jueves, 15 de octubre de 2015

Muestra II, en revisión: A. Jesús explica el nuevo nacimiento (Jn. 2:23-3:1-10)


El siguiente, es una muestra en revisión del capítulo V, del libro:
“Decisionismo o evangelismo bíblico”, por J.A. Torres Q, páginas 269ss.
ISBN: 978-956-351-515-2 año  2015.

A.  Jesús  explica el nuevo nacimiento  (Jn. 2:23-3:1-10)

John Murray planteó las preguntas claves para la introducción de este punto: «¿Cómo puede una persona muerta en delitos y pecados, cuya mente es enemiga de Dios, y que no puede hacer lo que Dios le agrada, responder a un llamamiento a la comunión de Cristo?» (Murray 2007:95). Bien añade Murray: «La comunión nunca es unilateral: siempre es mutua. Por ello, la comunión de Cristo debe involucrar recibir a Cristo en fe y amor.”» (2007:95). Es más, agrega: « ¿Cómo puede una persona con el corazón depravado y cuya mente es enemiga de Dios abrazar a aquel que es la suprema manifestación de la gloria de Dios?» (:95). Sólo hay una manera, concluye  también Murray: “Ninguno puede venir a mí,  si el Padre que me envió no le trajere...” (Jn. 6:44) RV60.  ¿Cómo atrae Dios a los que Él ha elegido? Dándoles vida divina. La cuestión entonces es: ¿Cómo se inicia la vida[1] espiritual? ¿Acaso se obtiene por una decisión humana?  La conversación entre Nicodemo y Jesús, no fue solamente eso, una conversación, si no, una lección teológica de cómo es que Dios da vida espiritual a los hombres. Esta conversación no fue un simple encuentro, sino también  una notificación a Nicodemo y a los hombres. Por cierto, especialmente para todo evangelista.

1.   Primera verdad: Los hombres  siguen muertos  (Jn. 2:23-3:1)

Debemos recordar que la Biblia no fue dividida en capítulos, esta cuestión fue un arreglo posterior[2], situación que aquí se hace necesario explicar. El relato sintáctico como tal, no inicia en (3:1), sino, en (2:23). En esta primera sección podemos constatar que Jesús no solamente se refirió a un hombre fariseo principal entre los judíos, sino también, acerca de la realidad de todos los hombres. Juan. 2:25 dice: “Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos,  porque conocía a todos [los hombres] y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre → ἀνθρώπου (anthópu) (Jn. 2:24) RV60. Cabe señalar que el términoἀνθρώπου (anthópu) se refiere al género humano, sin distinción de sexo, o  sea,  hombre o mujer (Thayer 1889:46 cf. Strong 2002:8). Algunos hombres habían creído en él, pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, ¿por qué? Añade Juan: “…pues él sabía lo que había en el hombre → ἀνθρώπῳ (anthópo). (Jn. 2:25b) RV60.  Nótese nuevamente, “…y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre.” (Jn. 2:25b) RV60. lit.: περ  το νθρώπου “… (perí tú anthrópu) acerca de la humanidad.” (Robertson 2003:205). Juan. 3:1 no cambia este sentido. “Había cierto hombreἄνθρωπος (ánthropos)...” (Jn. 3:1). Nicodemo no sólo era un principal de los judíos, esencialmente era un hombre, un ἄνθρωπος (ánthropos), y como tal, necesitaba escuchar el mensaje para los hombres (Heb. 9:27). Esto nos remite a la concepción que Jesús tenía del ἄνθρωπος (ánthropos)→ “el hombre”. Marcos 7:14-23, menciona seis veces el vocablo, ἄνθρωπος (ánthropos). El versículo 21 y 22  señalan allí: “Porque de dentro,  del corazón de los hombres  ἀνθρώποις / salen…”. La causa de la maldad del hombre y de su condición intrínsecamente depravada, subyace en que el es un hombre, un ἄνθρωπος  (ánthropos), y bajo la perspectiva divina, el hombre es un ser caído (Gén. 6:5; Rom. 1:18-23). No es el medio, ni el contexto cultural el que genera su mal proceder, emerge de su malvado y pervertido corazón. Pablo a los Romanos  confirmó esta verdad escritural al declarar en tono de sentencia, lit.: “…por lo cual, sin excusa eres, oh hombre.” (Lacueva 1984:606). “Por lo cual…”, en conexión a (Rom. 1:18-32). Por todo esto, hay una línea implícita en esta pequeña sección (Jn. 2:23-3:1) que no debe ser ignorada. Nicodemo era un hombre, un hombre piadoso, pero al fin y al cabo, un hombre, falto de la vida celestial. En palabras de Pablo, aún un muerto (Efe. 2:1,5; Col. 2:13).

