de Dios cuyas bases Él ha puesto (1 Cor. 3:11) el cuál es un   “…edificio [que] va creciendo para ser un templo santo en el Señor.” (Efe.  2:21) R60. Por lo tanto, las leyes relacionales no tienen que ver aquí con jinetas, o con jerarquías, pues “…el granjero trabaja con Dios en el campo de Dios…” (Robertson 2003:429). De esta manera los extraviados corintios fueron exhortados  a volver a los conceptos de Dios respecto la obra, su servicio en ella, y las posiciones que en esta “empresa” hay, los malos entendidos ahora estaban aclarados, y el meollo de las carnalidades no tenía ya base.   

7.   Aprensiones hermenéuticas de 1 y 2 de Corintios

Un ejercicio interpretativo que no podemos pasar por alto, es el barrido hermenéutico que se debe hacer por ambas epístolas, un barrido para constatar la realidad de la teoría que promulga la concepción del “cristiano carnal”. Si esta conjetura es innegable, entonces deberíamos encontrar paralelos, alusiones y sin duda también, ejemplos que ratifiquen dicha inferencia.  Entiéndase por barrido hermenéutico, un análisis puntual —pero no por ello superficial— de aquellos pasajes que nos muestran enseñanzas explícitas tocantes la vida espiritual de los creyentes, su distinción y particularidad en relación a los incrédulos. Pablo habla claramente de ello, pero también asume  que los hermanos pueden caer[30] en pecado, cuestión que claramente se diferencia de un estado lineal conductual pecaminoso. Ahora bien, citaremos algunos pasajes claves que deben considerarse como enseñanza complementaria respecto lo que Pablo señala en 1 Corintios 3. Aquí, sólo daremos una explicación concreta y esencial de ellas. Cuestión que enfatiza claramente, la diferencia que se espera de quienes han sido llamados  por Dios a una vida de santidad, no sin pecado, pero sí, a una vida que refleja la estabilidad moral y espiritual de los hijos de Dios, quienes han sido liberados de la esclavitud del pecado, y de la ley del pecado  (cf. Jn. 8:31-32; Col.  1:12-13; Efe. 2:1-10; Rom. 8:2, etc.).

1 Cor. 5:1-5[31]
EL PERVERSO

Ryrie dice: “la iglesia tenía que disciplinar a este hermano.” (Ryrie 1991:1610 nota 5:5). Pero, ¿se trataba de un hermano? Creemos que no hay muchos argumentos para aseverar aquello. Pablo al referirse a los hermanos es explícito (1:2, 10; 2:1; 3:1; 4:6; 10:1,14;11:2, etc.), pero de esta persona Pablo habla del: “…alguno…” 5:1; “…el que…” 5:2; “…al que tal…” 5:3; “…el tal…” 5:5; y “…ese perverso…” 5:13 que está “entre” vosotros y,  5:1, ν (én) “en medio de” ustedes. ¿Qué se dice de él? Muchos dicen que es un creyente genuino, por ello salvo. Sin embargo esto es sólo una inferencia. Quizás el argumento más fuerte de Pablo aquí respecto esta persona, es que dice que sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que su espíritu sea salvo, del gr. σωθῇ (sothé) que es un aoristo subjuntivo de σώζω (sódzo)  y en voz pasiva, de allí,  "ser salvado". En consecuencia, Pablo dice, ojalá sea salvo, —y en la última instancia— el día del Señor. En otras palabras, Pablo tiene la intención de que este hombre sea salvo, pero hasta el tiempo de la carta, no había nada claro, y  existía la posibilidad concreta que no era un creyente genuino, de allí las duras palabras de Pablo: “...quitad pues a ese perverso de entre vosotros” 5:13. Perverso: “Muy malo, depravado.” (cf. 2 Sam. 22:27[Sal. 18:26]; Sal. 101:4; Pro. 3:32).



1 Cor. 5:6-13
SOBRE LA LEVADURA

La cuestión de la levadura tiene relación al hecho anterior. Pablo los reprenden, porque no concibe que este pecado se tolere por la iglesia, por ello les manda a limpiarse de esta levadura (pecado que contamina). Ahora hay dos declaraciones que son claves en esta porción del pasaje. Pablo los manda a limpiarse para que sean nueva masa, porque esto es, precisamente lo que son, ἄζυμοι (adzumoi) de (a) partícula de negación, y ζύμη (dzúme) fermentación, “que no tiene levadura”,  “que no fermenta”. En otras palabras, Pablo les dice, ustedes no son fermentables en cuanto al pecado, porque Cristo ya murió pascualmente por ustedes, y por ello tienen, otra naturaleza, en consecuencia, se espera otra conducta. 

1 Cor. 5:9-11
FALSOS HERMANOS

Ligado a lo anterior, Pablo les recuerda las instrucciones tocantes a las conductas que se deben condenar, sin embargo hace una distinción. No podemos ir en condenación con quienes están y son parte del mundo, pero, cuando alguien “dice” ser cristiano y es fornicario, o avaro, o borracho, o ladrón, lit.: “con ése ni [comer]” (Lacueva 1984:668). Debe notarse la repetición de la partícula→  (é) “o”RV60, cuestión que recalca la rigidez moral de la exigencia, a la que se debe un cristiano. Para Pablo, no hay intermedios, si alguien dice que es creyente, y actúa como un incrédulo, es porque lo más probable, es incrédulo.



1 Cor. 6:9-11
LA LISTA DE LOS REPROBADOS

No hay términos medios para Pablo. Ya lo ha dicho, y advierte a la iglesia, “no seáis engañados”. Ahora añade: ni los injustos, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni  los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Entonces,  ¿puede un creyente genuino evidenciar éstas características? Pablo responde, “…y esto eráis algunos, mas ya habéis sido lavados”. Algunas cosas que demos considerar. Pablo repite ocho veces “ni” (οτε [úte]) que es una conjunción copulativa con valor negativo, la idea es: “ni siquiera”, que es una buena explicación de esta conjunción. Lo que recalca la distinción dogmática y ontológica que para Pablo existe entre un creyente, y simplemente un incrédulo. Segundo, “…y esto eráis algunos, mas ya habéis sido lavados”. Del gr. ἦτε (éte) 3 per. sing. imper. ind. de εἰμί (eími) ser. Aquí, eráis. Agrega Pablo, “…pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados…” (Vidal 2011:595). Es una triple identificación. “…pero fuisteis lavados…” lo que señala a la regeneración. Una vida nueva. “…pero fuisteis santificados…”, una posición, y vocación diferente. “…pero fuisteis justificados…”, una situación judicial recta ante Dios. Debe notarse el triple “pero” (ahora), λλ (allá), conjunción adversativa, enfatiza el contraste de lo que eran antes,  y lo que empezaron a ser cuando Dios los rescató.


PABLO ESPERA CAMBIOS
2 Cor. 2:3
Como dice MacArthur: “…la razón inmediata por la que Pablo decidió escribir fue que quienes estuvieran en pecado se arrepintieran, así habría gozo mutuo tan pronto llegara el apóstol.” (MacArthur 2011:1614 nota 2:3). Pablo había sido duro con ellos, pero como pastor que era, debía no solo animarlos sino que también exhortarlos a la santidad. Pablo es concreto y directo con ellos, espera un cambio radical, espera gozarse de aquellos que habían pecado. No hay cabida aquí para vidas dobles sugiere Pablo.


CARTAS ESPIRITUALES
2 Cor. 3:1-3
NTV Traduce: “¿otra vez comenzamos elogiarnos a nosotros mismos? ¿Acaso somos como otros, que necesitan llevarles cartas de recomendación o que les piden que se escriban tales cartas en nombre de ellos?  ¡Por supuesto que no! La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos.” (2 Cor. 3:1-2). La carta de presentación de Pablo, son ellos mismos (los corintios), esto es, ¡sus vidas cambiadas! Las cuales todos pueden leer, y a la vez, darse cuenta que ha habido un buen trabajo apostólico, porque en el fondo han sido escritas no con tinta, sino con el Espíritu en corazones de carne, en contraste a uno de piedra.