2.   Segunda  verdad: El hombre cree saber  (Jn. 3:2)

Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él. (Jn. 3:2) RV60.

No sabemos por qué vino de noche, hay varias interpretaciones[3] de ello. La insinuación de Nicodemo abre la conversación: “…Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.” (Jn. 3:2) RV60.  Nótese que Nicodemo dice: “Sabemos →οἴδαμεν (pl. de εδω [eído]) que has venido de Dios…”, conocimiento perceptible,  y no, “sabemos →γινώσκω (ginósko) que has venido de Dios…”, conocimiento relacional. Además Nicodemo es impersonal en su trato, dijo, “sabemos”, y no, “sé”[4].Sin duda Nicodemo sabía en el sentido de entender, qué estaba sucediendo, sabía que la presencia de Jesús era algo anormal, sus milagros eran atípicos, sus enseñanzas eran superiores, a pesar de ello y siendo rabí, teólogo y un principal entre los judíos,  no sabía “nada”. ¿Eres tu maestro de Israel y no sabes→ γινώσκω (ginósko) esto? (Jn. 3:10b). Pero, ¿qué debía haber sabido γινώσκω (ginósko) Nicodemo, según Jesús? Nicodemo debía haber sabido dos enseñanzas explícitas del AT. Mike McKinley lo explica notablemente.

(1) Nicodemo debió haber sabido, la terrible condición humana de su pueblo, y de todos los hombres (Sal. 5:9; Sal. 14/53; Eze. 36:26)

(2) Nicodemo debió haber sabido, —por su conocimiento del Antiguo Testamento— que Dios había prometido solucionar este terrible problema (Eze. 36:26-27; 37:5,14;Jer. 31)                                            
                                                                                  (McKinley 2014:38ss)

En consecuencia: «No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo.”» (Jn. 3:7) LBLA, quiere decir que no debió haber tomado por sorpresa a Nicodemo, como ha escrito M. McKinley: «cuando Jesús entró en escena y le dijo a Nicodemo que necesitaba una vida completamente nueva obrada por el Espíritu de Dios, su reacción debería haber sido: “¡Esto es lo que hemos estado esperando todo este tiempo! ¡Esto es lo que necesitamos!”» (2014:39).

3.   Tercera verdad: El hombre debe saber (Jn. 3:3).

Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios. (Jn. 3:3) RV60.