2 Cor. 3:6-8
LA SUPERIORIDAD DEL MINISTERIO DEL ESPÍRITU

Estos versículos tienen relación a lo que Pablo expresa en 2 Cor. 3:1-3, la comparación es notable. El contraste entre el nuevo pacto del Espíritu, un pacto superior sobre el de la letra, la ley. Si el camino antiguo fue grabado en piedras que conducían  a  la muerte fue de igual manera glorioso tanto así que no podían mirar a Moisés cara a cara, a causa de la gloria que reflejaba. Bueno dice Pablo, ¿acaso el ministerio actual del Espíritu no es muchísimo más superior? Si la ley y su mayor logro era la muerte, el Espíritu es lo opuesto, lleva a la vida, pero no sólo a la vida escatológica, sino a una vida de santidad  aquí y ahora, pues se trata del ministerio del Espíritu, no de la ley.



2 Cor. 3:12,17
SIENDO TRASFORMADOS (AHORA)

El resumen o la conclusión de lo anterior, Pablo lo describe en estos versículos. En el presente, la libertad cristiana se basa en este nuevo pacto, el pacto de Espíritu. Los judíos que abrazaron con tanto celo el pacto antiguo, no alcanzan (aún) a despojarse de él, porque su entendimiento se embotó, dice el apóstol. La libertad entonces está en Cristo, quien quita ese velo de los ojos. Y aun hoy dice Pablo, cuando leen a Moisés tienen un velo sobre sus corazones. La única alternativa es la liberación que Cristo trae a través del Espíritu. El resultado de esta liberación, es una vida trasformada. Leemos: Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.” (2 Cor. 3:18) LBLA. Dos cosas que debemos destacar, Pablo dice, “pero nosotros”. μες δ (emeís dé), “pero, al contrario nosotros” (cf. 1 Cor. 2:12; 1 Tes. 2:17; 5:8; 2 Tes. 2:13), giro que señala la diferencia radical entre quienes han sido libertados a una vida nueva. Segundo, “somos trasformados” RV60. 1 pers.pl.pres.pas. de μεταμορφόω (metamorfóo) trasformar. Aquí como, “siendo trasformados (ahora) [por Él].” Una verdad que amplifica lo que Pablo también dice en Fil. 1:6. Estas aclaraciones paulinas, son otro argumento a la radicalidad que existen entre los creyentes, y los que son simplemente incrédulos.

2 Cor. 13:5 
CREYENTE, O INCRÉDULO, NO HAY MÁS

Finalmente Pablo apela al verdadero arrepentimiento, no quiere volver a ellos, para nuevamente encontrar a los mismos todavía en pecado, de los cuales menciona, la inmundicia, la fornicación y la lascivia (12:21). Pablo no  ignora la realidad de los corintios, —en efecto— les dice: “Esta es la tercera vez que voy a vosotros.” (13:1) por ello les hace un llamado concreto, directo y espiritual. NTV traduce: “Examínense para saber si su fe es genuina. Pruébense a sí mismos. Sin duda saben que Jesucristo está entre ustedes; de no ser así, ustedes han reprobado el examen de la fe genuina.” (2 Cor. 13:5) NTV. La irregularidad, la ambigüedad espiritual, no tiene espacio en la vida cristiana  para Pablo. Si bien es cierto, Pablo asume que los creyentes pueden pecar, incluso actuar parcialmente de manera carnal (1 Cor. 3), no concibe un estado constante y conductual de pecado en quienes han sido renovados (cf. 1 Cor. 5:11ss; 6:9-11; 2 Cor. 3:12ss). Es más, en 1 Corintios 16:22 señala: “Si alguno no ama al Señor, que sea anatema. ¡Maranata!” ¿Por qué Pablo señala esto, y a modo de sentencia? Sin duda Pablo sabía que había también “cristianos falsos”, simples incrédulos, por ello expone tal sentencia. Note el siguiente comentario: “…la apelación de Pablo de que el Señor viniera y quitara a los que son anatemas, los cristianos nominales y falsos, que son siempre una gran amenaza para la verdadera iglesia.” (MacArthur 2003:564). Lacueva escribe también: «“Si alguien no ama (gr. Phileí, que indica amor entrañable, de buen amigo, como en Jn. 15:15-17, en las tres contestaciones de Pedro) al Señor Jesucristo”. Con esta expresión no se alude a verdaderos creyentes, sino a personas que se han colocado en la membrecía de la iglesia local [Corinto] sin haber experimentado una sincera conversión.» (Henry & Lacueva 1999:1636).

Retomando entonces nuestro punto inicial, y entendiendo como es que Pablo habla de la fe de los verdaderos creyentes, podemos decir con propiedad, que para el apóstol no existen términos medios, o se es creyente, o simplemente se es un incrédulo. No debemos confundir estas declaraciones, Pablo no ignora o niega el hecho de que los verdaderos creyentes puedan pecar, o actuar (de forma parcial) carnalmente, —ya lo hemos dicho— sin embargo, no hay ningún argumento que provenga de  él, para justificar el concepto ontológico del “cristiano carnal.” Por lo tanto, no vemos en 1 Cor. 3:1ss  un inicio doctrinal en vías de asentar una división de la humanidad, no es la intención de Pablo. No así, el capítulo anterior, donde claramente podemos llegar a la conclusión objetiva y teológica de que hay dos clases de hombres para Pablo, el “natural”[32] y el “espiritual”[33] (cf. 1 Cor. 2:14-16; Rom. 8:9; Jud. 19). A.T. Robertson escribe: “Mediante psuchikos Pablo describe al hombre irregenerado, y mediante pneumatikos al regenerado.” (Robertson 2003:429). Sin duda esta es la distinción más clara en la epístola acerca de una división espiritual antropológica y ontológica de los hombres. Tenemos entonces a los espirituales, los que tienen el Espíritu de Dios (v. Rom. 8:9), los que por defecto son guiados (controlados) por el Espíritu de Dios (cf. Rom. 8:14) y los “hombres naturales”, que sustancialmente son lo opuesto a los espirituales, esto,  porque simplemente “no tienen al Espíritu”[34]. Guillermo R. Newell dice bien: “Tenemos aquí dos clases de sujetos: primero, los carnales […] aquí quedan incluidos todos los que no son nacidos de Dios, es decir, que permanecen en estado de naturaleza, a los cuales según dice Ef. 3:3, pertenecieron los creyentes en otro tiempo. […] Segundo, los espirituales. Estos son los verdaderos hijos de Dios, en los que mora el Espíritu Santo.” (Newell 1984:234s). Nótese como Newell termina esta cita: “La distinción entre estas dos clase es tan real como la que existe entre cabras y las ovejas […] o la que hay entre los que están y los que no están escritos en libro de la vida.” (1984:235). Concluimos en este breve escrutinio hermenéutico, que en realidad se asoman tres tipos de hombres, pero no los que ha potenciado la inercia chaferista, sino; el creyente espiritual que va creciendo rápido, el creyente espiritual que va creciendo lento,  y el que no crece nunca, porque no es creyente (Fil. 1:6).


X. Conclusión

Lamentablemente  esta idea no sólo ha sido un motivo de disputa teológica, sino que tristemente ha sido el pivote justificativo para explicar las grandes deserciones que el decisionismo ha provocado. Por ello  muchos pastores americanos no dudan en relacionar esta teoría  con el decisionismo, tal cual lo hiciera el R.L Hymers Jr. De esta misma manera, Ernest C. Reisinger (1919-2004) —Pastor Bautista— escribió lo que para nosotros es un llamado concreto y directo para el lector de  estas páginas respecto, una de las ideas que más daño  ha hecho a la iglesia a la iglesia cristiana evangélica, justamente,  la idea del “cristiano carnal”.