Evidentemente Nicodemo tenía una inquietud, ¿espiritual? Lo más probable es que se acercó a Jesús como rabino, esto es, como un inquisidor, ciertamente como un inquisidor amigable. La reacción de Jesús, es un poco desconcertante, no respondió a la insinuación de Nicodemo, ¿acaso Jesús no entendió las inquietudes de uno de los principales entre los judíos?[5] Seguramente Nicodemo venía a plantear cuestiones teológicas  a Jesús. Sin embargo, Jesús le dijo entre líneas:   Nicodemo, tú dices saber que vengo de Dios, no debes preocuparte si mis señales[6]  pasan la prueba de la  legitimada. Jesús  dirigió su atención a la necesidad real de Nicodemo. ¿Acaso esto no es un principio de evangelización para nosotros? Muchas veces las preguntas de los incrédulos están mal enfocadas.  Muchos vienen a buscar respuestas a los por qué de la fe[7] y no, al cómo de ella[8]. Por ello debemos imitar a Jesús y voltear la minucias humanísticas que entorpecen nuestro trabajo heraldístico. Nótese que Jesús da un giro total a la conversación, no pretende enredarse en razonamientos periféricos,  —por el contrario— inició su intervención  con: Ἀμὴν ἀμὴν (Amén amén), [9] la base introductoria  y protocolar de una verdad indiscutible y ciertísima (cf. Mt. 5:18; 19:28; 24:2; Jn. 5:19, 24, 25). ¿Cuál fue esa verdad indiscutible? Una negación, con doble resultado de imposibilidad.[10] Nicodemo y los hombres deben saber que:

1.     “… el que no nace de nuevo,  NO PUEDE VER el reino de Dios”. (Jn. 3:3) LBLA.
2.     “…el que no nace de nuevo,  NO PUEDE ENTRAR  el reino de Dios”. (Jn. 3:3) LBLA.

Esta imposibilidad  está dada por un οὐ  δύναται (ou dúnatai) “no puede.”RV60 (cf. Mt. 5:37; 2 Cor. 1:9) una negación absoluta. La segunda cuestión de relevancia que exhibe este versículo, quizás la más importante, es: Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo…” (Jn. 3:3a). La imposibilidad primaria, no es entrar al reino, sino, nacer y de nuevo. Por ello Nicodemo pregunta: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?” (Jn. 3:4) LBLA. Esto nos lleva a la cuarta verdad novotestamentaria que Jesús enseñó a Nicodemo, por cierto a todos nosotros.

4.   Cuarta verdad: Es un nacimiento de arriba (Jn. 3:[3]4)

“Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?” (Jn. 3:4) RV60.

La pregunta de Nicodemo parece tonta pero no lo es, es parte del “…método rabínico de la exageración provocadora, para desafiar [a] Jesús [que] tome posición frente a ello, explicando el asunto con más precisión.” (Beyer 2011:45). Después de la intervención de Nicodemo, Jesús dio la primera explicación del cómo se nace de nuevo. Jesús en esta parte de la conversación explicó a Nicodemo la anatomía del proceso. El cómo se nace de nuevo, pero no lo hizo con el propósito de que Nicodemo tuviera una lista de pasos. El problema de Nicodemo, es el problema de la humanidad. No puede Nicodemo, no pueden los hombres. Pero, ¿qué no puede hacer el hombre? Respuesta: Nacer de nuevo. ¿Quiere usted nacer de nuevo? Es la pregunta e inferencia decisionista habitual que subyace solamente, en un entendimiento  errado[11] del nuevo nacimiento. Ahora bien, ¿cuál fue la idea de este “nacer de nuevo” que Jesús estaba comunicando a Nicodemo? La RV60 no es muy clara aquí, aunque LBLA tampoco. Jesús estaba diciendo que el que no “naciere de  ἄνωθεν (ánothen)” no puede ver ni entrar en el reino de Dios. Este adverbio es clave en esta conversación.

De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de→ ἄνωθεν (ánothen)… (vs. 3)
De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de→ ἄνωθεν (ánothen)… (vs. 7)

En primer lugar, nacer  de νωθεν (ánothen) quiere decir nacer de lo alto[12], —de arriba— esto es, por voluntad del Padre (v. Jn.  3:31; 19:11). Robertson escribe: “Se trata, desde luego. De un segundo nacimiento, de regeneración, pero también de un nacimiento de lo alto por el Espíritu.” (Robertson 2003:206).  Segundo,  nacer  de νωθεν (ánothen) —de lo alto—  se encuentra en voz pasiva. Esto señala una acción externa a Nicodemo y en el fondo, a todos los hombres. No se trata entonces de un  segundo nacimiento natural, sino de un nacimiento de νωθεν (ánothen), esto es, del cielo, de paternidad y fecundación celestial.  Juan, usa este giro (nacer de nuevo/ o nacido de Dios) siempre en voz pasiva, lo que subraya aun más, el monergismo divino.