«La enseñanza de “cristiano carnal” es, después de todo, la consecuencia de una evangelización […] centrada en el hombre, en el que las decisiones se buscan a cualquier precio y con cualquier método. Cuando [quienes] las pronuncian para ser convertidos no actúan como cristianos, no aman lo que los cristianos aman y odian lo que los cristianos odian, y no sirven de buen grado a Cristo en su iglesia, alguna explicación debe encontrarse […] [dicen] el problema es que son sólo “cristianos carnales”, no han hecho “Señor” a Cristo de su vida, ya que no le han permitido que ocupe el trono de sus corazones. […] Sin duda, la mejor manera de poner fin a este mal es orar y trabajar por la restauración de la evangelización del Nuevo Testamento…» (Reisinger 2013:1).




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[1] “Los rubenitas y gaditas, que eligieron su herencia fuera de la tierra de Canaán, simbolizan a los que viven en el  borde del mundo, los cristianos carnales (2 Ti. 4:10; comp Gn. 11:31).” (Scofield 2001:172).
[2] “Cruzada estudiantil Internacional para Cristo”.
[3] “¿Ha hecho el maravilloso descubrimiento de la vida llena del Espíritu?”
[4] El propio Nee reconoce y escribe:  «Después de la derrota de España, que era la potencia mundial que dominaba el mundo  católico en el siglo dieciséis, muchas misiones protestantes fueron establecidas tanto en  Europa como en los Estados Unidos, bajo la gracia y la providencia de Dios, con el  propósito de que centenares de misioneros fueran enviados a países paganos. A China fueron enviados más misioneros que a cualquier otro país. En los primeros años del siglo  diecinueve Robert Morrison llegó a Cantón, capital de una provincia que está en el extremo  sur de China. Los congregacionalistas, los metodistas y los anglicanos llegaron a la  provincia meridional de Fukién; los presbiterianos de Estados Unidos y los bautistas del sur llegaron a Shantung, una provincia del norte; la Alianza Cristiana y Misionera llegó al  puerto internacional de Shanghai; la Misión al Interior de la China fue precursora en muchas provincias del interior; y otras misiones se establecieron en muchos otros territorios.» (Nee 2013:[s/p]).
[5] Por ej.: D. M. Panton, Robert Govett, G. H. Pember, Jessie Penn-Lewis, T. Austin-Sparks y otros. El también coleccionaba los escritos de los maestros de las Asambleas de los Hermanos, tales como John Nelson Darby, William Kelly, C. H.  Mackintosh, y muchos otros autores cristianos (Nee 2013:15s).
[6] “…en lo que concierne a la responsabilidad humana, por medio de la fe en Cristo como Salvador personal. A este único requisito, no se le puede añadir ninguna obligación sin hacer violencia a la Escritura […] Nuestro propósito en esta sección es demostrar que las riquezas eternas en gloria realizadas por la gracia soberana requieren, del lado humano, únicamente el creer.” (Chafer 1974I:1198).
[7] De esta misma manera Ryrie escribió: “La condición [de] la salvación está condicionada únicamente por la necesidad de creer en Jesucristo. Casi 200 veces, la fe, o el creer es expuesto como única condición en el NT.” (Ryrie  1991:183).
[8] Gary Gilley a escrito en dos parte un excelente resumen llamado, “evangelio sin cruz”, promovido por este movimiento: «Si bien el término “Libre Gracia” se remonta al menos a los debates entre John Wesley y George Whitefield,  ha adquirido una nueva connotación desde la década de 1980. Zane Hodges, profesor de mucho tiempo de griego en el Seminario Teológico de Dallas, había escrito El Evangelio Bajo Sitio [The Gospel Under Siege] en 1981 en el que desafió a muchas de las enseñanzas soteriológicas tradicionales que se encuentran en la teología reformada, sobre todo la necesidad de arrepentimiento para salvación, la fe como un compromiso, el fruto espiritual como prueba de la salvación, y la perseverancia de los santos. John MacArthur siguió con El Evangelio Según Jesucristo en 1988, que, básicamente, declaró la guerra a la perspectiva de Hodges […] Hodges defendió su posición el próximo año con el libro Totalmente Gratis. Mientras MacArthur considera las enseñanzas de Hodges como una “fe fácil”, Hodges junto con Robert Wilkins y otros acuñaron su punto de vista de “Libre Gracia” y fundaron la Grace Evangelical Society [Sociedad Evangélica de la Gracia] en 1986 para promover su comprensión del evangelio.» (Gilley 2011a:1).
[9]Hemos escuchado, más de una vez a líderes decir que sólo  basta creer, aunque ello después no implique una vida cambiada, —capitulan— si han declarado que “creen”, son salvos. Así, tenemos en el día de hoy muchas personas que creen en Jesús, sólo como Salvador, pero no como “Señor”. La fe, o más bien la vocalización “yo creo”, ha sido considerado por estos teólogos como evidencia suficiente —incluso— para que éstos puedan estar seguros de que son salvos. Así la GES lo ha expuesto en su credo, en donde se lee: “La seguridad de la vida eterna es la certeza de que uno es eternamente seguro, simplemente por la fe en Jesús. La seguridad de la vida eterna se basa únicamente en la promesa que Dios hace en Su Palabra que todo aquel que cree en Jesucristo posee la vida eterna (Juan 5:24, 1 Juan 5:9-13) […] La seguridad es de la esencia de creer en Jesús para vida eterna. Es decir, siempre y cuando una persona cree en Jesús para vida eterna, él [puede] saber que tiene vida eterna (Juan 5:24; 6:35, 47; 11:27, 1 Juan 5:9-13).” (GES 2012:1).
[10] “Difícil de Creer,” (2004) y “Avergonzados del evangelio” (1993).
[11] La cita sigue así: «Trate de imaginar una persona no salva abandonado en una isla pequeña, deshabitada en el medio del Océano Pacífico. Él nunca ha oído hablar sobre el cristianismo en su vida. Un día una ola lleva un fragmento de papel hasta a la playa. Está mojado pero aún parcialmente legible. En ese papel están las palabras de Juan 6:43-47. Pero las únicas porciones que se pueden leer son: “Entonces Jesús respondió y les dijo:” (v. 43) y “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna” (v. 47). Ahora supongamos que nuestro hombre no salvo de alguna manera se convence de que esta persona llamada Jesús puede garantizar su futuro eterno, ya que Él promete la vida eterna. En otras palabras, él cree las palabras de Jesús en Juan 6:47. Se salvó? Sospecho que hay algunas personas de la gracia que dirían que este hombre no se salva […] ¿Pero por qué es que no se salva si él cree en la promesa de las palabras de Jesús? Es precisamente la capacidad de Jesús para garantizar la vida eterna que le hace el Cristo en el sentido joanino del término. El intercambio de nuestro Señor con Marta en Juan 11:25-27 demuestra esto claramente.» (Hodge en Gilley 2011b:1). El propio Gilley —en este mismo escrito— analiza notablemente la premisa de Z. Hodge, quien dice acertadamente de Hodge, que éste ha despojado a Jesús de todo su contenido teológico, que es la base de la soteriológica  cristiana (cf. 1 Cor. 15:1-3). En otras palabras, bajo su burdo ejemplo, para el náufrago  “Jesús” podía haber sido perfectamente un  barco.
[15] “…aun soy carnales.” (1 Cor. 3:3). “[esta frase]…está expresando las tendencias y disposiciones morales que identifican a los corintios después de su conversión.” (Lightfoot en Ryrie 1998:74).
[16] Bien dice Reisinger: “Si el convertido profesante declara distintiva y deliberadamente que conoce la voluntad del Señor, pero que no piensa cumplirla, no debes mimar su presunción, sino que tu deber es asegurarle que no es salvo. No supongas que el evangelio es magnificado o Dios glorificado por ir a los mundanos y decirles que puede salvarse en este momento con sólo aceptar a Cristo como su Salvador, mientras están casado con sus ídolos y sus corazones todavía aman el pecado.”  (Reisinger 1995:44).