1.
Jn. 3:3
Aor.pas.subj.
2.
Jn. 3:4
Aor.pas.
3.
Jn. 3:5
Aor.pas.subj.
4.
Jn. 3:7
Aor.pas.
5.
Jn. 3:8
Per.pas.part.

La intención de Nicodemo es develada por Jesús. En el fondo Nicodemo deseaba saber cómo ser salvo, sin embargo Jesús le respondió no sólo a él, sino a todos  los hombres. “Os” es  (pl. μς [jumás] “vosotros”) necesario, nacer de νωθεν (ánothen). No depende, y jamás ha dependido de la decisión del hombre, sino, de la disposición y decreto de Dios (Rom. 9:13-18). Ha de notarse que Jesús no cierra la oportunidad de salvación para Nicodemo (vv. 15-18), pero no desmiente lo que ha dicho (vv. 19-21). Por ello quién llega a practicar la verdad, demuestra que sus obras son hechas en Dios. ¿La causa? Ha nacido de νωθεν (ánothen).

5.   Quinta verdad: Es una obra sobrenatural  (Jn. 3:5)

“Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.” (Jn. 3:5) RV60

Jesús fue  teológicamente gradual en su explicación. “…el que no naciere de  νωθεν (ánothen [de arriba])…”, es lo que Jesús dijo en el versículo 3. Ahora agrega otros elementos. El agua y el Espíritu.

Apoyo 29: Jesús enseña a Nicodemo gradualmente



El modo del cómo se realiza esta obra,  se indica por la inclusión de estos dos elementos, pero también, por el sentido que tiene este  “nacer”. “…el que no naciere”; o más bien, “…el que no es engendrado.” ¿Cuál es la idea de este nacer? En el NT, existen seis palabras para nuestra palabra “nacer”. Observe las cinco primeras.


Todas estas palabras están relacionadas con el “nacer”, cada una de ellas enfatiza el sentido descrito en el recuadro explicativo anterior. Ahora bien, ninguna de estas palabras es usada en nuestro pasaje (Jn. 3). En Juan. 3:3 (tb. en: 4[x2], 5, 6 [x2], 7 y 8) se usa  el verbo γεννάω (gennáo),  que se traduce mayormente como engendrar (cf. Mt. 1:2-20; Jn. 1:13). El sentido juanino es el poder generativo, el poder fecundante que forma la nueva vida. Ringwald expande la idea, y escribe: “El verbo  τίκτω  [tíkto] designa únicamente el acto de dar a luz a un niño, el parto en el sentido más estricto, mientras que γεννάω [gennáo], utilizado con más frecuencia, incluye también el acto —y el principio— generador.” (Ringwald 1993III:152). Por lo tanto, nacer de ἄνωθεν (ánothen), esto es, “de lo alto”, tiene un doble sentido. Es un nacimiento espiritual, porque es de lo alto,  y en segundo lugar,  es un nacimiento  de carácter  ex-gen-erativo (cf. Jn. 1:13). No se trata entonces de un nacimiento, homo-generativo,  y mucho menos,  auto-gen-erativo. γεννάω (gennáo) señala la concepción de la vida espiritual que proviene de un agente sobre natural, Dios.[13] Se trata de: “…algo que no existía antes, [que] llegó a ser.” (Beyer 2000:160). En otras palabras, la “vida espiritual (la regeneración)” que recibe el incrédulo, bien puede ser el  ex nihilo del NT. Note el siguiente cuadro comparativo.

Apoyo 30: El nuevo nacimiento, una acción ajena al hombre 


Segunda cuestión de importancia en Juan 3:5. Como ya se ha dicho, Jesús  es teológicamente gradual. Ha informado a Nicodemo que este “nacer” no tiene que ver con decisiones humanas, pues en cuanto a su existencia, requiere la fecundación de una paternidad divina, desde ἄνωθεν (ánothen). Ahora ha agregado,  “…el que no naciere de agua y del Espíritu…” (Jn. 3:5b) RV60. ¿Cuál es la idea que quiso comunicar a Nicodemo con el agua? ¿Cómo es que el Espíritu está presente, de qué modo? Algunos han dicho que el agua es una alusión al bautismo, —otros— que es una insinuación al nacimiento carnal, sin embargo, todas estas interpretaciones adolecen del sentido natural y claro que tiene tal frase en una conversación entre dos judíos, uno el Señor, y el otro, un rabino preocupado. La interpretación de “…el que no naciere de agua y del Espíritu…” (Jn. 3:5b), es explicado notablemente  por MacArthur. Leemos: “Naciere de agua y del Espíritu. Jesús no se refería aquí a agua literal, sino a la necesidad de purificación y limpieza (p.ej. Ez. 36:24-27), Casi siempre que el agua se emplea en sentido figurado en el AT, se refiere a renovación o limpieza espiritual […] (Nm. 19:17-19; Sal. 51:9,10; Is. 32:15; 44:3-5; 55:1-3; Jer. 2:13; Jl. 2:28,29). De este modo, Jesús hizo referencia al lavamiento o purificación espiritual del alma que es obrado por el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios en el momento de la salvación…” (MacArthur 2011:1430 nota 3:5).  El agua entonces, es una alusión clara, a la Palabra de Dios,  predicada, expuesta y explicada al hombre (cf. Jn. 15:3; Tit. 3:5; Stg. 1:18; 1 Ped. 1:22-23; Rom. 10:17). El Espíritu Santo es el agente procreativo (cf. Gén. 1:2; Jn. 3:8) a quién las Escrituras atribuyen toda obra creadora[14]. En otras palabras, el nacimiento es de νωθεν (ánothen) esto es, de arriba ξ (ék)→Padre, Jn. 3:3. Da a luz de ἐκ  Πνεύματος  (ék  Pneúmatos), esto es, “del” (o por) el Espíritu (Jn. 3:5). Instrumentalmente, por  ἐξ ὕδατος (éx júdatos [agua]), esto es, de (o con) la Palabra (Jn. 3:6,8). Por el hecho de  ἐξ ἀκοῆς (éx ákones), esto es, oír “de”  la Palabra (Rom. 10:17). No hay entonces atisbos humanos cooperantes potenciales  en la regeneración, es una obra 100% de Dios.

Apoyo 31: Los tres “ek[15]”, del poder para el nuevo nacimiento



6.   Sexta verdad: Hay un biología espiritual  (Jn. 3:6-7)

“Lo que es nacido de la carne,  carne es;  y lo que es nacido del Espíritu,  espíritu es.” (Jn. 3:6) RV60

El nacimiento natural, aludido por: “Lo que es nacido de la carne,  carne es…”, se explica en biología como: “…el encuentro de los gametos (del griego gamos «matrimonio»), que son las dos células reproductoras, femenina y masculina: el óvulo y el espermatozoide.” (Flavigny 2002:14). Cabe destacar que el espermatozoide dispone no sólo de movilidad en el acto, sino que, del poder fecundante (2002:14).  Ahora bien, nacer, “…de la carne” y “…del Espíritu”, es una alusión a los poderes fecundantes. Uno sobre la vida natural (ψυχή [psujé])  y la otra, sobre la vida espiritual (ζωή [zoé]). Con esto Jesús estaba señalando que, así como en la vida natural existe un claro orden biológico generativo, en el plano espiritual existe también, una “biología” espiritual. Podemos decir como primera disquisición exegética que, hay una vía natural, y otra sobrenatural. Todos los hombres nacen por vía natural, pero no todos los hombres nacen de nuevo, por vía sobrenatural.
 