[17] ἐρρύσατο (errúsato) aor.pas-med. de ύομαι (jrúomai).
[18] ῥύεται (jrúetai) pre.pas-med. de ύομαι (jrúomai).
[19] ῥύσεται (jrúsetai) fut. med. ind. de ύομαι (jrúomai).
[20] Pablo habla aquí de la muerte tanto física, como espiritual. El término  θάνατος  (thánatos), señala ambos sentidos.
[21] Cf. Lc. 23:7; Hec. 26:12,18; Efe. 1:21;2:2; Col. 2:10  
[22] Cf. Hec. 26:18; Rom. 13:12; 2 Cor. 4:6; Efe. 5:11; 6:12; 1 Tes. 5:5; 1 Ped. 2:9.
[23] No hay diferencia relevante entre estas variantes textuales, pues  Κἀγώ (kagó) es una crasis filológica, esto es, una unión de fuerzas sintáctica, en este caso, de la conjunción Καὶ (Kaí [“y”]) y el pronombre ἐγώ (egó [“yo”]), equivalente a “y yo”. (Millos 2011:259)
[24] “En el griego, Pablo usa el adjetivo sarkinos (carnoso) en el versículo 1 y sarkikos (carnal) en el versículo 3. Aunque las palabras son muy parecidas, su significado es distinto. Un comentarista usa otro ejemplo para describir la diferencia, y habla de un objeto de cuero o un objeto coriáceo. Un artículo hecho de piel decimos que es de cuero, pero cuando a la vista o al tacto parece de cuero, entonces es coriáceo. Así, la expresión carnoso (sarkinos) se refiere a la substancia misma de la carne, mientras que carnal (sarkikos) describe su apariencia y características. La primera palabra  apunta a una substancia que no cambia, la segunda a una característica que podría cambiar.” (Kistemaker 1991:98).
[25] Presente epistolar histórico.
[26] Pres.act.part. de αὐξάνω (aúxano) crecer.  Cf.  Lc. 1:18; 2:40; Hec. 6:7; 12:24; 19:20.
[27] “…de donde proviene el vocablo castellano diácono, denota en primer lugar a un siervo, tanto si está efectuando un trabajo servil como si se trata de un asistente que da servicio de buena voluntad, sin referencia particular al carácter de este servicio.” (Vine 2007:276). Vine  distingue bien al decir que, hablando generalmente de doulos, esclavo; diáconos contempla al siervo en relación con su obra; doulos le considera en relación con su dueño (2007:277).  Debe agregarse a esto  que todo diácono cristiano, es a la vez doulos de Cristo, y todo doulos de Cristo, es también diácono de Cristo.
[28] γάρ (gár).
[29] RV60 pone “labranza”. El término gr. es γεργιον (geórgion) de la raíz γ () tierra, y εργον (ergón) obra. Nótese que no sólo el campo es de Dios, sino que también Él lo labra.
[30] “Hermanos,  si alguno fuere sorprendido en alguna falta,  vosotros que sois espirituales,  restauradle con espíritu de mansedumbre,  considerándote a ti mismo,  no sea que tú también seas tentado”. (Gál. 6:1) RV60. ¿De qué se trata esta caída? No se trata de una conducta continua y constante, sino de alguien que cae no habiéndolo planeado así.  Hendriksen dice: «Digamos que aquí tenemos a una persona que, sin haber planeado deliberadamente efectuar una mala obra o embarcarse en un rumbo extraviado, “es sorprendido en una transgresión”.» (Hendriksen 2005:156).
[31] Algunos ven en 2 Corintios 2:5ss, el arrepentimiento final de esta persona, no obstante debemos convenir que sólo es una inferencia; en efecto, no están los argumentos claramente expuestos como para capitular dicha conclusión, como lo sería encontrar: “…y el que cometió el adulterio...”, o “y el que tomó la mujer de su padre...” etc., por todo esto, es algo más bien eisegético decir con tanta certeza que se trata del mismo caso. No hay argumentos concluyentes.
[32] ψυχικὸς (fujikós) natural, sensual.
[33] πνευματικὸς (pneumaticós) espiritual.
[34] Jud. 19 cf. Rom. 8:9.

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