κ σαρκς  (ék sarkos)    Jn. 3:6  vía natural
κ πνεματος  (ék Pneúmatos  Jn. 3:6  vía sobrenatural

Jesús nos dio este orden aquí, y lo contrastó con la lógica de la biología universal, que indica  dos formas de  llegar a  ser“Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es…” (Jn. 3:6). Ser, existir, del gr. στί (estí), indicado aquí por el término γεγεννημνον (gegenneménon [ser nacido]), voz pasiva y participio de γεννάω (gennáo), lo nacido  de. Lo que señala la completa pasividad del que ha sido engendrado. Cabe destacar que esto se cumple no sólo en el nacimiento natural, sino que por sobre todo,  en el sobrenatural. En el plano espiritual el esperma —la semilla que fecunda la nueva vida—  es catalogada por Pedro, como una semilla incorruptible[16], inmortal (v. 1 Ped. 1:23). En palabras de Juan, “del” Espíritu. Esto recalca aun más, la procedencia de la vida, incluyendo la natural, y la espiritual (cf. 1 Tim. 6:13), por ello Juan escribe también: “El espíritu es el que da vida [[17]]; la carne para nada aprovecha…”. (Jn. 6:63a) RV60.   Sin duda en Juan 3:6 vemos un atisbo teológico de la regeneración y el precepto  bíblico inicial del ordo salutis novotestamentario. Lacueva escribe: “…el Nuevo Testamento nos dice que para salvar al hombre, Dios elige, predestina, llama, regenera, justifica, santifica, preserva y glorifica…” (Lacueva 1975:23). En otras palabras, si nosotros no hemos participado de nuestro propio nacimiento físico (cf. vs 6), ¿acaso podemos participar de nuestro nacimiento espiritual?  Este es el mensaje que Jesús está comunicando a Nicodemo y, al que han de poner atención los evangelistas. No cooperamos en nuestro nacimiento físico, mucho menos en el espiritual. Por esto debemos recordar que la nueva vida a la cual es introducido el incrédulo siendo el mismo un cadáver (Efe. 2:1,5), no es una reparación de lo antiguo, ni una mejora o perfección de su actual vida→ ψυχή (psujé: vida)  (Beyer 2000:160), necesita vida de otro género ζωή (zoé), la vida divina. En resumen, el creyente nace por una simbiosis divina. Obsérvese la siguiente ilustración.

Apoyo 32: Las causas de la nueva vida
 
Causa creacional     ἐκ θέος  (ék Théos)  “de” Dios 1 Jn. 5:18      
Causa operacional    ἐκ   Πνεύματος  (ék  Pneúmatos) “del”  Espíritu Jn. 3:8
Causa instrumental  ἐξ ὕδατος  (éx júdatos) “de” agua  Jn. 3:5 


7.   Séptima verdad: El  Espíritu decide cuando (Jn. 3:8)

“El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” (Jn. 3:8) RV60.

Este versículo es el clímax de Juan 3:1-7. En cierto sentido, es una  explicación teológica de toda la instrucción que Jesús expuso a Nicodemo. Especialmente de la evidencia de una regeneración, de un nuevo nacimiento. Juan 3:8 está dividido claramente por una metáfora y una comparación de ello a la realidad objetiva y espiritual, no con un podría ser, sino con οὕτως ἐστί (jútos éstí), cláusula  adverbial axiomática. “De esta manera”, “de este modo”, aquí,  “así es…”RV60. Note otros ejemplos.

  
(1  Ped. 2:15) οὕτως ἐστί (jútos estí)→ “así es” la voluntad de Dios  (Vidal 2011:806)
(Mr. 4:26) οὕτως ἐστί (jútos estí)→ “así es” el reino de Dios …LBLA
(Mt. 19:10) οὕτως ἐστί (jútos estí)→ “así es” la condición del hombre…

Entonces, si “así es”, ¿cómo podemos saber que alguien ha nacido de nuevo? En primer lugar, lo primero que establece Jesús, no es que: “El viento sopla de donde quiere…”  RV60. Si no, lit.: “[que] El Espíritu donde quiere sopla…” (Vidal 2011:328)[18]. No se trata de libertad de movimiento, sino, de autonomía, de Soberanía. Dios elige, no el hombre. El viento (πνεῦμα[19] [pneúma]), que señala al Espíritu Santo, ejerce su influencia no solamente como quiere, sino, donde él quiere, en quién a él le ha placido. Como bien dice  Hendriksen: “El viento actúa según le place. Así también el Espíritu. Su acción es soberana, incomprensible y misteriosa.” (Hendriksen 1988:125). Segundo, “…y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va”. Esta cláusula está ligada a la primera. El viento, como fuerza autónoma puede ser observada —dice Jesús— porque: “Oyes su sonido.” Siguiendo la metáfora, el viento puede advertirse por sus efectos en la naturaleza. Las hojas de los árboles delatan Su presencia. Es aquí donde Jesús pasa de la metáfora, a lo teológico diciendo: οτως στί (jútos estí),  “…así es…”, ¿Quién?: “…todo aquel que es nacido del Espíritu.” En otras palabras, cuando el Espíritu Santo como dador de la vida espiritual  actúa en el hombre, habrá evidencias. Sus efectos se harán objetivos en el tiempo.  Sin embargo, no podremos saber cuándo empezó, ni saber, si realmente ha iniciado Su obra en alguien. Pero una cosa podremos saber, el viento sopla donde quiere y habrán huellas de Su Presencia. En términos bíblicos: Si hay una obra espiritual, será evidenciado por un fruto espiritual (cf. Efe. 5:9; Gál. 5:22-23), en efecto, se trata de una obra sobrenatural, no humana (v. Jn. 1:13). McDonald observa: “El nuevo nacimiento es muy semejante al viento. Primero, tiene lugar según la voluntad de Dios. No es un poder que el hombre pueda someter a su control. Segundo, el nuevo nacimiento es invisible. No se puede observar su ocurrencia, pero sí se pueden ver sus resultados en la vida de la persona.” (McDonald  2004:662). Hendriksen añade: “¡Qué gran lección era ésta para un hombre [Nicodemo] que se había criado en la creencia de que una persona podía y debía salvarse a sí misma mediante […]  preceptos fabricados por el hombre!” (Hendriksen 1988:125). Sin duda Nicodemo aprendió una gran lección aquel día, pero, ¿acaso no es una lección para nosotros también hoy?





[1] ζωή (zoé) vida divina, vida espiritual.
[2] Esteban Langton, y después al Arzobispo de Canterbury la dividieron  toda la Biblia por capítulos, esto, por el año 1221 d.C.  y 1226 d.C., consecutivamente.
[3] “…quizá la razón más lógica radica en el hecho de que, como principal entre los judíos, Nicodemo tenía temor de las consecuencias que le traería una asociación pública con Jesús antes que arriesgar el beneplácito de sus colegas fariseos, entre los cuales Jesús no fue popular.” (MacArthur 2011:1430 nota 3:2).
[4] La diferencia esencial —y por cierto general— entre estos dos tipos de conocimientos, está en que γινώσκω (ginósko) es mayormente un conocimiento por relación, y εἴδω (eído) por percepción  (Vine 2007:796). Note la misma palabra οδαμεν (oídamen)  pl. de  εδω (eído) en: Mt. 21:27; 22:16; Mr. 11:33; Jn. 3:11; 6:42. Etc.
[5] Nos parece interesante la disquisición de Hendriksen: “Al igual que el “joven rico”, este fariseo […] también quería saber qué bien tenía que hacer para entrar en el reino de los cielos (o, para obtener la vida eterna, que es, simplemente, otra forma de decir lo mismo.) Pero Nicodemo ni siquiera tuvo la oportunidad de expresar en palabras la pregunta que había en lo profundo de su alma.” (Hendriksen 1981:123).
[6]Semeíon”  actos milagros.
[7]Por ej.: ¿Por qué Dios permite tanta maldad? Etc.
[8] ¿Qué debo hacer para ser salvo?
[9] Del hebreo אָמֵן אָמֵן (amen amen) “«Sus significados pueden verse en pasajes tales como Deu. 7:9: «Dios fiel amen »; Isa. 49:7: «Porque fiel es el Santo de Israel»; Isa. 65:16: «el Dios de verdad». Y si Dios es fiel sus testimonios y preceptos son «fieles amen » (Sal. 19:7; Sal. 11:7), como también lo son sus advertencias (Ose. 5:9), y sus promesas (Isa. 33:16; Isa. 55:3).” (Vine 2007:51).
[10] Jesús no estaba dándole los pasos de las “cuatro leyes espirituales”  sino lo estaba notificando y a la vez, le estaba dando una clase de la regeneración, cuestion que él debía haber sabido. 
[11] ¿El arrepentimiento y la fe han de preceder al nuevo nacimiento?  Note la teología de Billy Graham: “Tú abres el corazón y le permites que entre. Reniegas de todo pecado y de todos los pecados. Renuncias y entregas a él por la fe. En ese preciso instante tiene  lugar el milagro de la regeneración…” (Graham en Murray 2012:106). Iain Murray agrega: “Admitimos que el Dr. Graham habla del nuevo nacimiento como una obra divina que nosotros no podemos efectuar (p. 125), pero enseña una y otra vez lo contrario: [Dice Graham] Podemos rehusar nacer de nuevo o podemos aceptarlo [“Peace with God” (Paz con Dios)]…” (2012:106 nota 3)
[12] La JER traduce: “…el que no nazca de lo alto.” (vs. 3 y 7).
[13] “Según el NT, el renacer del hombre no es algo que él pueda alcanzar y salvaguardar por sus propias  posibilidades, sino que sólo se hace posible por la misericordia divina.” (Ringwald  1993III:155).
[14] “…todo hálito de vida y toda gracia general se atribuyen al Espíritu de Dios: a su cobijo surgen el orden y la vida orgánica de la tierra (Gén. 1.2); surgen también la vida humana (Gén. 2.7)…” (Lacueva 1975:34).
[15] La preposición “de”, del gr. ἐκ (ék); fuera de, desde, por causa de. Indica aquí, la fuente creadora, señalando con ello el origen de nuevo ser. “…ek, fuera de, desde, por, sugiriendo la fuente desde la que algo es llevado a cabo.” (Vine 2007:978). El punto de donde procede, no sólo el movimiento o la acción de vida, sino la causa original.
[16]  ἄφθαρτος (á-fthartosno sujeto a corrupción, incorruptible, de  a, partícula negativa, y ftheiro, corromper, destruir. Se usa 7 veces en el NT, a saber: Rom. 1:23; 1 Cor. 9:25; 15:52; 1 Tim. 1:17; 1 Ped. 1:4,23; 3:4.
[17] Del gr. ζωοποιέω de ζωή (zoé) vida divina, y ποιέω (poiéo)  hacer. Dar vida, vivificar cf. 1 Tim. 6:13; Jn. 5:21.
[18] Lacueva traduce de la misma manera: “El espíritu donde quiere sopla…” (Lacueva 1984:365).
[19] Cf. Mt. 10:20; Mr. 1:12; Lc. 2:25; 4:18; Jn. 1:33; 3:6,8; 6:63; 7:39, etc. 

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